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    Gangs of Wasseypur
    Gangs of Wasseypur
    Gangs of Wasseypur. Parte II

    Al final de la venganza

    crítica de Gangs of Wasseypur: Parte 2 | Gangs of वासेपुर, de Anurag Kashyap, 2012

    Sardar Kahn ha sido abatido acribillado a balazos mientras repostaba gasolina. El hombre, la leyenda, el héroe, ha muerto. Los Kahn se quedan huérfanos de líder. Así termina la primera parte de Gangs of Wasseypur. El titánico e inabarcable relato del director indio Anurag Kashyap debe encontrar ahora su nueva razón de ser. La segunda parte se presenta, por tanto, como una película nueva: debe, ante todo, definirse a sí misma y ofrecer el mismo espectáculo que la anterior. En este sentido, estamos ante una película heredera de la trama pero independiente, y he ahí donde Kashyap acierta. Gangs of Wasseypur – Parte 2 encuentra su propio camino insistiendo en la forma y la estética presentada, pero patina en el empaque de la trama y se diluye ante un cúmulo de situaciones y personajes que se van amontonando de forma atropellada y ensucian una trama que ya de por sí era complicada, pero que gracias al buen hacer del director se había mantenido nítida y bien definida hasta ese momento.

    Al igual que otras grandes sagas familiares de la historia del cine, donde la lista de personajes es interminable, en Wasseypur las idas y venidas entre clanes y allegados resulta apabullante. La destreza narrativa del director se hace necesaria en estos casos. Kashyap logra en la primera parte construir un fresco con dos protagonistas claros y con sus motivaciones bien definidas. Sin embargo, y continuando con el símil pictórico, parece que la pintura se le ha secado en la segunda parte. Esto tiene dos consecuencias claras. La primera, positiva, es que que pone de relieve su gran trabajo en la primera parte. La segunda es una clara consecuencia de esta última, ya que muestra de manera más acentuada sus carencias. Gangs of Wasseypur – Parte 2 trata de sostenerse sobre Faizal Kahn, el hijo menor de Sardar, quien, más bien empujado por su madre, se ve obligado a continuar con la espiral de venganza y violencia. La torpe definición del vengador Faizal, hecha a trompicones y mediante la introducción de diversos personajes demasiado secundarios y poco definidos, hace deambular a la cinta, a la que le cuesta encontrar a su propio héroe. Eso sí, Kashyap introduce un elemento nuevo, con tintes oresteicos, que consigue mantener a flote la historia. La importancia de la mujer en la última parte de la vendetta nos recuerda al juicio de las Euménides ideado por Esquilo. La figura femenina se erige como la que realmente mueve los hilos de los hombres con poder social: ellas los empujan y los alientan en sus actos. A este poder en la sombra, que es parte del engranaje de la máquina vengativa, le ocurre como al resto de elementos narrativos y sufre de las mismas carencias que hemos ido detallando anteriormente: es un quiero y no puedo, un “ahora sí” y “ahora no” que resta coherencia a la trama y hace languidecer la cinta.

    por EAM
    julio 30, 2014

    Crítica | Gangs of Wasseypur. Parte II

    por EAM | julio 30, 2014
    Gangs of Wasseypur. Parte 1

    Sardar Kahn: el Orestes indio

    crítica de Gangs of Wasseypur: Parte 1 | Gangs of वासेपुर, de Anurag Kashyap, 2012

    Una mujer india de mediana edad vestida de rojo nos invita sonriente a entrar a su casa blanca e inmaculada. Todo parece perfecto: dos chicas jóvenes aparecen en el plano, bromean con la mujer, juegan, ríen, se divierten. De fondo, una música de raíces indias, con sus tonos agudos e instrumentos de cuerda tradicionales, crea el ambiente idóneo: todo es tan genial, tan ideal… La cámara se aleja y descubrimos que esta imagen idílica nos llega a través de una vieja televisión: no es más que la cabecera de una serie. Poco a poco, el travelling en retroceso nos muestra todo lo que rodea al televisor, que no tiene nada que ver con lo que aparece en pantalla. El lugar parece bastante más vulgar: en una tienda varias personas observan la escena familiar. De repente, el sonido de las ametralladoras asusta a los espectadores y un disparo destroza la televisión. La cámara gira y vemos a un grupo de hombres armados que cierran todos los locales abiertos en la calle de manera amenazante. La cámara se mueve con ellos y sigue sus pasos hasta llegar a una casa, que acribillan a disparos. Es entonces cuando se produce el primer corte. Hasta ese momento, el plano secuencia nos conduce desde la recreación de un mundo idealizado hasta poner los pies en la cruda realidad. El disparo que vuela la televisión es una clara declaración de principios: este mundo no existe, hay que deshacerse de él y colgarse de la realidad, por muy dura que esta sea. Gangs of Wasseypur: Parte 1 se define a sí misma mediante la primera secuencia. Se trata de un viaje de no retorno a los bajos fondos, a las luchas de poder en la ciudad de Wasseypur marcada por la industria del carbón y la sed de venganza que mueve a una comunidad sin identidad.

    Pero hay más referencias a la renuncia a la idealización de la realidad en este inicio. La sintonía de la serie habla del paso del tiempo, del legado de generación en generación en una misma familia. «La suegra de hoy fue la nuera de ayer», dice en un momento la canción. Pero si en la serie se transmite el amor, la alegría y las risas, en Wasseypur lo único que se puede transmitir dentro del seno familiar es el odio y la venganza. A modo de Orestes indio contemporáneo, Sardar Khan, protagonista de la cinta, jura vengar la muerte de su padre a manos de Ramadhir Singh y a partir de ahí se desencadena una lucha entre familias y aliados. Sin embargo, la película, dirigida por Anurag Kashyap, tiene diversas capas que van más allá del ciclo de venganza clásico ideado por Esquilo. Gangs of Wasseypur: Parte 1 es también un análisis social de la historia de una ciudad a la sombra de la industria carbonera y de sus mafias: las clases sociales, las castas, el papel de la mujer, la infancia… todo tiene cabida en esta titánica producción de Kashyap. No es baladí que su estilo se compare con el de Martin Scorsese: el uso de la voz en off como contextualizador necesario de una historia basada en hechos reales, la presencia de la música como potenciador del caos violento y el montaje paralelo como motor del mismo están presentes en esta primera parte. Kashyap se acerca a la representación de la violencia propia de Scorsese. Huye del lirismo del encuadre tarantiniano para acercarse a la violencia sucia y primaria de Scorsese. Con todo ello, no es casualidad que su título nos recuerde al Gangs of New York del maestro neoyorquino. Las luchas en una ciudad se trasladan al corazón de la India, en una zona que intenta encontrar su esencia para alejarse de la codicia y la corrupción. Al igual que en la ciudad que nunca duerme, el poder y el afán de venganza mueven a los personajes, los empujan a continuar con la espiral de violencia. Sin embargo, Kashyap introduce y refuerza dos elementos que pasan más desapercibidos en la cinta de Scorsese pero que son cruciales en una de las grandes trilogías de la historia del cine: la familia y el tiempo. La importancia de la unidad familiar y la rivalidad entre clanes junto con una profunda conciencia del paso del tiempo y sus consecuencias en la estirpe (el legado vengativo nunca se puede detener por los siglos de los siglos) acercan a la cinta india a El padrino, también entendida como una historia divida en partes.

    por EAM
    abril 25, 2014

    Crítica | Gangs of Wasseypur. Parte 1

    por EAM | abril 25, 2014

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