Introduce tu búsqueda

Seminci 2026
FICX Imatge Permanent
  • Cine Alemán Siglo XXI
    Mostrando entradas con la etiqueta Jindřich Polák. Mostrar todas las entradas
    Jindřich Polák
    Jindřich Polák

    «Ikarie XB-1» (1963)

    Programa número 12 del podcast «La última flecha».

    En 1961, Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio exterior. El hito supuso una derrota de EE. UU. frente a la Unión Soviética en la carrera espacial que dominó esta etapa de la Guerra Fría, y así quisieron celebrarlo las autoridades del bloque del Este. El director checo Jindrich Polák recibió el encargo de realizar una película que laudara los éxitos de la exploración espacial soviética. De ahí nació Ikarie XB-1 (Jindřich Polák, 1963), adaptación de una novela de Stanislaw Lem sobre el periplo de un grupo de astronautas en busca de nuevos planetas habitables. Fue estrenada tan solo dos años después de la misión de Gagarin. Como muestra de la ambición del proyecto, el filme contó con el mayor presupuesto que hasta entonces se había destinado a una producción soviética. Para alejarla de los parámetros de la ciencia ficción «imperialista», Polak y su equipo quisieron reinventar los referentes del género, desde el diseño de la esconografía y el atrezo hasta el rigor científico, pasando por una narrativa de calado pacifista e incluso esperanzado en las posibilidades del contacto con razas alienígenas.

    Daniel M. Lourtau, Mariona Borrull, Miguel Muñoz Garnica y José Luis Forte se suman a la tripulación de la nave en este nuevo episodio de nuestro podcast sobre cine clásico.

    | Además de en iVoox, pueden escucharlo en Spotify | Apple Podcasts | Pocket Cast |

    por EAM
    marzo 17, 2021

    Podcast: «Ikarie XB-1» (1963)

    por EAM | marzo 17, 2021

    ¡La Tierra no existe!

    Crítica ★★★★★ de Ikarie XB 1 (Jindrich Polák, Checoslovaquia, 1963).

    Si hay un género cinematográfico que ha evolucionado al amparo de la evolución tecnológica es, sin duda, la ciencia ficción. Puede que, por ello, admirar en la actualidad una obra como Ikarie XB 1 sea un acto extraño y revelador. ¿Es posible concentrar en apenas hora y media de metraje el origen estético, temático y narrativo de todo un género? Lo es, y eso que estamos principalmente ante una obra desconocida, aunque capital, dentro de la historia del cine. Ahora, tras su correspondiente restauración y su paso por Cannes Classics, llega a nuestras pantallas por primera vez de la mano de Capricci, quienes ya nos descubrieron el año pasado la imprescindible Sayat Nova, de Sergei Paradjanov. Por las imágenes de esta cinta soviética de los años sesenta sobrevuelan obras míticas como 2001, una odisea en el espacio, Star Trek o Alien. Pero, ¿qué es y qué ofrece esta ignota rara avis de la ciencia ficción? Ikarie XB 1 fue el intento, en plena Guerra Fría, de la Checoslovaquia comunista de sacar pecho de los éxitos espaciales de la URSS (solo dos años antes de su estreno, Yuri Gagarin se convertía en el primer hombre puesto en órbita). Para ello, pusieron al frente a un director de su total confianza, Jindrich Polák, encargaron el guión a una joven promesa, Pavel Jurácek, y colocaron en los papeles principales a grandes estrellas de la época: Zdenek Stepánek, Frantisek Smolík, Dana Medrická… No escatimaron para que el proyecto fuera todo un éxito. Pero, como suele ocurrir en estos casos, la gloria es siempre esquiva y la película no encontró su público cuando se estrenó en agosto de 1963. Fue el paso del tiempo y su influencia en directores norteamericanos y en el género lo que la encumbró como una película de culto. Y es justo por ello, por su capacidad de dejar poco a poco su huella en la historia del celuloide, por lo que su visionado es una de las experiencias más estimulantes que podemos encontrar en la irregular cartelera estival. Así, el viaje a bordo de la nave que da título a la obra es un tránsito entre la suspensión temporal y el vacío espacial en el siglo XXII en el que la camaradería, la familia y el trabajo viven en elegante armonía (una especie de utopía soviética en mitad de la galaxia). Entre pasillos hexagonales y habitaciones minimalistas, la tripulación se dirige a la constelación Alfa Centauri en busca de nuevas formas de vida extraterrestre.

    Lo primero que sorprende es su cuidado diseño. La geometría de sus espacios y la repetición de líneas y formas parecen hablarnos de un lugar etéreo, de una perfección plástica y estética que, a primera vista, se antoja fría, distante, de una pulcritud casi inhabitable. Es el mismo planteamiento que llevó a cabo Stanley Kubrick para construir su nave Discovery. Pero allí donde el realizador americano lo utiliza como elemento asfixiante y opresor y estira esa primera percepción que describíamos hasta sus máximas consecuencias, Polák lo suaviza y humaniza a través de las relaciones entre los personajes, creando momentos de una calidez que parece casi fuera de lugar, como el baile de gala de los astronautas en el salón de la nave, todos vestidos de manera homogénea. Así, incluso en los momentos más tensos, esta especie de equilibrio en las formas y en los elementos que conforman el nivel estético del filme dotan a la historia de una inquietante placidez, dan la sensación de un microcosmos detenido en un instante de nuestra existencia. Y es que el tiempo es el otro eje vertebrador de Ikarie XB 1. Porque, aunque este viaje para los cosmonautas solo durará 28 meses, la realidad es que en la Tierra habrán pasado 15 años. Este pequeño detalle no hace más que suspender en ese limbo no solo a los habitantes de este habitáculo espacial, sino a la propia película, que desde el inicio empieza a jugar y a explorar galaxias poco transitadas por la ciencia ficción.

    por Anónimo
    julio 21, 2017

    Crítica | Ikarie XB 1

    por Anónimo | julio 21, 2017

    Estrenos

    Lady Nazca

    Circuito

    la residencia
    PUBLICIDAD
    FestivalScope
    PUBLICIDAD

    Streaming

    Suscripción