Buscando horizontes
crítica a Go Forth (2014), dirigida por Soufiane Adel.
Go forth en inglés significa «avanzar, ir hacia adelante». Resulta paradójico, al menos a primera vista, que el primer largometraje documental del director Soufiane Adel centrado en la búsqueda de su pasado y de sus raíces se titule de este modo. Pero no debería sorprendemos si atendemos a una premisa universal que se ha hecho palpable en el cine reciente: debemos mirar al pasado para entender el futuro. No hace falta salir de nuestro país (ni tampoco del cine alternativo que se mueve por circuitos paralelos) para encontrar dos ejemplos claros: El futuro, de Luis López Carrasco, y Árboles, del colectivo Los hijos. Si bien estas dos cintas partían y apuntaban a ideas o premisas sociales y más bien generales, la cinta de Adel parte de su búsqueda personal para intentar establecer también una conclusión general. El problema es que el razonamiento que desarrolla a lo largo de las conversaciones con su abuela carece de toda conexión con el desenlace grandilocuente, desde el punto de vista de la idea que quiere establecer.
Es la desconexión el mayor problema de Go forth, siendo cada una de sus partes interesante de manera independiente. El primer elemento vertebrador de la película, y puede que el más importante, son las conversaciones con su abuela. Adel la entrevista siempre en un plano fijo mientras ella está sentada en el sofá de su casa de los suburbios de París. El director de origen argelino busca en las historias del pasado de su familia las respuestas a su idiosincrasia y al sentimiento de pertenencia a algún lugar. Sus conversaciones se entienden como una búsqueda de la identidad perdida, o jamás encontrada, de un niño nacido en Argelia pero criado en las afueras de Paris en el seno de una familia con profundas raíces africanas. En este sentido, estos fragmentos constituyen la parte más personal del filme, en la que el metraje se convierte en una terapia personal del director, una especie de tratamiento grabado, un recuerdo familiar para descifrar un pasado irreconocible a nivel personal. En esta historia hay una película en sí, sin necesidad de ninguna floritura ni discurso paralelo, pero que requeriría de un profundo análisis, reflexión e introspección por parte del autor (algo así como lo que hizo Sarah Polley en la genial Stories We Tell).