Finalizan 12 intensos días de cine en Estocolmo. Un certamen en el que prevalece el peso de la temática social en todas sus variadas secciones. La capital de Suecia apuesta por cine reconocido en previos festivales además de ofrecer sus pantallas a obras arriesgadas, innovadoras y primerizas. Esta idea va de la mano de la progresiva idea sociocultural de un país que está en la cabeza de Europa en temas educativos, ecológicos y sociales.
Completamos nuestra mirada al evento escandinavo con una serie de comentarios a los filmes visionados y el palmarés final. El ganador del Caballo de Bronce en la sección oficial ha sido el noruego Joachim Trier con la notable Louder than Bombs, que repite premio tras la sensacional Oslo, 31 de agosto:
■ Mejor película: Louder than Bombs de Joachim Trier. ■ Mejor opera prima: Mediterranea de Jonas Carpignano. ■ Mejor director: László Nemes por Son of Saul. ■ Mejor guion: Deniz Gamze Ergüven and Alice Winocour por Mustang y Disorder. ■ Mejor fotografía: Manuel Dacosse por Evolution. ■ Mejor actriz: Julija Steponaityte por The Summer of Sangaile. ■ Mejor actor: Koudous Seihon por Mediterranea. ■ Mejor documental: Behemoth de Liang Zhao. ■ Stockholm Impact Award: Parched de Leena Yadav. ■ Mejor cortometraje: A few seconds de Nora El Hourch. ■ Stockholm Rising Award: Aliette Opheim. ■ Telia Film Award: Mediterranea de Jonas Carpignano. ■ Premio FIPRESCI: Macadam Stories de Samuel Benchetrit. ■ Stockholm Achievement Award: Ellen Burstyn. ■ Stockholm Lifetime Achievement Award: Stephen Frears. ■ Stockholm Visionary Award: Yorgos Lanthimos. ■ 1km film-scholarship: I turn to you de Victor Lindgren. ■ iFestival Award: Tisure de Adrian Geyer.
Top 10 (sin distinción entre categorías)
1. Neon Bull.
2. Carol.
3. El hijo de Saúl.
4. Listen to me Marlon.
5. Virgin Mountain.
6. Aferim!
7. Behemoth.
8. Langosta.
9. Tangerine.
10. The Seventh Fire.
Palio (Cosima Spender, Reino Unido - Documentary Competition) [72/100]
La directora anglo-italiana Cosima Spencer ya se había adentrado en el universo del documental con un par de obras previas, pero éste es, sin duda, en su trabajo más reconocido. Antes de llegar al certamen escandinavo, Palio se presentó en Karlovy Vary, Melbourne y ganó el premio a mejor documental en el Festival de Tribeca. Palio es el nombre por el que se conoce la carrera equina más famosa de Italia. Cada año, durante los meses de junio y agosto, la bellísima ciudad de Siena se moviliza por completo para mostrar los resultados de un año entrenando. Las particularidades del evento es que todo está permitido para ganar: sobornos, alianzas y ataques directos a caballos o jinetes. Una carrera que empezó en 1400, cuando Siena estaba dividida en condados y todos querían demostrar su poderío. El filme posee la elegancia de la producción británica y la sentida, vibrante y pasional presencia de unos sieneses completamente entregados a la celebración que se acaba convirtiendo en una escaparate donde analizar la sociedad y la cultura italiana. Una festividad que recuerda a las procesiones de Semana Santa en el sur de España y las pasiones que desatan. A nivel de estructura, Cosima encuentra en Giovanni Atzieni, un joven jockey que busca la gloria, el héroe perfecto para un desarrollo de la historia que a veces parece estar más cerca de la ficción. No es banal que el Festival la promocione como el Rocky de las carreras de equinos. Es una lástima pues, que no aproveche esta oportunidad de oro para criticar de forma directa los claros elementos de barbarie que se exponen, ni en el papel de unos caballos que quedan relegados a simples canales de un espectáculo de masas.
Macadam Stories (Samuel Benchetrit, Francia - Open Zone) [50/100]
Desde Francia nos llegó el filme Macadam Stories, de Samuel Benchetrit. La película formó parte de la sección Open Zone, una especie de cajón de sastre donde se reúnen obras con estilos y objetivos tan diferentes como la que nos ocupa, Peace to us in our dreams o Carol, el filme que clausuró el festival día 22. Con el título original de Asphalte, Benchetrit nos cuenta tres historias localizadas en un decrépito bloque de pisos de una gris localidad francesa cuyo elemento principal es el pavimento. A lo largo de la cinta, presenciamos el relato de un solitario hombre y su relación con una enfermera de un hospital; una actriz venida a menos y su vecino; un chico de 14 años curioso que busca conversación; y una mujer árabe con un astronauta estadounidense que aterriza por error en el tejado del edificio. La obra del realizador francés es una comedia sin pretensiones con toques absurdos que reflexiona sobre la soledad y los diferentes tipos de amor: el materno, el de pareja y el filio-paternal, con tres historias cuyo devenir se torna arbitrario. El filme ha cautivado a su público, más por sus giros impredecibles que por su desarrollo de historia y personajes que se quedan en arquetipos sin profundidad alguna, a pesar del esfuerzo de algunos miembros del reparto como Isabelle Huppert o Michael Pitt para otorgarle más dimensión a sus respectivos personajes. Macadam Stories juega con su propia estupidez para crear una trama que nunca quiere ir más allá de conseguir algunas risas de la platea. Un producto complaciente que no da más de sí.
Maryland (Alice Winocour, Francia, Bélgica - Official Competition) [74/100]
Alice Winocour participó en el Festival de Estocolmo por partida doble. Por un lado, como guionista de Mustang; por otro, como guionista y directora de Maryland, también conocida como Disorder en el mercado anglosajón. La obra ha sido presentada previamente en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes y en el American Film Institute Fest. Winocour apuesta por un cambio totalmente radical a su anterior película, Augustine, un drama de época, y se decide por un thriller contemporáneo sobre Vincent, un exmilitar que sufre algunos trastornos mentales tras su vuelta a Francia. Mientras espera poder volver al servicio militar y a afrontar una nueva misión, su amigo le consigue trabajo como guardia de seguridad de la familia Whalid, cuyo cabeza es un libanés de negocios turbios. Vincent, que sigue con su mente en terreno enemigo, es el único en sospechar que el ambiente no es tan seguro como parece, y que la mujer y el hijo de Whalid corren peligro. La película es una apuesta por el thriller sobrio con escenas de acción muy bien rodadas y un tratamiento sonoro que acentúa la identificación con el personaje, notablemente interpretado por un Matthias Schoenaerts haciendo un gran ejercicio de contención. Se echa de menos una reflexión más profunda sobre la condición del protagonista, la crítica hacia los negocios armamentísticos, y los grupos terroristas. Temas tocados solo con sutileza por una Winocour que apuesta por una atmósfera potente en pos de una profundidad que hubiera elevado a Maryland a una de las cotas del thriller de este 2015.
The seventh fire (Jack Pettibone Riccobono, USA - Documentary Competition) [74/100]
The seventh fire es un documental de producción estadounidense apadrinado por Terrence Malick y con Natalie Portman como productora ejecutiva. Tras pasar por algunos festivales menores de Estados Unidos y Reino Unido, llegó al certamen escandinavo con ganas de remover conciencias. The seventh fire nos cuenta una de las muchas historias que viven los nativos indios americanos en Point, Minnesota; como la falta de medidas proteccionistas ha ido borrando las pocas señas de identidad cultural propia que mantuvieron tras el genocidio de los occidentales al llegar al continente americano. Las pocas reservas que quedan se han convertido en un espejismo del pasado donde los más jóvenes se dedican al tráfico y consumo de drogas, sabiendo la imposibilidad de salir y prosperar en la vida. Ese sueño americano que tanto intenta vender Estados Unidos se hace trizas al mostrarnos colectivos a los que nunca se les da la posibilidad, la oportunidad. Los contrastes culturales convierten a sus habitantes en personas sin identidad, sin cultura y sin esperanza que se dejan llevar por la salida fácil. En su relato, Pettibone Riccobono nunca juzga a unos personajes que siempre intentan sobreponerse a los problemas como mejor pueden. El documental es una bofetada a la tierra de las oportunidades, una dura crítica a ese encumbramiento del triunfador, ante los olvidados sin ningún tipo de visibilidad en rincones recónditos.
The Beauty Inside (Jong-Yeol Baek, Corea del Sur - Asian Images) [50/100]
En el cine Victoria Biograf se proyectó The Beauty Inside, una comedia romántica con toques dramáticos procedente de Corea del sur. La ópera prima de Jong-Yeol Baek nos cuenta la historia de Win-Yo, un chico de 29 años que cada día se despierta dentro de un nuevo cuerpo. Siempre es el mismo, siempre está en su habitación por la mañana, pero, por alguna razón desconocida, cada mañana tiene un cuerpo diferente, delgado, gordo, guapo, feo, viejo o joven. Debido a su condición, trabaja encerrado diseñando y construyendo sillas y muebles a medida y los vende por internet. Su mejor amiga y su madre son las dos únicas personas que conocen su secreto. Las cosas se complican en el momento que Win-Yoo se enamora de una dependienta de una tienda de muebles. A pesar de las interesantes cartas que pone sobre la mesa y de la simpatía que desprenden los protagonistas, The Beauty Inside pierde la frescura de sus minutos iniciales a medida que van pasando lo minutos. La pelicula pronto cae en clichés y estructuras del cine romántico más generalista resultando excesivamente previsible y complaciente.
What we become (Bo Mikkelsen, Dinamarca - Twilight Zone) [50/100]
Bo Mikkelsen presentó su primer largometraje, después de una larga trayectoria de cortometrajes, en Estocolmo, tras su paso por la sección oficial de Sitges. El filme despertó máxima expectación al ser anunciado como una mezcla entre lo mejor del cine apocalíptico de zombies con toques de Lars Von Trier. Nada más lejos de la realidad. What we become nos cuenta como un brote epidémico aparece en un vecindario adinerado. Este hecho provoca que el gobierno intente aislarlos del resto de la ciudad, del resto del país y finalmente les deje a su merced por miedo a la infección. Los protagonistas son una familia que afrontan esa epidemia de la forma que les parece más correcta a cada miembro. Aunque Mikkelsen dota al filme de un carácter energético a través de la cámara, eso no es suficiente para transmitir y contar algo nuevo al espectador. La ópera prima es una cinta de epidemias zombies que reflexionan sobre la naturaleza del ser humano, sus acciones en situaciones extremas y su instinto de supervivencia. Pero más allá de eso, What we become se torna en una película previsible y con poca personalidad. A pesar de las buenas actuaciones e intenciones cuesta que los detalles perduren en la mente de un espectador que en los últimos años ha recibido un bombardeo de no muertos.
Baba Joon (Yuval Delshad, Israel - Spotlight section) [60/100]
Baba Joon arribó al Festival de Estocolmo después de arrasar en los premios de la Academia del Cine de Israel, donde consiguió cinco galardones. El filme es la ópera prima del director Yuval Delshad, quien había dirigido un documental previamente. Baba Joon nos habla de Yitzhak, un hombre de mediana edad que lleva toda su vida trabajando en una granja de pavos, tal y como su padre hizo antes que él, y como su hijo va a hacer tras él. El conflicto se desata cuando el pequeño Moti, un chico atento, ingenioso y curioso, no quiere seguir esa tradición. Yitzhak, que siempre busca lo mejor para su hijo, intentará por todas maneras que el chico cambie de opinión hasta que sus métodos despiertan fantasmas del pasado que influyen a toda la familia. El filme es un acurado retrato rural sobre una familia judía en una aldea de Israel. La obra reflexiona sobre la educación de padres a hijos y el cambio generacional. A pesar de sus buenas intenciones y su interesante desarrollo, se echa de menos cierto riesgo para añadir ese plus que pueda acentuar la crítica a las hiératicas viejas generaciones que siguen influyendo a las actuales. Los personajes funcionan, pero resultan demasiado tópicos y les faltan capas y matices. Aun así, la sonrisa y la gran mirada del pequeño Asher Avrahami, así como el uso de su punto de vista para ubicar al espectador y las buenas actuaciones hacen de Baba Joon una cinta más que interesante.
The swedish theory of love (Erik Gandini, Suecia - Documentary Competition) [70/100]
Los suecos son serios, callados, cerrados, independientes e individualistas. Este tópico extendido a nivel mundial tiene, como todos, su parte de verdad. The Swedish theory of love se basa en una teoría que hacía apología de la individualidad y el independentismo lanzada por el gobierno sueco en los años 70 para progresar a nivel global como una de las sociedades más avanzadas del planeta. El documental plantea, en forma de mockumentary, una reflexión en la que pretende demostrar que ventajas tiene una sociedad individualista y todo el progreso de Suecia como país en los últimos 50 años. Además, no esconde los agujeros que plantea ese exceso de autonomía, privando de las bondades del colectivismo a los ciudadanos nórdicos. Toda este debate personalizado con diferentes protagonistas en diferentes episodios conformar un crisol de puntos de vista muy sugerente. Erik Gandini su director no duda en usar el humor como arma para exponer los casos. Este elemento sorprende y desubica a un espectador que a medida que va avanzando en su metraje va siendo cómplice del discurso del realizador. The Swedish theory of love es verdad, es exageración, es ficción, es una lección sobre conductas humanas. El filme es un producto atrevido, que no tiene miedo a reírse de sí mismo y eso provoca la simpatía, que no es poco.
Honor thy father (Erik Matti, Filipinas - Impact) [60/100]
Erik Matti es un director filipino con más de 15 años de trayectoria que tras su paso por el Festival de Toronto, y un par de certámenes locales, llegó a Estocolmo para presentar su última producción, Honor thy father. La obra nos presenta a un matrimonio adinerado, formado por Edgar y Kaye, que propone a sus amigos, pertenecientes de la comunidad religiosa del vecindario, que inviertan sus ahorros en bolsa ya que a ellos les funcionó muy bien. A pesar de las reacciones escépticas de algunos, todos acaban poniendo parte de sus ahorros. El padre de Kaye es el broker encargado de invertir el dinero. Tras semanas sin saber nada de él aparece muerto en el río y sin el dinero invertido. Edgar y Kaye tendrán que hacer frente a una persecución metafórica y literal, y buscar una solución para sus problemas. Matti consigue transmitir la sensación de sufrir una caza de brujas además de criticar la hipocresía del capitalismo, de las comunidades enriquecidas y de los estamentos eclesiásticos que solo buscan el propio beneficio. A pesar de cierto aire “culebronesco” que desprende, Honor thy father es una carrera contrarreloj, un relato con una tensión in crescendo en su primera mitad que, lástimosamente, cae en su segunda parte ya que la reflexión no va a más y simplemente busca cerrar la trama de forma complaciente para un espectador que buscaba un clímax más arriesgado.
Lawrence Fajardo, un director reconocido en Manila, capital de Filipinas, aterró en Estocolmo con su última película Imbisibol (Invisible), después de ser proyectada en festivales de Japón, Filipinas y Toronto. El certamen de la capital sueca decidió introducirla mediante la sección Spotlight, cuyo leitmotiv son las consecuencias y problemas de los flujos migratorios. Fajardo nos habla de una comunidad Filipina intentando conseguir una vida mejor en Japón realizando los trabajos que los autóctonos rechazan, aceptando aumentos de horas sin que el sueldo sea mejor, y escondiéndose de las autoridades. En esta historia coral, el director hace visibles a un grupo de gente que tiene que ser invisible para sobrevivir. El filme es una mirada cómplice aunque realista a los detalles y a las particularidades de esos seres anónimos. La apuesta por una narrativa coral provoca que el guion pierda demasiado tiempo en la descripción de los personajes y no se enriquezca a través de sus relaciones hasta el tramo final. Asimismo, los 132 minutos de duración se tornan excesivos para la historia que quiere contar. Con ello, es una interesante radiografía de una complicada situación completamente desconocida para Europa y el mundo occidental.
Chuck Norris vs. Communism (Ilinca Calugareanu, Rumania, Reino Unido, Alemania - Documentary Competition) [68/100]
La realizadora rumana Ilinca Calugareanu nos acerca cómo un episodio aparentemente anecdótico de Rumanía durante la dictadura comunista de Nicolae Ceaușescu, como fue el tráfico ilegal de VHS con películas de los países capitalistas, transformó la mentalidad de un pueblo. Tras divertir, sorprender y educar en el Festival de Sundance y Edimburgo entre otros, no dejó a nadie indiferente en la platea sueca. Mediante entrevistas y recreaciones, Calugareanu nos cuenta como Irina Nistor, dobladora de más de 3.000 películas y Teodor Zamfir, artífice de la compra-venta de VHS, transformaron la historia de todos los habitantes de Rumania. Chuck Norris vs Communism convierte a la sala en una ventana hacia otra realidad. Y ese poder evocativo no tiene porqué ser sinónimo de calidad. Chuck Norris o Sylvester Stallone eran tan mitificados como Tiburón o El Padrino, porque todas las películas les permitían salir de la dictadura comunista y ver cómo el mundo al que no tenían acceso, evolucionaba. El sentimiento de romanticismo y amor por el cine siempre presente en la obra de Calugareanu provoca la total complicidad con su público que se ríe de las censuras y anécdotas contadas por unos testigos reales, así como ensalza y mitifica interiormente a Irina Nistor y a Teodor Zamfir como héroes del pueblo rumano y de la preservación del cine como fuente de veracidad.
Listen to me Marlon (Stevan Riley, USA) [80/100]
A veces los documentalistas tienen la suerte de encontrar un tesoro y construir una narración a través y gracias a él. Es el caso de Stevan Riley con su última obra, Listen to me Marlon. El realizador se propone la ardua tarea de construir un documental a través de centenares de horas de grabaciones de voz que el actor Marlon Brando grabó para sí mismo. Paradójicamente, en este largometraje se vulnera algo que el mítico actor siempre quiso preservar: su privacidad, pero, por otro lado, nos ayuda a entender a Brando y conocer opiniones, hechos y preocupaciones a lo largo de su vida. La cinta pronto se distancia de la sucesión cronológica de eventos de la vida de Brando para intentar introducirse dentro del que fuera protagonista de On the Waterfront. Listen to me Marlon funciona como una autopsia, un análisis montado por Riley pero creado por el mismo actor sobre su vida, sus métodos de interpretación, su concepción sobre el cine y sobre la Historia de Estados Unidos durante ese periodo. Todo tipo de opiniones contradictorias y pensamientos filosóficos tienen cabida en esta obra cuyo visionado despierta lecturas sobre quién era y quién quiso ser Brando. Riley ejerce en este filme un gran trabajo de archivador y documentador poniendo imágenes a las voces, respetando la figura de Brando, pero sin mitificarlo, para contarnos las vivencias de un amante del cine que, como el resto de mortales, lo usó para evadirse de ese agridulce sorbo llamado vida.
Mekko (Sterlin Harjo, USA - Spotlight) [65/100]
Sterlin Harjo es un director nativo americano cuya obra se basa precisamente en dar visibilidad a su colectivo. Su nueva película, Mekko, nos habla de un un expresidiario de descendencia india que no tiene un techo para refugiarse y vive con un grupo de indigentes indígenas que luchan entre ellos por los pocos objetos personales que poseen. Cada dia deambula por las calles en busca de un poco de comida y alguna pieza de ropa. Su supervivencia y su día a día sigue marcado por el recuerdo de un extraño suceso durante su niñez: el abandono de su pueblo natal debido a una extraña epidemia provocada por una bruja. El filme mezcla una dura crítica social al estado con una narración con fuerte vocación mística, poética y artística sobre el bien y el mal. Mekko desentierra a ese marginado social con reminiscencias del Cowboy de medianoche de John Schlesinger y lo sitúa por las calles de una fría y gris Oklahoma, además de dotarlo de todo el imaginario indio. Esta sugerente mezcla no deja indiferente, aunque casi nunca vemos la obra como un producto homogéneo, sino como partes que no se interrelacionan... Aun así, esta apuesta arriesgada y algo caótica despierta una reflexión que puede ir de la mano del documental que vimos en días anteriores, The Seventh Fire.
Experimenter (Michael Almereyda, USA - American Independents) [40/100]
En los años 60, Stanley Milgram, sociólogo y psicólogo social, hizo un experimento sobre la obediencia a la autoridad por parte del ser humano cuyos resultados estipulaban que el 65% seguiría las órdenes de herir a un desconocido sin rechistar. La conclusión, así como los métodos que estaban en la frontera de los procedimientos éticos, causaron un gran revuelo durante más de 20 años. Y hoy en día sigue considerándose como uno de los estudios más relevantes tanto en la ética de la investigación como en sociología. Experimenter pretende ser un biopic de Stanley Milgram centrándose en ese trabajo, pero mencionando sus demás aportaciones además de acercarnos al Stanley padre de familia. Con ese potencial, la obra nunca tiene claro si centrarse en el experimento sobre la obediencia a la autoridad o en la figura del investigador como reza su título, y eso provoca que la trama familiar y los demás experimentos se cuenten como anécdotas poco interesantes en forma de inconexos relatos de una voz en off del propio Stanley. La estrategia de avanzar la historia a través de una apelación directa del protagonista a la cámara y, por tanto, al público se convierte en un pobre artificio que solo sirve para transmitir cierta superioridad moral del protagonista ante unos catetos espectadores. Experimenter es una buena idea desperdiciada.
As I open my eyes (Leyla Bouzid, Francia, Tunisia, Bélgica - Official selection) [72/100]
As I open my eyes es la ópera prima de la realizadora tunecina Leyla Bouzid. Tras pasar por Toronto y Venecia, llegó a los países nórdicos esta reivindicativa cinta sobre el clima de miedo y de tensión previo a la Primavera Árabe. En 2010, Farah ha terminado los exámenes preparatorios para la universidad con nota, su familia espera grandes cosas de ella y quieren que estudie medicina. Mientras, la joven adolescente de 18 años de edad, sueña con estudiar musicología, y empieza a cantar en un grupo cuyas canciones son una poética pero dura crítica al régimen del gobierno. Su amor por la música, y sus tendencias rebeldes fruto de la edad, hace que empiece a distanciarse de su madre, quien es consciente del peligro de las acciones de su hija, pero incapaz de hacérselo ver. Sin ninguna muestra directa de los sucesos posteriores que dieron la vuelta al mundo en todos los telediarios, Bouzid nos relata una de las muchas historias sobre la coacción de la libertad y el sentimiento de constante peligro de un régimen que propone el silencio como única vía comunicativa. As I open my eyes funciona gracias a una sutil tensión entre líneas a lo largo de todo el filme y por las magníficas interpretaciones de Baya Medhaffer como la joven Farah, y la artista y cantante Ghalia Benali, como Hayet, su madre. La primera ofrece una magnética, optimista y rebelde presencia en pantalla que consigue rápidamente la empatía del espectador; mientras la segunda espera su momento representando esa madre más universal que funciona siempre como la voz de la conciencia.
Behemoth (Liang Zhao, China, Francia - Documentary Competition) [73/100]
Liang Zhao es un documentalista con una trayectoria reconocida a nivel de festivales. Su última película no es una excepción, después de triunfar en Venecia, lo hizo en Estocolmo. Behemoth es una mirada fría y desesperanzadora a las consecuencias de las acciones humanas en una región de Mongolia. Allí, parajes naturales están siendo destruidos para su explotación minera. Zhao plantea un relato minimalista con pequeñas intervenciones de una poética voz en off que critica las prácticas y reflexiona sobre las consecuencias morales, filosóficas y reales de tales actos. Esa narración está acompañada con una preciosa fotografía que capta de forma estática las imágenes de lo qué fue y lo qué es ese paraje, las víctimas de la situación y el objetivo de tal barbarie. Su estructura basada en la descripción del plano mediante las propias imágenes hablan por sí solas, provocando una sensación de mantra que lleva a la reflexión propia y a la introspección más personal. El silencio apela directamente al espectador. Behemoth es un golpe sobre la mesa elegante, que no grita, no exige, sólo muestra las terribles consecuencias, no solo en la naturaleza, sino en el propio ser humano que trabaja en condiciones infrahumanas y acaba tan destruido como el ambiente. Una muestra de cómo el ser humano destruye el verdadero paraíso para adorar las infraestructuras de alquitrán y hormigón que forman una falsa quimera.
The summer of Sangaile (Alanté Kavaïté, Lituania, Francia, Holanda - Official selection) [66/100]
The summer of Sangaile es una más que interesante muestra de cine independiente europeo. La coproducción lituana nos cuenta la historia de Sangaile, una solitaria chica cuyo sueño es ser piloto de avión, pero tiene vértigo. Esa situación desencadena una frustración que la aísla todavía más de su familia y su entorno. Las cosas cambiarán cuando conocerá a Auste, una chica extrovertida y atrevida que transformará la sombría existencia de Sangaile, así como provocará su despertar sexual. El filme es una obra simpática, honesta y valiente que habla sobre vivir y experimentar sin pudor ni miedo. A la trama le faltan matices, las figuras paternas, como en la mayoría de filmes de temática adolescentes, son totalmente olvidados y tratados como seres de otro planeta. Aun así, el desparpajo, y la energía de sus dos jóvenes protagonistas, Julija Steponaityte y Aiste Dirziute, Sangaile y Auste respectivamente, impregnan a un espectador cómplices con sus aventuras.
Tras unos días nublados, el sol ha llegado a la capital sueca. Y, con él, el inicio de las competiciones oficiales del festival. Estocolmo es un gran centro cultural y su certamen de cine se convierte en un evento de gran aceptación para sus habitantes. El carácter y la organización nórdica están muy presentes: las colas son moderadas y todo el mundo espera diligentemente. Durante el día de hoy se han programado 34 películas en ocho complejos cinematográficos distintos de la ciudad. Por nuestra parte, hemos podido disfrutar de tres filmes de sección oficial, dos en la categoría de ficción y un documental: Louder than Bombs de Joachim Trier; Neon Bull de Gabriel Mascaro; y The Wolfpack de Crystal Moselle. Tres notables obras que nos trasladan una reflexión sobre familias, relaciones disfuncionales, miedos, tabúes y secretos.
Louder than bombs (Joachim Trier, Noruega, Francia, Dinamarca - Official competition) [70/100]
Joachim Trier retorna tras ese éxito progresivo titulado Oslo, 31 de agosto. Después de su paso por Cannes (donde se estrenó en el máximo apartado), Múnich y Haugesund, arriba a Estocolmo, donde ya consiguiera reconocimientos en anteriores ediciones. En esta ocasión, rueda en inglés con un reparto internacional conformado por Isabelle Huppert, Gabriel Byrne, Jesse Eisenberg, Amy Ryan, David Strathairn y el joven Devin Druid, que, lejos de convertirse en una lucha de egos o actores desaprovechados, consiguen brillar todos a idéntica altura. Louder than Bombs nos cuenta la historia de una fotógrafa de guerra que, tras retirarse para estar con su marido y sus dos hijos, pierde la motivación vital y se suicida en un accidente de tráfico. Años más tarde, y justo cuando un museo decide dedicarle una retrospectiva, los miembros de la familia siguen luchando con el pasado. El filme parte de un tema recurrente y mil veces explorado para realizar un objetivo análisis de un núcleo familiar en crisis. Un conflicto encubierto cuya catarsis explota en silencio. Su mayor logro es dibujar con todo lujo de detalles a los cuatro personajes que forman esa familia y sus interrelaciones. La, a veces, caótica estructura, introduciendo muchos flashbacks de corta duración, lejos de complicar la comprensión, ayuda a desarrollar todas las subtramas. Tras un maduro desarrollo, se echa de menos una resolución más valiente y trabajada. Pese a ello, las sensaciones que deja el nuevo paso en la carrera de Trier son más que positivas.
Neon bull (Gabriel Mascaro, Brasil, Uruguay, Holanda - Official competition) [80/100]
Gabriel Mascaro, con experiencia previa en el campo documental y en el video-arte, presentó en el Sture Biograf su segunda ficción tras Ventos de Agosto: Boi Neon (Neon Bull). Cuatro años tardó su director en ver el resultado de su idea después de luchar para conseguir el dinero necesario para su producción. Tras el esfuerzo, han llegado éxitos y premios en festivales como Venecia, Río y Toronto. El filme retrata a una familia de transhumantes que preparan toros para rodeos en la Brasil más profunda; un grupo formado por tres hombres solitarios y una madre soltera con una hija de unos nueve años. Mascaro plantea con una mirada extremadamente naturalista un juego de contrastes. La realidad que viven sus personajes embiste a los sueños por los que luchan, a pesar de ser, y en la mayoría de casos saberse, inalcanzables. La belleza de las imágenes choca con la aridez del polvoriento y decadente paisaje. Así como la masculinidad del trabajo físico con esa sensibilidad femenina de Irimar, el protagonista, y su amor por confeccionar vestidos. El cineasta brasileño arriesga, por suerte, con planos largos para mostrar acciones que pueden parecer, a priori, banales para definir el carácter de cada uno de ellos. Un planteamiento acertado que marca el relieve emocional de tan peculiares sujetos. Neon Bull es una cinta sugerente que nos lleva a un territorio insólito a nivel cinematográfico a través de unos personajes, interpretados por una mezcla entre actores profesionales y amateurs, que luchan por huir de su realidad y, simplemente, soñar.
The Wolfpack (Crystal Moselle, USA - Documentary competition) [72/100]
Tras su exitoso estreno en Sundance y Edimburgo, llevándose en ambos el máximo galardón a mejor documental, The Wolfpack, ópera prima de Crystal Moselle, se proyectó en Estocolmo dejando muy buenas impresiones. El largometraje nos acerca la historia de la familia Angulo. Bhagavan, Govinda, Jagadisa, Krsna y Mukunda son cinco hermanos con edades entre los 12 y 18 años que viven en un apartamento en Lower East Side del que sus padres solo les permiten salir una vez al año, si tienen suerte. Para sobrevivir, encuentran en el cine una ventana para escapar de esas claustrofóbicas cuatro paredes; pero no solo con su visionado, también en las representaciones caseras de sus películas preferidas. De hecho, el filme se gana al público desde el minuto uno con una divertidísima versión de Reservoir Dogs registrada en videos. A partir de ahí, se van desmenuzando las particularidades de una familia controlada por el silencio y la parálisis vital: los hermanos asustados por la figura paterna; y los padres atemorizados porque la realidad rompa las expectativas de sus vástagos. Aun con ello, el documental, busca con honestidad y cercanía el lado más optimista sin obviar la parte más sensible de la historia. Eso sí, surge la duda ante el protagonismo de la cámara, un miembro más del linaje: ¿Hasta que punto la historia contada es real? ¿cómo influyo la presencia del equipo de realización en el devenir de los Angulo? The Wolfpack es una película amable y simpática que, empero, deja muchas más preguntas que respuestas bajo su caótica estructura de reinterpretaciones, videos caseros y comentarios directos a la cámara y al espectador.
Noviembre es el peor mes en los países escandinavos. Las temperaturas apenas superan los 6 o 7 grados pero tampoco hace el suficiente frío que provoque los primeros copos de nieve, a lo que se le añade que la luz del día solo les (nos) acompaña desde las 8 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Por suerte, Estocolmo encuentra la mejor medicina para superar este triste etapa del otoño en el Festival Internacional de Cine, que este año se celebra del 11 al 22 de noviembre. Y es que en las pantallas del Skandia, Park, Victoria y Klarabiografen se proyectarán todo tipo de películas, mayoritariamente europeas y reconocidas en numerosos festivales. Trabajos de la talla de Son of Saul, The Lobster o Carol, entre muchas otras, llamada a copar los podios de las principales entregas de premios. Además de la sección oficial a competición de ficcion y documental, destacan los apartados Latin visions, Asian images, US. Indie y Twilight zone y los Special Screenings, que subrayan el poderío de un certamen con cada vez más fuerza en el panorama internacional.
Como inauguración, el filme escogido ha sido Mediterranea, dirigido por Jonas Carpignano. La ópera prima del realizador de origen italiano afincado en Estados Unidos llega a la capital de Suecia tras su paso por Cannes y el reconocimiento mediante nominaciones en los Gotham Awards y los premios LUX del Parlamento Europeo. La obra porta un potente leitmotiv que bien pudiera ser el estandarte de esta 25ª edición: los movimientos migratorios y el conflicto social que habitualmente comportan. Una razón que, auguramos, será protagonista durante el próximo lustro en la cinematografía mundial. Mediterranea nos cuenta la historia de Ayiva, un hombre originario de Burkina Faso que anhela llegar a Europa en busca de una vida mejor. Para ello le aguarda un largo viaje por los desiertos africanos hasta Libia, donde subirá a un barco que le llevará a Sicilia, Italia. Como era de esperar, el filme es una lucha constante del protagonista con el entorno y con su propia condición para llegar al idílico edén. Desgraciadamente, la recompensa a tales sacrificios poco tiene que ver con lo que dictan las apariencias desde la maquillada versión europea. La direccion de Carpignano se muestra cómplice con esa lucha con un estilo vibrante, mostrándonos una Europa oscura y turbia, un laberinto sin salida, sin apenas oxígeno. Su temática, de terrible actualidad, y la buena actuación de su protagonista, Koudous Seihon, suplen las carencias de un filme que adolece de falta de riesgo y una realización demasiado tópica. Una apertura digna, sin más.
Line up de la XXVI edición del Festival de Estocolmo.
Y desde luego que Estocolmo ama el cine. Cumpliendo con el eslogan de esta vigésimo sexta edición del festival sueco —como hemos subrayado años anteriores, contenedor de la producción foránea más destacada del curso, en contraposición a Göteborg (GIFF), promotor del cine nórdico—, el Stockholm Film Festival ofrece una programación de auténtico lujo, completada con una serie de homenajes y eventos que situarán a la capital sueca como uno de los epicentros cinematográficos de noviembre. Algo a lo que contribuirá la presencia —¿será la definitiva?— del artista Ai Weiwei, una de las ambiciones de la dirección del certamen los dos últimos años. No será la única celebridad que pase por el Park y el Skandia de Estocolmo: Ellen Burstyn, recibirá el Life Achievement Award; Yorgos Lanthimos un merecido Premio Visionario y Stephen Frears el laurel por su dilatada filmografía. Cuatro grandes nombres que complementan una Sección Oficial conformada por una serie de títulos relevantes que lucharán por relevar a Girlhood —ganadora del Bronshästen en 2014— en el cuadro de honor. La sueca The here after, la noruega Louder than bombs, la lituana The Summer of Sangaile, la húngara El hijo de Saúl, la turco-francesa Mustang y la norteamericana The Diary of a Teenage Girl parten, a priori, como favoritas. En el apartado de documentales, encontramos a una representante española, Propaganda game —que en breve estará disponible en Filmin— que competirá con filmes como The Wolfpack, ganador en Sundance, Palio, de Cosima Spencer o The Amina Profile, de Sophie Deraspe. El Festival de Estocolmo se celebrará del 11 al 22 de noviembre, y, por primera vez, EAM estará allí con nuestra redactora Ginebra Bricollé.
Stockholm XXVI Competition
■ As I open my eyes, de Leyla Bouzid (Francia, 102 min) ■ Las elegidas de David Pablos (México, 105 min.) ■ Clever de Federico Borgia, Guillermo Madeiro (Uruguay, 83 min.) ■ The Daughter de Simon Stone (Australia, 96 min.) ■ The Diary of a Teenage Girl de Marielle Heller (USA, 102 min.) ■ Efterskalv de Magnus von Horn (Suecia, 102 min.) ■ Evolution de Lucile Hadžihalilovic (Francia, 81 min.) ■ Free in Deed de Jake Mahaffy (USA, Nueva Zelanda, 98 min.) ■ Lazy Hazy Crazy de Luk Yee-sum (Hong Kong, 99 min.) ■ Louder Than Bombs de Joachim Trier (Noruega, 109 min.) ■ Maryland de Alice Winocour (Francia, 101 min.) ■ Mediterranea de Jonas Carpignano (Italia, 107 min.) ■ Mustang de Deniz Gamze Ergüven (Francia, 97 min.) ■ Nahid de Ida Panahandeh (Irán, 105 min.) ■ Neon Bull de Gabriel Mascaro (Brasil, 101 min.) ■ Price of Love de Hermon Hailay (Etiopía, 99 min.) ■ Son of Saul de László Nemes (Hungría, 107 min.) ■ The Summer of Sangaile de Alanté Kavaïté (Lituania, 88 min.) ■ Sworn Virgin de Laura Bispuri (Italia, 84 min.) ■ Tikkun de Avishai Sivan (Israel, 120 min.) ■ The Wednesday Child de Lili Horváth (Hungría, 94 min.)
Stockholm Documentary Competition
■ An Open Secret de Amy Berg (USA, 99 min.) ■ The Amina Profile de Sophie Deraspe (Canadá, 84 min.) ■ Behemoth de Liang Zhao (China, Francia, 95 min.) ■ The Black Panthers: Vanguard of the Revolution de Stanley Nelson (USA, 113 min.) ■ Bolshoi Babylon de Nick Read, Mark Franchetti (Reino Unido, 86 min.) ■ Cartel Land de Matthew Heineman (USA, 100 min.) ■ Chuck Norris VS. Communism de Ilinca Calugareanu (Rumanía, 78 min.) ■ GTFO: Get the F&#% Out de Shannon Sun - Higginson (USA, 76 min.) ■ The Hunting Ground de Kirby Dick (USA, 90 min.) ■ Italian Gangsters de Renato De Maria (Italia, 87 min.) ■ My Nazi Legacy: What Our Fathers Did de David Evans (Reino Unido, 92 min.) ■ North de Çayan Demirel, Ertugrul Mavioglu (Turquía, 92 min.) ■ Our Last Tango de German Kral (Argentina, Alemania, 85 min.) ■ Palio de Cosima Spender (Reino Unido, 90 min.) ■ Peggy Guggenheim: Art Addict de Lisa Immordino Vreeland (USA, Italia, Reino Unido, 96 min.) ■ The Propaganda Game de Álvaro Longoria (España, 75 min.) ■ The Seventh Fire de Jack Pettibone Riccobono (USA, 78 min.) ■ The Swedish Theory of Love de Erik Gandini (Suecia, 90 min.) ■ Welcome to Leith de Michael Beach Nichols, Christopher K. Walker (USA, 85 min.) ■ The Wolfpack de Crystal Moselle (USA, 80 min.)