Introduce tu búsqueda

  • In sanguis veritas.
    The neon demon, de Nicolas Winding Refn.

    ¿Cuántos poetas se necesitan para elogiar a una ciudad?
    Paterson, de Jim Jarmusch.

    El castigo de Hedoné.
    La doncella, de Park Chan-wook.

    Especial Oscar Race 2017.

    Epicedio appassionato.
    Solo el fin del mundo, de Xavier Dolan.

    Crítica | The Rocket

    The Rocket

    Postales de Laos

    crítica a The Rocket (2013), dirigida por Kim Mordaunt.

    Manufacturar una película de temática oriental desde el punto de vista occidental puede resultar un experimento cinematográfico tan complejo como interesante, sobre todo si sumergimos la narrativa en el contexto de un país cuyo pasado reciente está teñido por la tristeza, el legado de la guerra de Vietnam y los cambios económicos: Hablamos de Laos, un territorio cuya historia equivale a pobreza, a resistencia, a renovación y a esperanza, un lugar poblado por gentes valientes, supersticiosas y familiares, fuertemente influenciadas por el folclore, la religión y el trabajo rural. Sus paisajes inusuales y pintorescos, su clima tropical y sus costumbres son elementos capaces de teñir la estética de un filme de color, novedad y magia, además de introducirnos en el seno de una sociedad desconocida para la mayoría de nosotros. Con la intención de aunar este complejo caleidoscopio de tradición, fuerza, optimismo y sentimientos nace The rocket, la ópera prima del director Kim Mordaut, aspirante australiana en la anterior edición de los Premios Óscar en la categoría de Mejor Película de habla no inglesa. Antes de animarse a debutar el mundo de los largometrajes, su creador ya había acumulado experiencia en el terreno de la interpretación y una amplia carrera en el género documental. Para captar la auténtica esencia de la vida en Laos y poder desplegar el abanico de costumbres, supersticiones y circunstancias que allí se respiran, Mordaunt escogió un reparto variado procedente del país de origen, así como de Tailandia, que combina actores profesionales con otros nóveles y amateurs, y se trasladó a espectaculares ubicaciones geográficas para narrar esta historia. Una narración genuina a modo de fábula con moraleja para momentos de recuperación y cambio, impregnada de realismo mágico, y con un formato que nos recordará a un cuento oriental salpicado de épica y esperanza.

    El protagonista de The rocket es Ahlo (Sitthiphon Disamoe), un niño de diez años huérfano de madre con fama de atraer las desgracias y la desdicha, puesto que debido a una vieja leyenda laosiana los gemelos son imanes para la mala suerte, y su hermano idéntico a él ya había fallecido tras el parto. Como a perro flaco todo son pulgas, su familia, de origen humilde, pierde su hogar y se ve obligada a optar por la emigración y pasar todo tipo de calamidades a lo largo y ancho de Laos, una tierra todavía surcada por las viejas cicatrices y secuelas de la contienda vietnamita. Ahlo se hace amigo del resto de protagonistas; Kia (Loungnam Kaosaina), una huérfana alegre y avispada de nueve años y su excéntrico tío Purple, alcohólico y de mente abierta y liberal. Ahlo, discriminado y vapuleado por su familia, tiene en lo más alto de sus sueños ganar el Rocket Festival, una competición de cohetes de fabricación casera que se realiza de manera anual para clamar a la naturaleza por la llegada de la lluvia, pues la agricultura de subsistencia es la base económica de la región. El folclore, la congoja ante la pérdida, el peso de la estructura familiar y la importancia de los rituales y la espiritualidad son ejes que vertebran los acontecimientos de esta película, que procura desdramatizar las penurias del lugar mediante el humor y la calidez, a través la mirada limpia y enérgica de un protagonista que encarna una actuación sobresaliente. Su aventura no está exenta de peligros, como la proliferación de minas anti-persona, artefactos sin estallar y viejas bombas que provoca que cada paso dado pueda suponer el fin de todo. No es casualidad que en The rocket se palpen constantemente los recovecos y los designios de la muerte, pero siempre sin caer en el sensacionalismo o en la autocompasión histórica. Kim Mordaunt se atreve a usar una perspectiva pasional, positiva, rabiosa, como el enfoque irremediable que la infancia le da siempre a la supervivencia: inconsciente, obvio y repleto de curiosidad. La dulzura de los principales personajes y la ternura que nos transmiten se aleja de construcciones edulcoradas y nos habla de maneras alternativas de mirar hacia el futuro y recuperarse de los varapalos.

    The Rocket

    Aunque no contenga exceso de acción, la atmósfera de toques fantásticos que envuelve esta historia nos contagia y nos absorbe para mostrarnos una porción de la vida difícil que atraviesa la gente de a pié en Laos. De hecho, la idea original del filme parte de un documental de 2007 acuñado por el propio director, en que se relataba la ardua labor de recogida de minas y bombas en Laos, financiado en parte por la ayuda de Australia. Por culpa de estos explosivos sin desactivar un centenar de laosianos fallece cada año, y otros tantos sufren mutilaciones. Así, el trasfondo de esta obra, camuflado por la fábula, tiene una clara vocación de denuncia. La frescura y la naturalidad del reparto contribuyen a facilitarnos la conexión con el argumento, destacando especialmente la pareja de niños protagonistas, que muestran una gran complicidad en pantalla a través de diálogos y primeros planos poderosos y expresivos. Los pensamientos de Ahlo, los consejos del borracho pero sabio tío Purple y el desparpajo de Kia nos guían por un sendero lleno de humor, emotividad y una clara filosofía de vida: lucha por tus sueños y cuando sea necesario, transgrede la norma. El silencio y la musicalidad se justifican a partes iguales, conformando un producto poético en el que hay que resaltar su magnífica fotografía, con paisajes caóticos y verdosos dignos del National Geographic. Al final, lo más importante de The rocket es esta unión de documental y potencial emocional para dibujar un relato único acerca de la resistencia y las ganas de vivir. | ★★ |

    Andrea Núñez-Torrón Stock
    redacción Santiago de Compostela


    Australia, 2013, The Rocket. Director: Kim Mordaunt. Guionista: Kim Mordaunt. Productora: Coproducción Australia-Laos-Tailandia; Screen Australia / Red Lamp Films. Música: Caitlin Yeo. Fotografía: Andrew Commis. Reparto: Sitthiphon Disamoe, Loungnam Kaosainam, Thep Phongam, Bunsri Yindi, Sumrit Warin, Alice Keohavong. Presentación oficial: 2013: Festival de Berlín: Mejor ópera prima. 2013: Festival de Tribeca: Mejor película, actor (Sitthiphon Disamoe) y premio de la audiencia. 2013: Seminci de Valladolid: Sección Punto de Encuentro (fuera de concurso).


    Póster: The Rocket
    Feelmakers

    0 comentarios:

    Publicar un comentario en la entrada

    "Sueñen. Vean cine."

    Críticas

    Classics

    • Retrospectiva de Jacques Becker

      Por José Luis Forte / «A golpe de escoplo y martillo un hombre perfora el suelo de hormigón de una celda. Cada impacto hace saltar esquirlas y polvo de cemento en una tarea que se nos antoja imposible. Hay poco tiempo, el ruido es infernal, los guardias de la prisión pueden pasar en cualquier momento y solo la casualidad de que haya obras en el edificio permite que los golpes no llamen la atención. Como un péndulo que marca los segundos con una perfección milimétrica, como gotas de agua que fueran cayendo de un grifo inagotable, la secuencia del trabajo se desarrolla maquinalmente, pero es un hombre quien incansable mantiene el hipnótico ritmo».
    • El cine de Hou Hsiao-Hsien, un espacio para habitar. Apuntes sobre The Assassin

      Por Miguel Muñoz Garnica. «Estamos en el sur de Taiwán, a principios de los años cincuenta. Un pueblecito rural de calles sin pavimentar y casas humildes donde las duchas con agua caliente se dan calentando un barreño de agua sobre una hoguera. Un grupo de niños, descalzos y vestidos de blanco, juega con peonzas en la plaza del pueblo».
    • Las 10 mejores películas de Akira Kurosawa

      Por José Luis Forte. «De nuevo el juego está en marcha, como diría nuestro adorado Sherlock Holmes: destacar las diez mejores obras de un director de cine. En esta ocasión es el gran Akira Kurosawa el elegido, quizá el autor japonés más popular y con más merecido prestigio de la lejana isla. Y otra vez nos encontramos con la habitual problemática: dejar fuera películas que deberían incluirse en la lista».

    Premios

    Festivales

    [12][Trailers][slider3top]