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    Seminci 2014 | Día 6: críticas a Parkoló, Cásate conmigo & Las horas contigo

    Las horas contigo

    Estadios y convivencias

    Crónica de la sexta jornada de la 59ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid

    Como quién no quiere la cosa ya estamos en el sexto día de festival, las espaldas empiezan a doler debido a esos asientos que hace casi una semana parecían tan cómodos y las bebidas energéticas de la sala de prensa empiezan a escasear entre dictados de Pumares mecanografiados de forma precisa por su ayudante. Exactamente igual que en la Antigua Roma pero sin toga. A parte de ello, seguimos con la moda del día especial, hoy toca el del país al que este año se dedica retrospectiva, Turquía, ante lo que cabe una retorcida pregunta que más de uno se plantea, ¿se elige un país con buena filmografía y después se buscan patrocinadores de esa nacionalidad para traer dinero al festival? ¿O, tal vez, se buscan patrocinadores deseosos de promocionarse sean del lugar que sean para luego buscar películas de su misma nacionalidad? Sea como fuere, quizás el fin justifique los medios, es decir, ¡que con que la cinta sea buena qué venga de dónde quiera venir! Vamos con las críticas: debut turco en Sección oficial para Kuzu; el estreno en el festival de la danesa Pernille Fischer Christensen con En du elsker (estreno esta semana en España y de la que podrán leer nuestra crítica mañana domingo); dosis de humor húngaro con Parking; y, dos obras de nuevos realizadores para completar el menú: la belga Cásate Conmigo y la mexicana Las horas contigo.

    Parkoló

    Parkoló (Parking, Bence Miklauzic, 2014)

    Dos hombres. Un enfrentamiento. Legionario, dueño de un parking en el que cualquiera puede aparcar donde quiera excepto en una plaza usada para enterrar pájaros muertos; y un rico empresario, dueño de un Ford Mustang de 1968 al que se le ha puesto entre ceja y ceja aparcar en la plaza prohibida. Un verdadero duelo de caracteres, el impulsivo y el racional, que acaban encontrando a través de la lucha una enigmática comprensión del enemigo. Tal es el argumento de este atractivo filme, simple en la concepción pero tremendamente ambicioso en su ejecución, pudiendo ser visto como un western de cemento y asfalto dadas las características genéricas que posee. Pues más allá de la magnificación del duelo entre los dos hombres, son formas y detalles como la composición de los planos, el tempo y ritmo de los mismos, la música, o ciertas directrices actorales, las que puedan recordar a esas viejas historias como las relatadas en la trilogía del Hombre sin nombre. Dejen que fluya la leyenda, pues al igual que en obras como El jinete pálido, aquí el protagonista, del que solo sabemos su mote, es un enigmático caballero dispuesto a defender a cualquier precio su ideal de que nadie aparque en la plaza prohibida. Es la constante siembra de preguntas sobre su origen, los mensajes secretos que son transmitidos en forma de código Morse por una vieja cafetera, o las repentinas situaciones violentas, las que nos acercan a ese universo desértico de viento y polvo.

    Así pues Parkoló parte de una idea desequilibrada (en el buen sentido) y hasta salvaje según parámetros realistas de valoración. Sin embargo, esta frescura inicial no dura mucho, pues siguiendo referentes clásicos se ralentiza el ritmo para crear tensión, manteniendo un autocontrol que impide el estallido catártico que el espectador está deseando que se produzca desde el minuto uno. Esta dinámica roba frescura a la propuesta y elimina por completo el libre acceso a las carcajadas, reducidas estas a momentos cómicos concretos en una obra en la que tenía todo para ser desternillante. Otro tema es la necesidad de mayor implicación por parte de los personajes secundarios, los cuales se mantienen bastante distantes al relato, como si, por instantes, fueran fantasmas sin ningún contenido anímico dentro. El resultado es que tenemos un esquema rígido y calculado en el que no hay lugar para la improvisación ni el más mínimo espacio para que una chispa de locura haga saltar todo por los aires al más puro estilo de clímax tarantiniano. Esta manera de operar, si bien da lugar a una obra interesante, no acaba de acoplarse lo suficientemente bien al conjunto, dejando el tono del relato inadaptado a unos ritmos interpretativos por momentos excesivamente dramáticos, lo cual insufla a la historia una tensa seriedad que de forma paradójica conduce a los resquicios absurdos del típico cine de serie B. Una mala concepción de dirección o una extraña y enigmática firma autoral que no parece aprovechar del todo el material primigenio, extrañas ambas posibilidades teniendo en cuenta que el realizador es el propio guionista. | |


    Hungría, 2014, Parking. Dirección: Bence Miklauzic. Guion: Bence Miklauzic. Productora: Katapult Film. Intérpretes: Ferenc Lengyel, Tibor Szervét, Kálmán Somody, Lia Pokorny, Zoltán Rajkai, Simon Miklauzic, Attila Egyed, Kristóf Horváth. Fotografía: Márton Miklauzic, en color. Montaje: Judit Czakó. Música: Zsolt Hammer, Ádám Jávorka. Duración: 91’. Sección Oficial.

    Cásate conmigo

    Cásate conmigo (Trouw met mij, Kadir Balci, 2014)

    Parece ser que no solo en un país como España se explota recientemente la contraposición de culturas. Ocho apellidos vascos, que con un guión fácil consistente en una sucesión mejor o peor hilada de gags conseguía al menos el propósito de hacer reír, guarda bastante relación con esta Cásate conmigo, comedia situacional que muestra el matrimonio de un joven flamenco con una colega de familia turca. Tras un breve preámbulo la historia se sumerge directamente en el día de la unión y en la tradicional despedida de soltero de la noche anterior. Seguimos por turnos los distintos comportamientos de las dos culturas ante los actos que van aconteciendo. Los actores están bien, y la atmósfera también está creada de manera apropiada, pero hay un problema mayor que dependiendo de su exigencia para con la comedia notará o no, y es que no hay ni gags ni chistes, no hay, salvo alguna reacción por parte de determinados personajes que dependerá en todo caso de su umbral de la risa, oportunidad para dar rienda suelta a las carcajadas. Algo que puede ser enervante dada la naturaleza cómica de la obra.

    Es la excesiva corrección política de la cinta, demasiado neutral respecto a las diferencias culturales entre belgas y turcos, la principal fuente desperdiciadora de toda ocasión de humor. Es esta ausencia de gags, unida a la falta de conflicto importante, lo que convierte a la primera mitad en una indiferencia constante en la que asistimos al desarrollo de la trama como si de un video reportaje de boda se tratara. Pero lo peor es que cuando el conflicto hace acto de presencia es erradicado al instante provocando un tedio aún mayor ante un desarrollo de secuencias que no tienen ni una finalidad dramática clara ni un atractivo en sí mismas. La cuestión temática queda completamente deshidratada ante una serie de punzadas cómicas que no solo no funcionan, sino que en más de una ocasión fracasan de forma estrepitosa al pasar completamente inadvertidas. Como parte de este fracaso incluso las contraposiciones del novio con su cuñado son desaprovechadas, cayendo a veces en notas disonantes al crear situaciones violentas que poco o nada saben lidiar con el tono relajado que toda comedia, por negra que sea, acaba teniendo. Y claro, si esto no llega al espectador es difícil que llegue el pequeño subtexto acerca de la madurez y la independencia que se esconde por debajo de todos los complementos citados. Risas y trascendencias aparte, el desajuste general es una traba bastante seria para el correcto funcionamiento de la película, pues si una comedia con forma de comedia y ritmo de comedia no tiene contenidos humorísticos, se convierte en el acto en una cinta vacía. Mejor no pensar en ello, tener buena fe, y achacar los problemas del guión a una diferencia de sentido del humor de nuestro país respecto a centro Europa. Aunque inevitable al verla no acordarse de ese magnífico capítulo que cierra la grandilocuente Relatos salvajes. Compartimos sangre latina, ¡qué se le va a hacer! | ★★★ |

    Bélgica, 2014, Trouw met mij. Dirección: Kadir Balci. Guion: Jean-Claude van Rijckeghem, Kadir Balci. Productora: A Private View, Man’s Films. Producción: Dries Phlypo, Jean-Claude van Rijckeghem, Marion Hänsel. Intérpretes: Dries de Sutter, Sirin Zahed, Burak Balci, Rudi Delhem, Anouk David, Mieke Dobbels, Mieke Bouve, Mattieu Sys. Fotografía: Ruben Impens, en color. Montaje: Alain Dessauvage. Música: Moritz Schmittat. Duración: 95’. Punto de Encuentro.

    Las horas contigo

    Las horas contigo (Catalina Aguilar Mastretta, 2014)

    La vida contrapuesta a la muerte, el dolor que ocasiona tener el recuerdo de un ser querido en nuestra infancia y la visión de esa misma persona marchita en el momento presente. Tensiones que ahogan a Ema, la joven protagonista de la cinta mexicana Las horas contigo con respecto a su abuela, además, para mayor carga dramática, Ema descubre estar embarazada de su nuevo novio. La cinta aborda los últimos días de la anciana desde un enfoque cálido, cercano, y familiar. Protagonizada casi exclusivamente por mujeres, los sentimientos no tardan en aflorar en distintas conversaciones que nunca pierden el sentido del humor por muy controvertido que sea el tema que toquen: comida, familia, religión, o sexo. Y a pesar de plantear los conflictos generacionales, que de forma no circunstancial devienen en desordenes afectivos de la hija respecto a la madre, el enfoque es radicalmente distinto al planteado por aquella Tres días con la familia de Mar Coll. A pesar de que en teoría haya diferencias paternales irreconciliables del palo “si no fueras mi hija no creo que fuéramos amigas”, el calor latino impregna aquí los corazones de las mujeres creando una atmósfera relajada y desbordándose por la pantalla con un etalonaje quizás demasiado saturado.

    Las horas contigo es, por tanto, una comedia sensible de regusto agridulce que guarda ciertos toques de reflexión acerca de la paternidad y la educación, y que es sustentada en grandes interpretaciones, entre las que destaca la actriz principal, que saben llevar los diálogos al límite sin perder naturalidad. Una película sencilla, sin muchas pretensiones, y a la que quizás le faltan tan solo pequeños aspectos por pulir, como es el hecho de que la puesta en escena sea bastante teatral, sensación que responde principalmente a la disposición de la luz y a una sobreutilización de la iluminación cenital, o un montaje un poco más agresivo que deje fuera ciertas secuencias que quitan ritmo para no aportar nada a una historia, por lo demás disfrutable, y tierna. | |

    México, 2014, Las horas contigo. Dirección: Catalina Aguilar Mastretta. Guion: Catalina Aguilar Mastretta. Productora: La Banda Films, Cuévano Films. Intérpretes: Cassandra Ciangherotti, María Rojo, Isela Vega, Arcelia Ramírez, Evangelina Martínez, Julio Bracho, Isabella Camil, Pablo Cruz. Fotografía: Bérénice Eveno, en color. Montaje: Miguel Schverdfinger. Música: Víctor Hernández Stumphauser. Duración: 88’. Punto de Encuentro.


    Álvaro Martín
    Enviado especial a la 59ª edición de la Seminci


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