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    Recap | Hannibal (2x10)

    Hannibal (2x10)

    Una relación sin límites

    crítica de Naka-choko (2x10) | Hannibal (Temporada 2)

    NBC | EEUU, 2014. Director: Vincenzo Natali. Guión: Steve Lightfoot, basado en una historia de Steve Lightfoot & Kai Yu Wu. Creador: Bryan Fuller. Reparto: Hugh Dancy, Mads Mikkelsen, Caroline Dhavernas, Laurence Fishburne, Lara Jean Chorostecki, Katharine Isabelle, Michael Pitt, Mark O´Brien. Fotografía: James Hawkison. Música: Brian Reitzell.

    El cuerpo de Randall Tier es encontrado en el museo. Mason Verger quiere conocer al psiquiatra de su hermana Margot. Alana, Freddie Lounds y Jack se cuestionan la terapia de Will y Hannibal. Margot se acerca al agente especial Graham.



    La oscura senda en la que está metido Will Graham da miedo. Sea o no parte de un plan para destapar a Hannibal, lo cierto es que Will ha matado a una persona. Sí, Randall Tier le estaba atacando, y todo el asunto fue en defensa propia, pero sigue habiendo experimentado esa sensación de enorme poder de la que tanto se habla. El guionista Steve Lightfoot, que ha co-escrito siete de los diez capítulos hasta ahora emitidos, enseña sus cartas: Will pensaba en Hannibal y en su representación de hombre-ciervo cuando mataba a puñetazos a Tier, pero no era el cadáver del psiquiatra el que colgaba como parte de una macabra exposición en el museo. En su cada vez más cerrado e intransferible universo, los guionistas están arriesgando cada vez más en varios frentes, destacando el del humor. A frases como “Peter, ¿tu trabajador social está dentro de ese caballo?” o “Por una vez proporciono yo la carne” se suma el cachondeo de Will y Hannibal reconstruyendo la escena del crimen de Tier para Jack, toda una sucesión de miradas intencionadas y frases con segunda. Cuando Will ofrece un perfil sobre sí mismo, como asesino de Tier, acaba conversando con el joven muerto sobre cómo su presentación le daba el deseado paso a la posteridad como bestia. Lo útil de esa escena puede ser comprobar que Jack se cuestione la pertinencia de la terapia entre Will y Hannibal. Estamos a tres episodios del final de la temporada, y todavía tenemos que ver que Jack conecte los puntos o sufra algún hecho que le haga atacar al caníbal salvajemente, como vimos en Kaiseki (2.1).

    Y como solo quedan tres capítulos, las cosas deben pasar más rápido. Tras sugerir y hablar de cosas o personas en off, se les empieza a poner rostro. Will ya es un pseudo-caníbal (un servidor no se cree la muerte de Freddie por un segundo, al menos no a manos del agente especial) y Mason Verger ha hecho su primera aparición. Una aparición memorable que satisface las expectativas. Con un actor fantástico y muy interesante como es Michael Pitt, la personificación de las descripciones de Margot y nuestro imaginario popular (aunque este Mason no tenga nada que ver con el de Gary Oldman de la película Hannibal, de Ridley Scott. 2001), es una presencia inquietante y fascinante. Los guionistas deciden añadir la afición a los cerdos antropófagos antes de su transformación con Lecter, y deja claro en su primera aparición que puede matar a su hermana sin problema. Es un niño de papá letal y retorcido, un perfecto ejemplar para la consulta de Hannibal Lecter, como bien le pide el doctor. La terapia con Mason Verger promete.

    Hannibal (2x10)

    Las sospechas sobre lo poco saludable de otra terapia, la de la pareja protagonista, empiezan a hacer mella en la doctora Bloom, que asiste algo sorprendida a cada nuevo encuentro o cena entre psiquiatra y paciente. Su relación con Hannibal sigue siendo íntima, llegando hasta un punto de estado mental febril en uno de sus apasionados polvos. Como si de una orgía metafísica se tratara, Hannibal y Alana por un lado y Will y Margot por otro tienen sexo, pero el deseo del agente especial por la doctora es palpable hasta el punto de imaginar que está con ella, y a su vez ella con el caníbal. Si unimos a la mezcla el hombre-ciervo (sugerencia del director invitado, Vincenzo Natali, que dirigió el polvo entre sábanas de los doctores hace dos capítulos), el resultado en una escena de sexo tan sensual como peligrosa. El trabajo del compositor Brian Reitzell y los montadores de sonido Mark Shnuriwsky y Alastair Gray es sobresaliente en esta bizarra escena, que solo una serie como Hannibal puede sacar adelante. La relación entre doctor y paciente es tóxica, y los límites se cruzan cada vez más.

    Mientras que Alana sospecha para sí misma, la morbosa Freddie Lounds toma la iniciativa. Es una pena que Lara Jean Chorostecki haya salido en tan pocos episodios de esta segunda temporada, a diferencia de en la primera. Su personaje no está convencido de la versión oficial sobre la identidad del Destripador de Chesapeake, y en honor a la memoria de Abigail Hobbs, entre otros motivos menos nobles, prosigue su pequeña investigación paralela, con Hannibal como sospechoso. Will trata de advertirla, pero puede que sea demasiado tarde. Encuentra el lugar donde Will (¿y Hannibal?) despiezaron a Randall y nuestro protagonista la descubre y ataca. Hannibal, la serie, tiene la capacidad de que todos sus diálogos sean importantes, de manera que cada charla merece ser revisada varias veces. El final de la persecución está en off, y solo sabemos, en una de esas charlas reveladoras que los protagonistas tienen al cenar, que están degustando la carne de un animal asustado. Ácida, como la propia posible víctima, Freddie Lounds. | ★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

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