Reencuentros, despedidas y crisis existenciales
crítica ★★★ de Other People (Chris Kelly, Estados Unidos, 2016).
Hablar de una película como
Other People (2016) es hacerlo de una de esas diminutas sorpresas agradables que, de vez en cuando, se descubren gracias a los buenos comentarios cosechados en su paso por los festivales. No se trata de ninguna obra maestra, ni pretende serlo. Tampoco está destinada a ser ese producto destinado a arrastrar a multitudes de espectadores a los cines, pero, seguramente, los pocos que se acerquen a echarle un vistazo saldrán del cine con un buen sabor de boca. El camino hacia el (modesto) éxito de este filme comenzó hace justo un año, con su estreno mundial en Sundance en enero de 2016. Las críticas fueron, en su mayoría, benévolas con el debut como director de Chris Kelly, un joven de treinta y tres años cuya carrera se había forjado, hasta ese momento, en el mundo de la televisión, escribiendo guiones para
Saturday Night Live o la serie
Broad City, por los que llegó a ser nominado a premios como los Emmy o los del Sindicato de Guionistas (WGA). El escritor, que había demostrado en aquellos trabajos sus excelentes aptitudes para la comedia, en su puesta de largo como cineasta se muestra mucho más ambicioso al combinar humor y drama en un relato con marcado componente autobiográfico, ya que se inspira en las vivencias de los miembros de su propia familia durante la cruel enfermedad que arrebató la vida de su madre en 2009. La jugada le ha salido bien al director y
Other People, sin hacer demasiado ruido, continúa muy presente en la carrera de premios de 2017 gracias a las 4 nominaciones obtenidas en los prestigiosos Independent Spirit Awards –mejores ópera prima, guion novel, actor (Jesse Plemons) y actriz secundaria (Molly Shannon)–, algo que siempre ayuda a dar visibilidad a este tipo de cintas que no cuentan con una importante campaña publicitaria detrás.
La película se abre con la dolorosa imagen de los cuatro miembros de una familia abrazados y llorando sobre la cama en la que yace la madre muerta. A continuación, la historia nos traslada un año atrás en el tiempo para presentarnos a David (álter ego de Kelly en pantalla), un chico cercano a la treintena que escapó de su Sacramento natal para tratar de triunfar como guionista de comedias en Nueva York. A la expectativa de que una cadena de televisión apruebe un proyecto que ha presentado y con la relación con su novio rota tras muchos años de relación, el protagonista se ve obligado a aparcar su vida para retornar al nido familiar cuando a su madre le es diagnosticado un cáncer terminal. Una forzada vuelta a los orígenes que le servirá a David para recuperar amistades del pasado, acercar posturas con un padre que no aceptó demasiado bien su homosexualidad (se trata de una familia conservadora y religiosa) y, sobre todo, disfrutar de los últimos momentos de Joanne, esa luminosa, divertida y comprensiva matriarca que, poco a poco, comienza a apagarse pese a sus esfuerzos por sobrellevar la enfermedad con entereza y dignidad. Lejos de ser el dramón tremebundo en el que se podría haber incurrido con facilidad de no tocar los resortes adecuados (a pesar de que tampoco renuncia a mostrar el deterioro físico y anímico de la enferma),
Other People encuentra sus mayores aliados en su amable costumbrismo y en el retrato de unos personajes secundarios rebosantes de autenticidad que acompañan a David durante su encrucijada vital. El tema de la enfermedad terminal de la madre, aunque decisivo en la trama como detonante del resto de acontecimientos, es solo un elemento secundario más dentro del camino hacia la autoaceptación que emprende su protagonista, un tipo demasiado preocupado en no ser una decepción para los demás, lo que le lleva a ocultar su auténtica realidad laboral y sentimental.