Bloqueo emocional
Crítica ★★★☆☆ de «The cloud in her room», de Zheng Lu Xinyuan.
China, Hong Kong, 2020.Título original: 她房间里的云 | Ta fang jian li de yun. Dirección y guión: Zheng Lu Xinyuan. Fotografía: Matthias Delvaux. Edición: Zheng Lu Xinyuan. Música:Tseng Yun-fang. Intérpretes: Jin Jing, Liu Dan, Chen Zhou, Ye Hongming, Dong Kangning. Productor: Wang Zijian. Compañía Productora: Blackfin Production, Nina Xiao. 98 minutos. Presentación y primer premio en el festival de Rotterdam de 2020.
La nota de prensa de la película ganadora del pasado Festival de Róterdam contiene esta información: «El viejo apartamento de los padres de Muzi todavía está allí. Una cama, una silla abandonada y una ventana rota son los restos de una relación que ya no existe. Su padre formó una nueva familia, su madre tiene amigos en el extranjero y sólo a Muzi le preocupa el lugar y el pasado que ella conserva. Al regresar para el Año Nuevo al lugar donde creció, la joven de 22 años se dará cuenta de que está viviendo en una especie de limbo, suspendida entre el pasado y el futuro». No es mal resumen porque, realmente esto es de lo que habla la película de la debutante directora china (siguiendo la racha del cine chino en el festival holandés tras
The widowed witch y
Present Perfect) pero en ocasiones, o casi siempre, una nota de prensa dirigida a un espectador potencial nada por la superficie de las obras que se trata de vender, obviando aspectos formales y de puesta en escena mucho más importantes que el contenido argumental de la obra filmada, donde es cierto que asistimos a ese
impasse de indefinición vital y falta de rumbo de la joven protagonista.
Ese regreso, puede que hasta definitivo, de Muzi a la localidad de su infancia y adolescencia, Hangzhou, tras terminar sus estudios universitarios, es el retorno a un lugar que ya no es el suyo, es la confirmación de que durante esos años han seguido pasando muchas cosas a su alrededor que han modificado por completo su afección por la ciudad y los domicilios de sus padres. Un espacio con el que, aun siendo el mismo, ha perdido sus nexos y su estabilidad al descomponerse definitivamente su familia y haber desaparecido su propia zona de seguridad reflejada en esa habitación abandonada de un viejo domicilio vacío donde permanece el fantasma de un tiempo mucho mejor. Xinyuan rueda en un perfecto y equilibrado blanco y negro lo que no deja de ser una especie de limbo, unas semanas de incertidumbre y astenia en las que cualquier paso adelante termina convirtiéndose en un retroceso en su confianza. Colocada por las circunstancias en territorio de nadie, con unos progenitores que no quieren hablarse, obligada a convivir con cada uno de ellos para demostrar neutralidad y el mismo grado de compromiso y amor, su estancia en los respectivos domicilios la coloca en una posición de observadora de los errores repetidos de los más adultos que terminan por afectar a sus propias relaciones personales con los hombres con los que busca sexo, pero también algo de una seguridad que no llega.