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    BenQ GS50
    Review
    Mil salas de cine en una vida


    Emilio Luna
    Cáceres |

    En la cobertura del Festival de Cannes de 2019, reseñamos el modelo de proyector BenQ GV1. Un reproductor de reducidísimas dimensiones –cabe en un pequeño bolso– que aumentaba las posibilidades audiovisuales para aquellas personas que bien no tienen demasiado espacio en sus domicilios, bien se mueven en diferentes espacios a lo largo de su día, de su semana, de su vida.

    Los proyectores portátiles, una vez pasados estos dos oscuros años pandémicos y pospandémicos, retoman con fuerza la primera línea del sector. Una progresión lógica por otra parte. El usuario estándar es alérgico a las ceremonias. Solo quiere darle a un botón y a soñar. Evitar cualquier tipo de instalación, o de readaptación de su entorno. Lo quiere fácil y lo quiere ya.

    En ese sentido, el BenQ GS50 es el paradigma no solo para el citado usuario casual, sino también para el cinéfilo que no disponga de unos espacios y materiales ideales y también, por qué no decirlo, con un presupuesto muy alto. Por algo menos de 800 euros, y con una pared en blanco, se pueden disponer de 120 pulgadas de imagen. No hará falta más. Un cable que conectará a la luz eléctrica. Todo lo demás lo pone BenQ.



    Con esta review del GS50, retomamos la colaboración BenQ España, que ha sido parte de esta cabecera durante los últimos tres años. Para ello, nos olvidamos del listado de datos técnicos, que pueden encontrar tanto en la web oficial como en cualquier portal tecnológico, y nos centramos en la experiencia. Hemos pasado diez días con este modelo. Nos ha acompañado durante el ocio de los fines de semana pero también en nuestro día a día laboral. Como indicamos líneas atrás, todo lo pone BenQ, desde el propio proyector hasta la fuente de contenido. Y todo dentro de un espacio muy reducido.

    Porque el GS50 es un dispositivo pequeño, compacto y muy manejable. Lo intuimos desde sus packaging, comprimido y funcional –en el que encontramos el proyector en una funda, un mando a distancia, Android TV, y diferentes adaptados de enchufes que completan el transformador incluido—, en poco más de 18 centímetros de diámetro y dos kilos y medio de peso tenemos un proyector que conquista visualmente. Es un aparato bien acabado, cuya solidez está pensada para su durabilidad, creado con materiales que absorben pequeñas caídas. No tendría otro sentido, el GS50 está pensado para un uso itinerante, también para adaptarse a todas las manos que habitan en un hogar. También al exterior de este, porque tiene protección IPX2 para salpicaduras.

    Estructuralmente, todo está pensado en el GS50, la disposición de sus botones y de la interfaz de sus dispositivos. Todo se encuentra escondido. En la parte trasera hallamos entradas de HDMI y USB. En la parte superior, bajo una tapa, el dispositivo extraíble Android TV que incorpora este modelo. Como apuntábamos, solo hace falta una pared y enchufar el proyector a la red eléctrica. No hace falta más pero, sin embargo, si lo requerimos, las opciones de añadir fuentes externas –portátil, reproductor blu-ray, altavoces externos, de forma alámbrica o inalámbrica, ya que el GS50 tiene conexión Wi-fi– está disponibles, subrayando su versatilidad y capacidad de adaptación.

    Pero, más allá de su estética y variedad de posibilidades, irrefutables por otro lado. Las dos preguntas más importantes que emergen ante un producto son ¿Qué tal se ve el GS50? ¿Y qué tal se escucha?



    El apartado visual

    El GS50 tiene unas prestaciones visuales más que competentes. Reproduce a 1080p aunque admite fuentes con resolución en Ultra HD. Su contraste dinámico de 100.000:1 procura una reproducción del color más que notable, algo que la proyección en espacios en los que la oscuridad no sea completa. En ese sentido, los 500 lúmenes ANSI en formato LED son suficientes. Eso sí, no excelsos. Con el doble de capacidad lumínica el proyector ganaría también en nitidez. Aunque esa no es la principal característica de un proyector pensado para la reproducción principalmente de contenido audiovisual en plataformas.

    Sin embargo, para trabajo, pese a su portabilidad y ligereza, el GS50 sí que muestra ciertas limitaciones, ligadas a la luminosidad descrita. El ajuste de nitidez es automático, una función muy cómoda para el usuario pero carente de los matices para ajustar la imagen a puntos optimizados. Por tanto, si se requiere proyección de contenido textual este deberá ser lo suficientemente grande (Powerpoint) para una experiencia correcta del usuario. Pero, como decimos, esta no es la función principal del GS50, un reproductor para la nueva realidad audiovisual. Y que completa con creces la experiencia de ver una película o una serie en streaming.

    El resto de cualidades y calidades del apartado visual corresponden a los estándares de BenQ: modos Brillante, Campamento, Cine, Diurno, Juego, HDR10, HLG, Salón y Deporte; cobertura de color del 98%; y ajuste vertical y horizontal del trapezoidal. Esta última función muy útil y cómoda; bastante por encima en este rango de precios. El dispositivo de Android TV adjunto no dispone de Netflix de forma nativa aunque, en general, cumple con lo que se espera de él.



    El apartado sonoro

    En este sentido lo tenemos muy claro: no hará falta otra fuente externa de sonido. Han pasado por nuestras manos (y ojos y oídos), proyectores de altísima gama y pocos tienen esta capacidad de sonido. El GS50 cuenta con dos altavoces estéreos y un subwoofer. No ha hecho falta exprimir todas sus posibilidades, con un tercio de su potencia es suficiente. Un sonido potente, legible y nítido. Es increíble cómo suena. Tal cual.

    Sonido sin distorsión, graves naturales, diseño de salida de 270 grados. Es una joya en este apartado. Se adapta a la perfección al contenido de plataformas. Los diálogos en películas con un gran diseño sonoro son comprensibles, elevando una experiencia que habitualmente produce frustración al usuario con la utilización de las televisiones actuales. Una excelencia premium dentro de la gama de acceso. Un concepto este último bastante discutible cuando hablamos de los proyectos de BenQ.

    «El GS50 cuenta con dos altavoces estéreos y un subwoofer. No ha hecho falta exprimir todas sus posibilidades, con un tercio de su potencia es suficiente. Un sonido potente, legible y nítido. Es increíble como suena».


    El BenQ GS50 supone una pequeña revolución por todas las posibilidades que ofrece. Si bien una mayor potencia lumínica podrían colocarlo como paradigma de proyector portátil, no hay que olvidar su precio y, sobre todo, el resto de características. Un reproductor que sorprende por su potente contraste en el contexto idóneo –total oscuridad– y un poderoso sistema de sonido. El mejor que hemos probado en proyectores de esta tipología. El GS50 ofrece todas las virtudes de su portabilidad, ya que moverlo e instalarlo es una cuestión de segundos, y tiene una serie de cualidades técnicas que se acercan al sobresaliente. Una apuesta ganadora para tener un cine en cualquier espacio de nuestra vida.

    por Emilio M. Luna
    marzo 06, 2023

    Proyector BenQ GS50 Review: Mil salas de cine en una vida

    por Emilio M. Luna | marzo 06, 2023

    BenQ V7000i

    Review del proyector láser de BenQ de gama alta.

    Aunque la mesura es la mejor aliada cuando se trata de analizar cualquier nuevo activo tecnológico, resulta inevitable el emocionarse cuando se asiste a un ejercicio de perfección audiovisual como el que les presentaremos a continuación. Como comentamos hace algo más de un mes, el penúltimo modelo de proyectores láser de BenQ, el V6000, ofrecía, salvando algunos matices, todo lo necesario no solo para obtener la experiencia definitiva de trasladar la exhibición cinematográfica/audiovisual en salas al escenario doméstico, sino también para establecer una base sólida y perenne dentro del espacio de ocio del hogar. Decimos perenne porque el alcance de la tecnología que compone dicho modelo está pensado para mantener su vigencia durante la próxima década. Por tanto, y aunque de primeras el precio pueda parecer una barrera (alrededor de los €4.000), hablamos de un desembolso en clave de inversión, ya que el V6000 dispone de capacidad y de margen para adaptarse a las nuevas fuentes de reproducción que se añadan al panorama contemporáneo. También entendiendo que el 4K. más que un estándar presente, parece que será futuro, eso sí, incorporándose con lentitud al mercado, ya que para obtener su mayor eficiencia hará falta una renovación completa de dispositivos.

    El BenQ V7000i es una óptima extensión de dicho planteamiento. Es un proyector láser exigente pero de enorme versatilidad, que responde a las expectativas del usuario con un plus experiencial que ningún televisor puede ofrecer. Además, con respecto al modelo anterior, eleva  el nivel de excelencia, si eso era posible, con una serie de añadidos que ratifican de que estamos ante un modelo cuidado, pensado no solo para el usuario más refinado, también para aquel que se inicie en la proyección doméstica. Todo está preparado para ser usado y utilizado de forma inmediata. Eso sí, hará falta completar el set con una «pantalla ALR (Ambient Light Rejection) de cristal PET de alta ganancia. Es la única forma de obtener el rendimiento que marcan sus especificaciones; desde la nitidez en el cuadro, hasta la alineación de este, pasando por su cromática de algo rango, una de las señas de identidad de todas las gamas de proyectores de BenQ con su Cinematic Color, y su iluminación en horario diurno». Justo esta última característica que comentábamos en el anterior texto es lo que nos ha llamado más la atención del V7000i: se adapta completamente a la luz del día, es decir, y siendo más directos, podría sustituir una televisión al mediodía en verano, como ejemplo más extremo. Pero no nos adelantemos.

    Resulta inevitable comparar el V7000i con el anterior V6000. Básicamente, porque a primera vista son idénticos. Y así es, mismas medidas: 500 x 388 x 157 mm; mismo peso, algo más de diez kilogramos, misma disposición de aperturas y conexiones y, claro está, misma elegancia. El modelo color plata es una preciosidad que se adapta a cualquier entorno pese a su considerable envergadura. Una vez abierto el embalaje y paquete, acorde al producto que lleva en su interior, uno es consciente de no estamos ante un reproductor portátil. Hablamos de un pilar (físico) más de un salón o sala, es por ello que en líneas anteriores hemos remarcado su capacidad para erigirse como base sólida de cualquier núcleo de ocio y entretenimiento, tal como ha sido durante las cuatro últimas décadas el televisor; o, si tiramos de nostalgia, el receptor de radio durante el siglo XXI. Ese lugar de peregrinaje que nos abre una ventana, del tipo que sea, a otros mundos. El vano que ofrece el V7000i es tan amplio, tiene tantas opciones, que es probable que sea lo más parecido a soñar cine que tendrá el usuario en su casa.

    «Un equipo de alto nivel, elegante en sus formas y efectivo en su uso, preparado para ofrecer al espectador una experiencia cinematográfica sin precedentes; también una durabilidad y vigencia que muy pocos medios audiovisuales pueden conceder en la actualidad».


    Dejando la lírica a un lado, y volviendo a lo esencial, al abrir la caja del V7000i nos encontramos con un proyector con las dimensiones citadas acompañado por una caja rectangular. Nada más. Eso sí, todo perfectamente protegido. En dicha caja se halla el cableado –alimentación—, el mando a distancia –evolucionado, como el propio proyector, con prestaciones mejoradas y, claro está, en consonancia con el aspecto lujoso de este—, la documentación, y, esta es la novedad con respecto al modelo previo, un Android TV Dongle, preconfigurado para ver las principales plataformas de streaming (con Amazon Prime Video a la cabeza) y con aplicaciones esenciales como YouTube en su listado de recursos. Su utilización no puede ser más sencilla, ya que viene preinstalado como apéndice anatómico del V7000i. Por un lado, se conecta al puerto HDMI número dos –hay una etiqueta al dorso que lo recuerda— y, por otro, se inserta en uno de los puertos USB laterales, en este caso, para alimentar el dongle. Aunque no es el receptor más rápido del mercado pronto veremos que está preparado para las reproducciones más pesadas. Cualquier proyección en 4K se solventa con una ligereza y dinamismo asombrosos. Existen pocos productos en esta gama capaces de llevar a la pantalla dicho formato con tanta facilidad. La presencia del dongle marca el marketing y destino de BenQ: proyección cinematográfica, sí; pero también cuál es la fuente predilecta: las plataformas de streaming con contenido en UHD. Para ello, es necesario revisar los parámetros de la conexión a Internet y apostar por la conexión vía Ethernet en favor de un flujo de vídeo a la máxima calidad. Como aspecto negativo, el dongle se ubica en la parte trasera del proyector, por tanto, está pensado para ser usado mínimamente. Es por ello que quizás la próxima actualización en la proyección láser guarde en su interior este dispositivo ya que su manipulación no es cómoda y la reducción de espacios y elementos es una de las señales del siglo XXI tecnológico.

    Volviendo a lo realmente importante, el V7000i, como subrayábamos y como pueden apreciar en la galería inferior, apenas varía físicamente con la anterior versión. Los cambios en el hardware, en principio, tienen especificaciones inferiores –el V6000 tiene hasta 3.000 ANSI Lumens; el V7000i tiene 2.500; el contraste dinámico en el primer caso es de tres millones y en el segundo de dos—, sin embargo, la sensación in situ es que el V7000i tiene un contraste y un color más definido, con una profundidad de negros y blancos aún mayor que su predecesor. Algo que también evidencia su uso con luz diurna. ¿A qué se debe esto? Más allá de posibles cuestiones coyunturales –lugar de proyección, superficie sobre la que se proyecta y horario— es por la explosión de la nueva evolución del Cinematic Color de BenQ, la tecnología estrella del gigante taiwanés, una verdadera revolución en el mercado de proyectores domésticos –y también profesionales—conjugado con el HDRPro. En el V7000i, la cobertura de DCI-P3 es del 98%, un rango que va más allá de cualquier proyector de la gama de acceso. El V7000i saca partido al color –sobre todo en los modos «Cine brillante» y «Brillante»— de cualquier reproducción audiovisual. Por tanto, y aunque está dirigido para ser usado, señal de nuestros tiempos, como cañón de las plataformas de streaming, su pareja de baile perfecta es la reproducción en Blu-ray. Les aseguramos que en UHD es amor verdadero. Y más con el sistema de audio que equipa el BenQ V7000i. De nuevo, como el anterior, con el doble altavoz de treVolo. Una barra de sonido que ejerce de cabecera a los ojos del usuario y que responde a la misma altura que el aparato visual. El resto de especificaciones del V6000 se mantienen: modos de visualización y su sistema de seguridad –esta vez activado de fábrica— como elementos más destacados. Un equipo de alto nivel, elegante en sus formas y efectivo en su uso, preparado para ofrecer al espectador una experiencia cinematográfica sin precedentes; también una durabilidad y vigencia que muy pocos medios audiovisuales pueden conceder en la actualidad.

    Puntuación: 95/100

    ▼ BenQ V7000i.

    por EAM
    agosto 29, 2021

    Proyector Láser BenQ V7000i | Review

    por EAM | agosto 29, 2021

    BenQ V6000

    Review del proyector láser de BenQ de gama alta.

    Sobre la adaptación de cualquier sistema de proyección en el hogar es la primera pregunta que se hace el usuario cuando emerge la idea o la posibilidad de crear su propia sala de cine. Y, efectivamente, el término «exigencia» acompaña a cualquiera de las respuestas de cada pregunta formulada. Una sala de exhibición, por modesta que sea, para un simple uso amateur u ocasional, va a necesitar tanto una serie de componentes técnicos –para empezar, un proyector, sic— que se verán complementados por unos parámetros físicos y espaciales que, en los tiempos que vivimos, no están disponibles para una gran mayoría de la población –en especial la que habita las grandes ciudades. Cierto es que el progreso tecnológico va salvando, a golpe de euro, todo sea dicho, los obstáculos que se han ido presentando junto con la evolución –involución en el caso de Netflix— de la imagen. La principal, el espacio, ha ido encontrando soluciones accesibles gracias a proyectores de tiro comprensiblemente cortos, que descartan la necesidad de un espacio inmenso para lograr sacar partido a cualquier equipo en cuestión.

    Desde que comenzamos a reseñar las diferentes gamas de proyectores de BenQ en esta cabecera, hemos asistido a un proceso de recorte de espacio que parte de unas distancias ya de por sí asumibles en «su gama de acceso», que permiten tener una sala de proyección en habitaciones de unos quince metros cuadrados y en los que podemos obtener ciento cincuenta pulgadas de nitidez tanto 1080p como en 4K, el Valhalla para los cinéfilos, en definitiva. El modelo que les presentamos en este artículo, el V6000, hace saltar por los aires cualquier expectativa previa en cuanto a proyección doméstica se refiere. Para este proyector que cuenta con tecnología láser el espacio nunca es un reto; es solo un complemento que no impide o empaña la experiencia. Lo vemos cuando brota la imagen de su lente; también lo hacemos como un elemento habitacional más, integrado como apéndice arquitectónico de cualquier sala de estar. Por supuesto, el concepto «exigencia» –económica, principalmente— no se difumina pero encuentra una compensación que es complicada hallar en el mercado en estos momentos.

    El BenQ V6000 es una respuesta elegante y sobradamente equipada dentro del sector de proyectores de gama medio/alta –el precio ronda entre los 3.500 y 4.000 euros, según proveedor—, capaz de lanzar una imagen de cien pulgadas a una resolución de 3840 x 2160 píxeles y a una distancia de, y esto es lo increíble, de cinco centímetros. Un tiro imposible, una imagen casi milagrosa, de una profundidad y cromática casi inédita en una distancia tan insignificante. Una serie de calificativos que, por otra parte, no sorprenden ya que el desembalaje del producto nos avisa de que estamos ante un producto premium. Al abrir el paquete nos encontraremos con el proyector, cómo no, pero también con los clásicos habituales: el manual del usuario –con una guía rápida de uso—, cable de alimentación y un mando a distancia que mantiene la línea lujosa del dispositivo principal. Este pesa algo más de diez kilógramos de peso y tiene unas medidas generosas: 500 x 388 x 157 mm (anchura × altura × profundidad). Una envergadura que pasa a un tercer plano gracias a su diseño. Estilizado, refinado y donde cada decisión y cada detalle se observan como algo muy trabajado. Estamos, pues, ante un modelo que, pese a sus aristas, busca adaptarse a cualquier tipología de hogar, esencialmente en salones con gusto minimalista. A partir de ahí, hay dos colores para elegir: plata o negro.

    Qué tenemos y qué no
    Como es de esperar ante un componente de este tamaño, su estética, pese a su grado de riesgo –no hay formas amables—, intenta tener una naturaleza aséptica, en cierta medida integradora; buscando pasar desapercibido en un primer vistazo dentro de cualquier estancia. El V6000 no es un proyector portátil, al menos no está concebido para ello. Tendrá que encontrar su hueco definitivo en el hogar del usuario. Si en standby nos encontramos ante un elemento elegante, indefinido de primeras, es cuando cumple su función cuando sobresale ante todo lo que rodea. Un foco imponente, altamente definido y con una cromática poderosa. Para ello, de menor a mayor valor, se necesita un cable HDMI 2.0, que sorpresivamente no viene adjunto en el pack, dentro de la política incomprensible de los gigantes tecnológicos de prescindir de ciertos accesorios y otorgarle la responsabilidad a un usuario que ha hecho una inversión lo suficientemente grande como para verse en disyuntivas a corto plazo. Y, segundo, y esto sí importante, en esta ocasión no nos valdrá una pared diáfana o la clásica pantalla de proyecciones. El V6000 necesita, como todos los proyectores láser, de una pantalla ALR (ambient light rejection) de cristal PET de alta ganancia. Es la única forma de obtener el rendimiento que marcan sus especificaciones; desde la nitidez en el cuadro, hasta la alineación de este, pasando por su cromática de algo rango, una de las señas de identidad de todas las gamas de proyectores de BenQ con su Cinematic Color, y su iluminación en horario diurno.

    «Un proyector definitivo, que promete horas/años de un ocio de gran calidad, que tendrá en su vigencia un valor añadido. El V6000 está preparado para el desembarco final del UltraHD doméstico y cuenta con uno de los equipamientos más equilibrados y logrados del mercado».


    Como apuntábamos previamente, complementar el V6000 no resulta económico. El hardware necesario, la citada pantalla ALR, suele tener un coste medio (en cien pulgadas) de 600 euros; y los contenidos en 4K, pese a su enorme publicidad, se cuentan solo por decenas. Pensar en un proyector como herramienta de exhibición para las plataformas actuales es, sin duda, una buena solución, pero con una calidad que poco o nada tendría que ver con la extraída de un reproductor blu-ray o un archivo perfectamente comprimido en 4K. Véase, por ejemplo, la nocturnidad en la última temporada de Juego de Tronos –disponible en 4K en HBO— o cualquier producto Netflix, también en UltraHD. El bitrate no engaña; tampoco las conexiones de fibra óptica disponibles en España, que avanzan con buena nota pero con lentitud con respecto a otros países occidentales. Por suerte, y dentro de este listado de, por llamarlo así, puntos menos positivos, nos encontramos con un descubrimiento de gran calidad: el apartado de sonido. Cuenta con un conjunto de altavoces treVolo, insertados en la cabecera del proyector, asemejando una barra de un sonido envolvente, de gran potencia y definición, que invita a desdeñar las clásicas combinaciones 5.1 que han estado unidas al concepto Home Cinema desde sus inicios. Las pruebas realizadas, con diferentes pistas de audios, resultan esclarecedoras: BenQ ha sabido encontrar la fórmula, a medida que iba subiendo de gama, para equipar a sus proyectores de tarjetas de sonido y altavoces que suponen una enorme autonomía. Algo necesario para un producto de estas características, que tiene en su capacidad de adaptación uno de sus principales valores.

    Hablar de la imagen a estas alturas y a estos niveles resulta redundante. El V6000 dispone de una imagen láser más que solvente, que se adapta a todo tipo de fuentes y le saca el máximo partido a esta. Su lente se esconde bajo un techo corredizo que se desliza al activar el botón de encendido y desvela la luz proyectora. Una solución, como el resto del proyector, elegante e intuitiva, que preserva la lente del polvo y la manipulación accidental. Dicho techo completa un aparato que cuenta con las conexiones clásicas: dos puertos HDMI, dos puertos USB 2.0, un puerto USB 3.0 y el RS232 con una disposición sin grandes novedades. Su lente tiene una capacidad de 3.000 lumens, algo que le permite, con el equipo adecuado –subrayamos esta última máxima—, proyectar con luz diurna, uno de los headlines de su campaña publicitaria. A raíz de esto, surge una pregunta. ¿Funciona como sustitutivo de un dispositivo retroiluminado como un televisor o un monitor de alta gama? La respuesta es No. Su desempeño con temperaturas cálidas es loable, permitiendo desarrollar actividades de carácter profesional –ya sean presentaciones o proyecciones básicas— a cualquier hora del día; no, sin embargo, si se trata de una actividad de ocio, con la que se busque una determinada experiencia. Esto, creemos, es innegociable, y lógico, si quieres que tu salón parezca una sala de cine esta debe estar –ojo a la sorpresa— a oscuras. Es, por tanto, en la oscuridad donde mejor rinde el V6000, sin descartar un uso no regular en franja diurna. Para estas dos posibilidades, el proyector tiene a nuestra disposición varios modos de visualización: Bright, Living Room, Cinema, DCI-P3, User / Silence / 3D, HDR10 y HLG. Nuestros testeos con los modos Bright y Cinema han dado resultados excelentes a nivel de color, profundidad y textura, y son los que siempre recomendamos en este tipo de proyectores. La luz láser del V6000 es un factor de calidad pero también una tecnología que tiene una serie de peligros inherentes. Para ello, se puede activar –no viene en su configuración de fábrica— su sistema de protección, que apaga la fuente lumínica en el caso de que algún objeto o miembro se interponga entre la luz y la pared. Precisamente, el software del V6000 no cambia con respecto a sus homólogos de diferentes gamas. Algo, por un lado, a valorar, ya que permite al usuario con experiencia una fácil personalización, pero, por otro, creemos que ya es momento de una actualización y modernización de este, sobre todo en su sección de calidad medio/alta. Aun con ello, nos encontramos ante un proyector definitivo, que promete horas/años de un ocio de gran calidad, que tendrá en su vigencia un valor añadido. El V6000 está preparado para el desembarco final del UltraHD doméstico y cuenta con uno de los equipamientos más equilibrados y logrados del mercado.

    Puntuación: 90/100

    por EAM
    junio 07, 2021

    Proyector Láser BenQ V6000 | Review

    por EAM | junio 07, 2021

    Un hito en su serie con una excelente calidad de imagen e, importante, con una autonomía sonora que lo sitúan como la gran alternativa dentro de la gama media de la proyección cinematográfica doméstica.


    Hace unos meses, os hablamos en «Cine en casa» de las cualidades del W1050, probablemente, el proyector de la gama de entretenimiento más accesible de la marca para el público de a pie. Primero, por precio, ya que este, desde su lanzamiento, ha rondado entre los 650-550 euros, ofertas mediante de las superficies online; segundo, por la relación calidad-sencillez de manejo, ideal para el neófito sin olvidar a un usuario sibarita que apreciará la excelente imagen –en especial la potencia de su cromática— y su versatilidad, siempre pensando en la exhibición cinematográfica en pequeños espacios. Sin salirnos del amplio espectro, probamos uno de los últimos modelos de la serie, el W1700, un proyector, sin lugar a dudas, que supone un gran paso en el sector y ofrece al público una experiencia fílmica inédita.

    El W1700 es un proyector HDR con la capacidad de reproducir vídeos con una resolución en 4K. Antes de dar una vuelta por sus especificaciones, conviene detenerse en esto último, el gran reclamo de este modelo. Aunque la resolución estándar del W1700 es 3840x2160 píxeles –que habrá que configurar dependiendo de la fuente—, hay que señalar que no estamos ante un 4K Nativo, sino un 4K real, impulsado por la tecnología XPR (micro espejo de doble posición), que, «con un movimiento de hasta 5.000 veces por segundo, logra generar en la imagen la especificación 4K de 8.3 millones de puntos», como subraya el propio servicio de la marca. Aclaración a un lado, ¿el comprador medio notará la diferencia? En absoluto, es más, la imagen, su profundidad y cromática, como ocurría con el modelo mencionado al inicio, son los baluartes de un proyector que se acerca al sobresaliente en todos sus apartados.

    por EAM
    noviembre 05, 2018

    Cine en casa: BenQ W1700 | Review

    por EAM | noviembre 05, 2018

    Por tercer año consecutivo, retorna IFFRLive, la plataforma del Festival de Róterdam, pionera en el sector online de una iniciativa que, como ha demostrado Sundance (y el dominio en las ventas de Netflix y Amazon), está muy cerca de implantarse en el circuito de festivales. La posibilidad de que las proyecciones de los certámenes internacionales puedan llegar a los hogares europeos está muy cerca de convertirse en realidad. Ya la Mostra de Venecia se ha acercado a este formato, atendiendo a los resultados del IFFR, y pronto nuevas plazas se sumarán. Precisamente, y con el impulso en el sector, el IFFRLive, que una vez más se podrá ver en España gracias a Festival Scope, sube el nivel este año con seis propuestas que han pasado por lugares como San Sebastián, Cannes, Toronto, Karlovy Vary, Locarno o la nombrada Venecia. Se pueden adquirir los pases por un precio de 4 euros; si se compran más de cinco tickets el precio es de 2 euros por película. Una oportunidad inmejorable para que lo mejor del cine continental aparezca en nuestras pantallas. A continuación, el programa:

    Premieres

    Mister Universo, de Tizza Covi y Rainer Frimmel (Austria).
    Prevenge, de Alice Lowe (UK).
    The Man, de Charlotte Seiling (Dinamarca).
    Home, de Fien Troch (Bélgica).
    A Wedding, de Stephan Streker (Bélgica).
    El gigante, de Johannes Nyholm (Suecia).

    Hay disponibles 12 títulos adicionales

    All the Cities of the North, de Dane Komljen (Serbia).
    Park, de Sofia Exarchou (Grecia).
    A decent women, de Lukas Valenta Rinner (Austria).
    Antes que cante el gallo, de Arí Maniel Cruz (Puerto Rico).
    By the Time it Gets Dark, de Anocha Suwichakornpong (Tailandia).
    Out There, de Takehiro Ito (Japón).
    Kékszakállú, de Gastón Solnicki (Argentina).
    Solo, Solitude, de Yosep Anggi Noen (Indonesia).
    Suffering of Ninko, de Niwatsukino Norihiro (Japón).
    The Last Family, de Jan P. Matuszyński (Polonia).
    The Last of Us, de Ala Eddine Slim (Túnez).
    Knife in the Clear Water, de Xuebo Wang (China).

    Pueden acceder a todo el programa y registrarse en este enlace.

    por EAM
    febrero 01, 2017

    Vive el Festival de Róterdam con IFFRLive en Festival Scope

    por EAM | febrero 01, 2017

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