Alargado tercer acto
crítica a The Following (2013-2015) | Tercera temporada
FOX / 3ª y última temporada: 15 capítulos | EE.UU, 2015. Creador: Kevin Williamson. Directores: Marcos Siega, Nicole Kassell, Rob Seidenglanz, Gary Love, Mary Harron, David McWhirter, Sylvain White, David Tuttman. Guionistas: Alexi Hawley, Brett Mahoney, Barry O`Brien, Brynn Malone, Jeff Eckerle, Marilyn Osborn, Michael McGrale, Liz Sczudlo, Mary Leah Sutton, Dave Johnson. Reparto: Kevin Bacon, Shawn Ashmore, Jessica Stroup, Zuleikha Robinson, James Purefoy, Sam Underwood, Valerie Cruz, Gbenga Akinnagbe, Ruth Kearney, Michael Ealy, Monique Gabriela Curmen, Hunter Parrish, Gregg Henry, Megalyn Echikunwoke, Annet Mahendru, Diane Neal. Fotografía: David Tuttman, Bill Klayer. Música: John Frizzell.
¿Era necesaria una tercera temporada de The following? En parte sí, en cuando que Kevin Williamson cerró la segunda con algunos interrogantes diseñados para garantizar un regreso, una estrategia que irónicamente han seguido –sin la misma fortuna– sus sucesores en el cargo. En parte no porque la gran trama de la serie ya estaba resuelta tras la captura de Joe, la madurez demostrada por Ryan al no matarlo, la tranquilidad para Claire y Joey y la consumación de la tensión sexual entre Mike y Max. Pero, como siempre pasa si una serie es lo suficientemente rentable y sus responsables no están obcecados en la noción del legado, una renovación fue ordenada por FOX, que coincidió con la salida del creador para llevar una nueva serie en la CBS: Stalker (2014-2015), que también ha sido cancelada. Williamson dejó la serie en manos de Alexi Hawley y Brett Mahoney, en la sala de guionistas, y el director/productor de la serie, Marcos Siega, ejerciendo los tres las funciones de showrunner. ¿El resultado? Una leve mejoría respecto a la segunda tanda, pero en última instancia un estiramiento de la fórmula que acaba siendo más risible que otra cosa. 15 capítulos pueden ser muchos dependiendo de la serie, y The following ha demostrado que sus responsables acaban cayendo en los mismos errores, liando las tramas hasta límites peligrosos y sacándose ases de la manga para no perder al público, para sorprender siempre con algo nuevo. El problema es que tras 45 episodios, este sistema no se puede mantener, y aunque el final apuntaba a una dirección interesante, la serie no volverá.
Tratando de poner distancia con lo anterior, la temporada arranca un año después, con la ejecución de Joe a un par de semanas y el inminente juicio a Strauss (personaje desaprovechado para lo que apuntaba). Los personajes viven más o menos felices o tranquilos –excepto Mike, obsesionado con coger a Mark tras el asesinato de su padre– hasta que un misterioso plan se pone marcha y Ryan y el equipo se vuelven a ver atraídos a la caza de los asesinos de turno, en esta ocasión repartidos en varios frentes, sin que ellos mismos lo sepan. Los arranques de las tramas siempre han sido la especialidad de los guionistas, y normalmente pueden mantener el interés durante los primeros episodios, mientras se muestra la perspectiva dual de los buenos y los malos. El espectador ha estado siempre en ventaja en esta serie, aunque esto no significa que no se le trate –y se logre– embaucarlo a veces también. El problema es que las ocurrencias de los guionistas son buenas de con el elemento de la doble identidad de los personajes nuevos, quizá porque era ya un recurso muy manido, y en la figura de la doctora Gwen han concentrado la promesa de tranquilidad, y un futuro optimista para el protagonista de esta historia, que sigue luchando con sus demonios tanto internos como externos. Y es que en la cárcel o fuera de ella, Joe Carroll sigue presente en el alma de Ryan, y también en el corazón de The following. El único momento grandioso en esta temporada tuvo como protagonistas a esta bizarra pareja de hombres, presa/cazador, amigos en la demencia. Fue en el intenso episodio Evermore (3.10), donde el asesino crea una situación con rehenes horas antes de su ejecución solo para poder tener una última charla con Ryan. Y qué charla. La conexión entre ambos personajes y el evidente disfrute en el duelo entre Kevin Bacon y James Purefoy quedará como lo más memorable de este irregular policiaco.