Condensada vuelta al mundo de John Luther
crítica de Luther | Cuarta temporada.
BBC / 4ª temporada: 2 capítulos | Reino Unido, 2015. Creador: Neil Cross. Director: Sam Miller. Guionista: Neil Cross. Reparto: Idris Elba, Dermot Crowley, Michael Smiley, Rose Leslie, Joanna Croll, Laura Haddock, John Hefferman, Patrick Malahide, Darren Boyd, Warren Brown. Fotografía: John Conroy. Música: Paul Englishby.
Idris Elba es una estrella, y como tal, encadena rodajes y promociones con asiduidad. Esa es una de las razones por las que, en apenas cinco años, solo se hayan hecho 16 episodios de Luther, y la principal causa de que esta temporada haya sido la más corta hasta la fecha. Tan corta (solo dos episodios de los habituales 58 minutos) que aunque sea muy buena no puede sino quedarse a medio camino. La ambición de la trama que plantea el retorcido creador Neil Cross le queda grande a dos horas de metraje, pero conociendo la serie se ve con claridad que es la única opción. El hombre gusta de meter a su fascinante protagonista en los apuros más grandes, y cada temporada consiste, más que en las investigaciones de los diferentes casos, en contemplar a John Luther atendiendo a varios calderos en el fuego. En esta ocasión, al siniestro villano de turno (un caníbal que lo es porque está afectado del Síndrome de Cotard, una enfermedad mental donde uno cree estar muerto, tanto figurada como literalmente) se suman impactantes noticias sobre Alice, que llevan a Luther a meterse con un capo criminal de la zona y a mirar atrás inesperadamente, a un caso de 1999 que cobra importancia de nuevo en su vida. Lo más consistente de esta breve temporada es, como siempre, la excelente interpretación de Elba, así como la escritura de Cross, que no pierde su talento para describir las peculiaridades de su protagonista y su entorno profesional.
Un protagonista al que conocemos desde hace un tiempo pero que sigue siendo bastante enigmático para nosotros, la audiencia. Sólo sabemos con seguridad que, como todos los policías que la televisión refleja, quiere atrapar a los malos. Tiene una de las mejores caras de póquer de la historia del medio y desborda energía por los cuatro costados, de ahí que Elba lo encarne como un cable pelado que suelta chispas y se agita nervioso. Más que un personaje es un estado emocional, uno que funciona mejor en pequeñas dosis y que cumple a rajatabla la máxima del protagonista antiheroico que la llamada “televisión de calidad” lleva años mostrándonos. De lo que sí puede presumir el creador y uno de sus toques de distinción en esta era dorada del medio es de una galería de antagonistas memorable, criaturas retorcidas con grandes problemas mentales y métodos que supuran terror y violencia. Que en esta ocasión llegue el turno de un caníbal no debería sorprendernos, pero Cross se las ingenia para que ya desde su primera aparición se nos quede en el recuerdo este Steven Rose, y para que la explicación de su frenesí asesino tenga incluso hasta un matiz espiritual.