Introduce tu búsqueda

  • Especial Festival de San Sebastián.
    Cobertura completa de la 65ª edición.

    Down by Earth.
    «Song to Song», de Terrence Malick.

    Sensualidad praxiteliana.
    «Call me by your name», de Luca Guadagnino.

    Insert Coin.
    «Good Time», de los hermanos Safdie.

    Dos ventanas al vacío.
    «A Ghost Story», de David Lowery.

    Crítica | It Felt Like Love

    It Felt Like Love

    La balada de la dependencia sexual

    crítica a It Felt Like Love (Estados Unidos, 2014), dirigida por Eliza Hittman

    Me tomo la licencia de titular esta reseña con el nombre de la obra mejor, y más conocida, de Nan Goldin, mi fotógrafa favorita. Algunas de sus imágenes mostraban con hiperrealismo y crudeza el cuerpo y el alma de personas entregadas a relaciones amorosas destructivas o sencillamente, se dedicaba a captar con naturalidad los instantes de conexión, fragilidad, ternura o erotismo de parejas de diferente índole. El séptimo arte, debido a la alta carga de expresividad implícita en el marco de la imagen, nos ha mostrado a lo largo de las décadas ejemplos diversos y llenos de particularidades de cómo el descubrimiento del sexo en sus múltiples facetas modifica la vida de quiénes lo experimentan. A menudo, el placer y su búsqueda acarrean una horda de peligros y frustraciones, especialmente en momentos clave de la vida como la adolescencia, momento en el cual el escrutinio del propio cuerpo se mezcla con las experiencias personales vividas o imaginadas, las influencias sociales externas y la ideología que impera en el entorno. Ese torbellino de características provoca que puedan generarse historias cinematográficas sumamente interesantes y variadas sobre los primeros tanteos, pulsiones e instintos, que en la última década han proliferado gradualmente en el cine europeo y americano. La lista es infinita y abarca propuestas tan dispares como Thirteen, Juno, Lost&delirious, Joven y bonita o Klip, sin olvidarnos de referentes más antiguos pero no exentos de contemporaneidad como Kids o Yo, Christina F, que introducían con maestría y realismo diferentes problemáticas adolescentes. Con la premisa de retratar de forma pausada y sutil la iniciación sexual de una joven norteamericana de catorce años en la actualidad, veía la luz It felt like love, una fábula dramática de corte indie presentado en las pasadas ediciones de los Festivales de Rotterdam y Sundance, y repleto de buenas interpretaciones nóveles.

    Esta ópera prima de Elisa Hittman nos presenta como protagonista del drama a una chica insegura, de ojos grandes y expresivos y gestualidad contenida, que a lo largo de un verano que la marcará para siempre comienza a cultivar una creciente obsesión por relacionarse con los chicos e iniciarse sexualmente. Lila (primer papel de Giovanna Salimeni, sobrellevado con encanto y naturalidad) es inteligente, callada y tímida la mayor parte del tiempo, reside en Brooklyn con su padre e invierte el tiempo estival en sus hobbies en solitario o junto a su mejor amiga Chiara. Aunque tienen la misma edad y han crecido juntas, sus caminos hacia la vida adulta son por ahora bien distintos: Chiara ya se ha iniciado sexualmente, revolotea de chico en chico y de cama en cama sin pudor ni culpa, y ese verano tiene un novio rapero, con el que acude a fiestas y no deja de prodigarse en juegos y carantoñas frente a Lila, que observa curiosa y con una mezcla de miedo e incertidumbre los progresos de su amiga, anhelando los suyos propios. Todo cambia cuando Lila conoce al atractivo Sammy (Ronen Rubenstein), un joven del vecindario mayor que ella por el que empieza a sentir un magnetismo visceral e irremediable. Así, dominada por esta necesidad de contacto con él, Lila comienza a hacer lo posible por encontrarse con el de forma casual, a pesar de que con cada movimiento se evidencia todavía más su edad y sus intenciones. Por lo tanto, uno de los puntos de interés más importantes de It felt like love se trata de la confrontación entre dos personalidades y experiencias antagónicas: Chiara encarna la desinhibición, la madurez y la seguridad en si misma, mientras que en el otro lado y diametralmente opuesta, Lila representa la duda, la inexperiencia y la prisa acelerada y desmedida por ser deseada por el sexo opuesto a toda costa y de manera inmediata. También chocan, por lo tanto, diferentes mentalidades en cuánto al sexo: Chiara se muestra natural y tal como es con los chicos, pero Lila, al considerarse demasiado aniñada e inocente, empieza a aparentar lo que no es y a “hacerse la mayor” mediante una serie de actitudes arrebatadas que en más de una ocasión la harán sentir frustrada y furiosa. Quizás la escena en la que conversa a gritos con Sammy perdida en el campo, sumida en una naturaleza caótica y envolvente sea la mejor metáfora del filme acerca de lo insegura y aturdida que Lila se siente.

    It Felt Like Love

    Nos hallamos ante un buen relato sobre la sexualidad adolescente, de desarrollo más bien lento y en el que el silencio le gana la palma a los diálogos. Esos numerosos momentos de pausa y ausencia de diálogo, planos cerrados y lugares oscuros, cigarros encendidos y miradas penetrantes intentan mostrarnos, mediante un realismo perturbador, las ansias y la problemática que encierran la postura de Lila, una protagonista que se debate entre un complicado revoltijo de sensaciones. La admiración excesiva por su amiga, el nulo control de su deseo o la pérdida de autoestima en su camino por intentar descubrir la atracción y el amor son detalles que iremos absorbiendo, a cuentagotas, conforme la historia avance. Veremos la transformación psicológica de Lila en objeto sexual ante otros hombres de mayor edad, sus angustias y el avance de una obsesión que se torna cada vez más peligrosa. El puñado de convincentes interpretaciones y la recreación de una atmósfera emocional creíble hacen que, aunque nos hubiese gustado conocer y prolongar su historia más allá de ese verano, el resultado sea aceptable y la directora neoyorkina dibuje el despertar sexual con realismo. Logra huir del morbo y del efectismo, y aunque a veces resulta algo torpe, llega a ser intensa, certera y dolorosa. | ★★ |

    Andrea Núñez-Torrón Stock
    redacción Santiago de Compostela


    Estados Unidos, 2013, It felt like love. Director: Eliza Hittman. Guión: Eliza Hittman. Productora: Bay Bridge Productions Inc. / Infinitum Productions. Fotografía: Sean Porter. Reparto: Gina Piersanti, Giovanna Salimeni, Case Prime, Ronen Rubinstein, Jesse Cordasco, Nick Rosen, Kevin Anthony Ryan. Presentación oficial: 2013: Festival de Rotterdam: Sección oficial largometrajes a concurso, Festival de Sundance: Sección oficial de largometrajes a concurso.


    Póster It Felt Like Love
    El fulgor efímero

    0 comentarios:

    Publicar un comentario

    "Sueñen. Vean cine."

    Estrenos

    Festivales

    • Cuaderno de viaje: análisis visual y narrativo de Twin Peaks

      «Aviso al lector: este texto, como la anterior entrega que publicamos, está plagado de spoilers que detallan información de los capítulos reseñados. Está concebido con la esperanza de ser un acompañamiento a las experiencias de visionado previas de cada uno, y como tal asume la incompletitud de su análisis. Ni ofrece, ni lo pretende, una lectura totalizadora de la serie. Sino una serie de fragmentos rescatados, puestos en una relación más o menos arbitraria y leídos bajo una serie de constantes que se adivinan en Lynch, pero que quizá tengan mucho de las propias inquietudes de quien escribe...».
    • El cine de Maya Deren. Una mirada a su filmografía

      «La consolidación de la mujer en la industria del cine es algo tan reciente y, por desgracia, tan condenado a un inevitable período de reafirmación presumiblemente extenso, que resulta muy difícil establecer una lectura del papel femenino en el cine y, mucho menos, en el cine de vanguardia, pues su relación parece más coincidente que desencadenante. Sólo en las últimas entregas de los grandes festivales, ha sido motivo de indignación y debate la ausencia de una participación femenina más cuantiosa...».
    • El tedio según Sofia Coppola

      «Si nos detenemos a analizar la filmografía de Sofía Coppola, encontramos un denominador común en todas sus historias. Los personajes que retrata la realizadora neoyorquina están embriagados por el aburrimiento, por una sensación de pesadumbre que les arrastra y que, de un modo u otro, actúa como catalizador de sus actos. Puede ser un elemento impuesto, como ocurre en Las vírgenes suicidas, y del que solo hay una manera de escapar; que viene dado por el entorno, como en Lost in translation, donde se materializa en un sentimiento de extrañeza que acaba por unir a dos almas solitarias...».

    Extras

    Premios

    [12][Trailers][slider3top]