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    Crítica | Estos días, de Diego Llorente

    Estos días, de Diego Llorente

    El tiro errático

    crítica de Estos días | de Diego Llorente, 2014

    Estos días, debut en el cine de Diego Llorente, bebe de diversas fuentes recientes del cine español: al principio se asemeja a La herida, de Fernando Franco, por su acercamiento asfixiante y el análisis en apariencia exhaustivo que hace del personaje principal interpretado por el amateur David Cuetos al que sigue en su vida diaria, haciendo hincapié en los momentos rutinarios y cotidianos; por otro lado, poco a poco se va alejando de este joven para centrarse también en su novia y en la ruptura de la relación, confrontando a la película con Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, que paradójicamente los dos protagonistas ven justo antes de terminar su romance; pero durante toda la cinta la aproximación a la historia y a sus personajes se acerca al cine de Jaime Rosales, buscando siempre el plano escondido, huyendo del típico retrato de la escena para encontrar la visión vacía del espacio y el tiempo que permite encontrar el punto de fuga y ahondar en la vacuidad de la vida de sus personajes. Sería, algo así, como si Jaime Rosales rodara una cara B de Stockholm girando el foco de manera errática entre sus dos protagonistas.

    Resulta interesante esta idea de la cara B. Si Sorogoyen juega con el idilio y el ligoteo romántico y juguetón del siglo XXI para profundizar en los fantasmas de los dos protagonistas y acabar montando un drama psicológico, Llorente apunta hacia la miseria rutinaria que acecha a la juventud en pareja. Lo hace de modo sutil, excesivamente sutil, y al final su discurso se acaba perdiendo. ¿Estamos ante un joven en paro? ¿Ante un ni-ni sin oficio ni beneficio? ¿Un joven consumido por su entorno? La joven nos plantea las mismas preguntas. No es que necesitemos una presentación de los personajes al estilo más convencional, es más bien que la falta de posición del director frente a su historia repercute directamente en nuestra percepción de la misma. Tampoco es que la información excesiva y una relación causa-efecto coherente sean necesarias para entender, disfrutar y valorar esta o cualquier otra cinta. El problema es que todo se presenta a medias (la familia, la relación, los amigos…) y, al final, la película se queda coja, sin hondura. Su objetivo se sitúa en el retrato del tedio, eso es lo que busca colocando la cámara tras los personajes, por ejemplo, o filmando un viaje en coche a través de la aburrida visión de la carretera desde la luna mientras escuchamos una conversación anodina. El relato chejoviano que pretende crear Llorente está lleno de tiempos muertos y vacío de acción, pero en lugar de dejar huella y crear un discurso que vaya más allá de sus personajes, el resultado es un película liviana y sin profundidad que no logra sobrepasar los dramas puntuales de sus personajes y extraer conclusiones que ahonden en el momento moribundo de la sociedad en general y la juventud en particular. ¿Es esa la intención de la película? ¿Realmente hay una voluntad detrás de Estos días de ir más allá del individuo o, por el contrario, le estamos pidiendo peras al olmo? Su cercanía con el cine de Rosales y con el discurso intimista de gran calado nos deja con la miel en los labios y por eso echamos de menos ese pequeño paso adelante que le falta a la cinta. Es posible que 60 minutos no sean suficientes y que más metraje hubiera dado pie a una mayor reflexión y alcance de la cinta sin tener que renunciar a su planteamiento.



    Sin embargo, y como dice el refrán, al César lo que es del César: resulta interesante la decisión de retratar a la historia y a los personajes desprendiéndose de cualquier atisbo dramático. No hay estridencias para ensañarse con el sufrimiento, pero su cautela en este sentido le aleja demasiado de su objetivo fílmico y de su discurso, que acaba perdiéndose entre fotogramas. No hay espectacularidad ni fuegos de artificio en su puesta en escena porque tampoco los hay en los momentos que retrata. Estamos ante una película marcada por la austeridad en el plano, con un nulo interés por crear cualquier tipo de composición estética del espacio y estructurada en pequeños instantes que escapan de la definición típica de la escena, que se rompen repentinamente y buscan la estampa más natural y realista de la cotidianeidad. El director, además, juega con la elipsis para seleccionar momentos diminutos que deben conformar un todo, como piedras fugaces que deben mantener en pie el castillo, pero o le faltan piedras o las elegidas son demasiado débiles para sostener el conjunto. Es precisamente en la forma donde acierta Llorente, pero más bien lo que falla es el fondo. O, por poner otro ejemplo, el director tiene el arma correcta, bien cargada y sabe usarla, el problema es que no sabe dónde apuntar. Al final nos quedamos con la sensación de no saber bien qué hemos visto y, lo que es peor, desconocemos qué nos ha querido decir. Con todo, Diego Llorente es, sin duda, un director a seguir. Esperemos, eso sí, que la próxima vez tenga mejor puntería. | ★★★★ |

    Víctor Blanes Picó
    redacción Barcelona

    España, 2014, Estos días. Dirección: Diego Llorente. Guión: Diego Llorente. Reparto: David Cuetos, Alazne Castaños. Rodaje: La Pola de Siero. Presentación oficial: Atlántida Film Fest 2014.

    Estos días, de Diego Llorente póster
    El fulgor efímero

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