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    Crítica | Mi otro yo, de Isabel Coixet

    Mi otro yo, de Isabel Coixet

    La aventura terrorífica de Coixet

    crítica de Mi otro yo | Another Me, Isabel Coixet, 2013

    La directora catalana Isabel Coixet no pasa por su mejor etapa de popularidad. La que fuera una de las cineastas más alabadas de nuestro país gracias a obras tan sensibles como Cosas que nunca te dije (1996), Mi vida sin mí (2003) –a mi parecer, su mejor película– o La vida secreta de las palabras (2005) –ganadora de 4 Goyas, entre ellos los de mejor película y dirección–, comenzó a flojear en las irregulares Elegy (2008) y Mapa de los sonidos de Tokio (2009) –ejercicios de estilo solo aptos para fieles seguidores de su particular universo–, para finalmente estrellarse estrepitosamente a todos los niveles con su último trabajo estrenado en España, Ayer no termina nunca (2013). Mujer audaz y arriesgada donde las haya, Coixet sorprendió a propios y extraños anunciando un proyecto enmarcado en el género del terror, en coproducción con Reino Unido y guión propio que adapta una novela de Cathy MacPhail. Mi otro yo (2013) tampoco está destinada a ser la cinta que devuelva los tiempos de gloria a su realizadora pero tampoco merece el vapuleo generalizado del que está siendo objeto por la mayor parte de la crítica. ¿Su mayor problema? Que muchos esperasen “algo más” viniendo de una artista con un mundo interior tan marcado y, pese a que se dejan notar algunos de sus tics, lo cierto es que estamos ante una película de terror como tantas otras, ni mucho mejor ni peor.

    La historia se centra en Fay, una muchacha que acaba de traspasar el umbral de la adolescencia. Una joven normal, guapa y popular, que debe hacer frente a una complicada situación familiar debida a la enfermedad degenerativa que padece el padre y los conflictos con una madre repleta de dudas afectivas. Pero la auténtica pesadilla comienza cuando, de la noche a la mañana, Fay tenga la sensación de que alguien idéntica a ella le está siguiendo continuamente, hasta el punto de sospechar que está siendo víctima de un plan para suplantarla y robarle su vida. Resulta curioso que Mi otro yo –así se titula en España– coincida en cartel con otra historia de personalidades suplantadas, The Double (2013, Richard Ayoade ), una adaptación, en clave de comedia negra, de la novela de Dostoievski, protagonizada por Jesse Eisenberg. Sin embargo, la cinta de Coixet se encasilla en el cada vez más en boga subgénero de fantasmas, que tan buenos resultados suele lograr en taquilla. Pese a que las primeras imágenes que muestran el día a día de Fay, oyendo música o revolcándose sobre su cama, delaten la estética publicitaria propia de la peor Coixet –casi parece un anuncio de compresas, algo que también le sucede a Sofía Coppola y no es tan criticado–, rápidamente el filme entra en materia para intentar incomodar al espectador con los habituales golpes de efecto –sustos inoportunos con el consiguiente aumento de volumen–, escenas oníricas de atmósferas enrarecidas –los sueños que atormentan a Fay– y algún que otro lugar común –no faltan el típico columpio que se balancea solo o la sensación de que te están observado desde los espejos, tan presentes en multitud de títulos–. Al principio parece que Mi otro yo pretenda beber del thriller psicológico al más puro estilo de Cisne negro (2010, Darren Aronofsky) ya que, en ambas, las protagonistas se encuentran inmersas en una importante función cuando se ven puestas a prueba mentalmente por fuerzas de carácter aparentemente paranormal. En el caso de Fay, metida en la piel de Lady Macbeth en una obra teatral del instituto sobre la obra de Shakespeare, en la cual también tiene a la típica compañera de clase envidiosa y trepa como sustituta para el papel. Conforme avanza la trama, nos percatamos que Isabel Coixet se ha dejado seducir por las maneras del cine de horror oriental, mucho más preocupado en la sugerencia que el norteamericano, tomando como principal modelo a la exitosa película coreana Dos hermanas (2003, Kim Jee-woon), con la que comparte muchos elementos en común, tanto en lo visual como en lo narrativo.

    Mi otro yo, de Isabel Coixet

    A pesar de tratarse de una película cien por cien de género, Coixet ha sabido imprimir a sus personajes una mayor profundidad emocional de la que estamos acostumbrados a ver en un filme de terror. A esto ayuda, cómo no, el acertado casting congregado para la ocasión. Todos y cada uno de los actores están muy bien escogidos, desde la protagonista Sophie Turner –en la cresta de la ola gracias a su personaje de Sansa Stark en Juego de tronos– en el papel de Fay, hasta unos notables Rhys Ifans y Claire Forlani como sus padres, pasando por la veteranía de una Geraldine Chaplin ya casi imprescindible en toda cinta de terror patrio o los ademanes de galán de Jonathan Rhys Meyers, en papeles más secundarios. Mi otro yo no se detiene en la terrorífica aventura a la que se enfrenta la joven protagonista, ciertamente previsible y carente de sorpresas. El largometraje se crece en las escenas que muestran el resquebrajamiento de la unidad familiar por la enfermedad del patriarca y la entrada de una tercera persona en el matrimonio. Es en estos momentos dramáticos y delicados donde podemos reconocer a la mejor Isabel Coixet, aquella que juega con los silencios y las miradas de sus criaturas, tan humanas e imperfectas que se sienten muy cercanas. En este sentido, resultan más gratificantes los dilemas a los que se enfrenta el personaje de Claire Forlani que la propia historia de terror, aunque Coixet logra hábilmente hacer que convivan en relativa armonía los sustos con su característico cine de sentimientos atormentados. Habría sido un completo éxito si hubiese puesto un mayor cuidado en la realización ya que, visualmente, Mi otro yo tiene una factura algo rutinaria, más propia de un telefilme de sobremesa. Una auténtica lástima, ya que la directora se lo ha puesto fácil a sus detractores para que puedan considerarla una más de sus obras fallidas. | |

    José Antonio Martín
    redacción Las Palmas de Gran Canaria

    Reino Unido. 2013. Título original: Another Me. Directora: Isabel Coixet. Guión: Isabel Coixet (Novela: Cathy MacPhail). Productora: Coproducción Reino Unido-España; Rainy Day Films / Tornasol Films. Fotografía: Jean-Claude Larrieu. Música: Michael Price. Montaje: Elena Ruiz. Intérpretes: Sophie Turner, Jonathan Rhys Meyers, Gregg Sulkin, Claire Forlani, Rhys Ifans, Ivana Baquero, Geraldine Chaplin, Leonor Watling.

    Cartel Mi otro yo, de Isabel Coixet
    El fulgor efímero

    8 comentarios:

    1. Me la habéis vendido. Estaba excéntrico con esta serie ya que me encanta la película de los hermanos Coen y aunque quería darle una oportunidad no me atrevía por la comparación obligatoria con el film original.

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    2. Gabriel Jaime Galvez Loaiza30 de junio de 2014, 1:56

      Gracias por la calificacion de esta temporada me parece muy acertada y completa igual que la seleccion de escenas.

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    3. a mi parecer la mejor serie del 2014, si mejor que True Detective, puesto que logra las dos cosas que le faltaron a la megaproducción de HBO, un final coherente y satisfactorio y un personaje femenino que respete a las mujeres.

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    4. El Mejor producto audiovisual que he visto en este 2014. También he visto "True Detective" y sí, la pongo por encima. Imponentes guión y reparto.
      El Lorne Malvo de Thornton, por encima del Chigurh.

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    5. Impresionante serie. Para mí 5 estrellas. Los actores están increíbles y Allison Tolman hace el papel de su vida.
      Atmósfera absorbente, que nos mantiene el interés sobre todas las tramas y todos los personajes. Listón muy muy alto para superarlo....

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    6. agradezco a esta página que a través de su crítica me hizo llegar a esta joya contemporánea que es la serio Fargo. lúcida, impecable, irrisoria. un festín de suspenso que me atrapó progresivamente con actuaciones ejemplarmente simples pero rabiosamente contundentes. espero que los que no la han visto se animen a llegar a ella... lo más pronto que puedan

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    7. Adrián González Viña25 de julio de 2014, 18:02

      Muchas gracias, Manuel. Me alegro de haberte descubierto Fargo

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    8. Que digo yo que estarías escéptico más que excéntrico. Sin ánimo de ofender...

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