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    Laura Mora
    Laura Mora
    || Críticas | #SSIFF70 | ★★★★☆ |
    Los reyes del mundo
    Laura Mora Ortega
    La tierra prometida


    Alicia Rambla
    San Sebastián |

    ficha técnica:
    Colombia, Luxemburgo, Francia, México, Noruega, 2022. Título original: «Los reyes del mundo». Duración: 103 min. Dirección: Laura Mora Ortega. Guion: Maria Camila Arias, Laura Mora Ortega. Música: Leonardo Heiblum, Alexis Ruiz. Fotografía: David Gallego. Reparto: Carlos Andrés Castañeda, Davison Florez, Brahian Acevedo, Cristian Campaña, Cristian David Duque. Productoras: Caracol Televisión, Ciudad Lunar Producciones, Dago García Producciones, Iris Productions, Tu Vas Voir Production, Talipot Studio, Mer Films.

    Los amigos son la familia que uno elige, o, en su defecto, a falta de una, lo que queda son los amigos. Los reyes del mundo (Laura Mora Ortega, Colombia, 2022) parte de una revolución individual en una pequeña comunidad para simbolizar lo que en su conjunto podría suponer una revolución colectiva latente. Las pocas alternativas que la sociedad les procura a los protagonistas de la segunda ficción de la directora colombiana carecen de cualquier definición que se pueda acercar al bienestar. Rá, Culebro, Sere, Winny y Nano, unos chicos que sobreviven al peligroso «callejeo» cotidiano en la periferia, se embarcan en un viaje hacia unas tierras que parece que ha heredado uno de sus componentes: Rá. Ante la inherente falta de recursos económicos, los medios de transportes que usarán serán de todo tipo.

    El filme inicia con una voz en off profética: «Un día todos los hombres se quedaron dormidos y los cercos de la tierra ardieron». Porque «Los reyes del mundo», más allá de la Colombia selvática que atravesarán para ir rumbo a reclamar lo que creen que es suyo, se compone en base a los sueños y las ilusiones que empujan al grupo de cinco chicos a tomar esa empresa. Un caballo blanco servirá de faro para que no pierdan de vista de dónde vienen y a dónde van, regalando la esperanza a quienes poseen unos ojos que han visto más de lo que deberían. Con este notable punto de partida, que aúna lo crudo con lo lírico, la película de Laura Mora supone un soplo de aire fresco en cuanto a ficciones sobre causas sociales ambientadas en urbes de grandes y deprimidos márgenes. Lejos ya de los límites de esta, nos adentramos en una road movie con sus tropos clásicos para equiparar el camino al arco de desarrollo para sus personajes, comparando una carretera por dónde se avanza hacia un destino con la conquista de un nuevo mundo interior a través de ella. Pero, desgraciadamente, lo físico, lo geográfico, juega un papel relevante. La selva es un territorio donde los chicos son carne de cañón y alimento para las bestias, aun sintiéndose, como bien dice el título, los reyes del mundo. Porque la cinta no se trata del canto a la libertad que sienten los protagonistas por empezar el viaje, sino del reino que creen haber conquistado; algo más que un espacio, un estado: la tranquilidad. Y Laura Mora se dedicará a representar en pantalla todo eso que no quieren experimentar, pero que por circunstancias que va más allá de ellos; están irremediablemente expuestos.

    Si hay una secuencia que logre condensar todos los anhelos, emociones y realidades que viven el grupo de los protagonistas es en la que encuentran un prostíbulo de noche donde parece que van a poder dormir. En su interior suena un piano desafinado y unas cuantas mujeres están a la espera de sus clientes, las que, por edad, podrían ser sus madres. Al final de la noche, tras lo que parece una noche de desenfreno, los jóvenes danzarán, con ese piano que crea melodías atonales, cada uno abrazado a una mujer como analogía del anhelo que sienten por la figura materna que no está. No es casualidad, que escenas más tarde incluso se replanteen abandonar su viaje en pos de un lugar que se acerca a oler a hogar. «Los reyes del mundo» contiene muchas escenas donde se unen todas las piezas que conforman el puzle de las aspiraciones que Rá y sus compañeros de viaje quieren acabar de completar. Una continua catarsis que remarca el carácter utópico de un viaje que podría ser el de cualquiera de sus coterráneos.

    Laura Mora consigue hacer un ejercicio de transversalidad a través de sus personajes para contar la situación de Colombia usando como vehículo narrativo tanto el viaje endótico como el exótico, recorriendo el territorio para crear situaciones en las que cada una representan problemáticas que tienen que vivir sus habitantes. No sin perder de vista la posibilidad de encontrar, entre tanta maleza y ruido, un sitio en el que reposar y establecerse, haciendo a todos sus protagonistas merecedores de una vida digna y tranquila; eso sí, no olvidando y siendo conscientes de que es una aventura que podría no ser posible por el riesgo que puede ser enfrentarse a las llamas y salir de ellas sin quemarse. Porque en esa tierra prometida, evidentemente quimérica, habitan unos demonios difíciles de erradicar, que están insertos en las raíces de su sociedad y de naturaleza en constante estado beligerante. El gran mérito de la cinta de Mora se halla en su capacidad para narrar este tránsito por este sendero que también une la juventud con la adultez con extraordinario sentido de la belleza. Una obra notable que trasciende el género con talento y sensibilidad. ⁜


    Los reyes del mundo, Laura Mora Ortega
    Concha de Oro del #70SSIFF.

    por Alicia Rambla
    marzo 17, 2023

    Crítica | Los reyes del mundo

    por Alicia Rambla | marzo 17, 2023

    Au revoir, auteur

    Crónica número VIII de la 65ª edición del Festival de San Sebastián.

    La decadencia del cine europeo y sudamericano en el último lustro es evidente. Una involución que ha contado con escenarios de excepción: los festivales de cine. A la par que el resto de protagonistas de esta función, la prensa y el público, la ficción del viejo continente e hispanoamericana han entrado en un bucle identitario; incapaces de sobrepasar al retrato como modus operandi para capturar un pedazo de pasado o presente social. Pesan en exceso las ideologías, también la escasa empatía con el espectador. Una tara representada por los autores más veteranos. Los últimos filmes de Michael Haneke o Andrei Zvyagintsev, por citar alguno de los más ilustres que componen Perlas, la sección destinada al público del Zinemaldia, continúan estancados en los rodeos que compusieron su filmografía reciente. Estilemas, solo estilemas, de una narrativa articulada sobre el dolor de una sociedad media que se desangra lentamente, víctima de la codicia y la ignorancia. Hijos del capitalismo que ya no son dueños de su futuro. El cineasta europeo se ha parapetado, valga la paradoja, en esa posición de comodidad que alguna vez disfrutaron sus protagonistas. Y el destino parece ya una cuestión de inspiración efímera. Las nuevas generaciones no parecen que porten la luz necesaria. Cinco años de Nuevos Directores han otorgado muy pocos cimientos que soporten la cinematografía europea venidera. La eterna búsqueda del impacto partiendo de la copia ha dejado numerosos nombres que encontraron el olvido antes de tiempo. Y así, de este modo, la Europa cinematográfica se muere. La latinoamericana, en cambio, le cuesta sobrepasar la pubertad. Más allá de realizadores como Pablo Larraín, Lucrecia Martel o Sebastián Lelio, o lo más veteranos Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón o Alejandro G. Iñárritu, creadores con un imaginario propio que no entiende de fronteras o nacionalidades, el cine facturado en la América hispana ha pasado de tendencia a invitada incómoda. La reiteración en sus temáticas y su escasa capacidad de abordar la imagen como recurso capital de una narrativa sólida la está alejando de la primera línea, y condenando al ostracismo de secciones paralelas de eventos como este Festival de San Sebastián cuyo grueso programático se nutre de las mentadas dos fuentes. Una coyuntura que justifica una 65ª edición tan escuálida, donde productos simplemente decentes han brillado con fuerza entre tanta mediocridad. Cannes y Venecia ya lo anunciaron: nos encontramos ante un curso demoledor que se lo va a jugar todo en la repesca con estatuillas doradas de por medio.

    por EAM
    septiembre 30, 2017

    Festival de San Sebastián 2017 (VIII) | Críticas: «Der hauptmann (The Captain)», «La buena esposa», «Apostasy», «The night I swam» & «Matar a Jesús»

    por EAM | septiembre 30, 2017

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