Al tueste de dorayakis
Crónica de la segunda jornada de la 60ª edición de la Seminci.
Día de asentamiento, de ojeras de domingo de manga corta, de rencuentros no tan inesperados y de consultas a desconocidos: Sí señora, ya sé que en el catálogo no pone nada de los subtítulos, pero de verdad que no le miento si le digo que aunque la película sea siria en versión original va a usted poder hacer gala de su perfecto castellano. ¿A destacar? Una muy interesante mesa redonda acerca del papel de la mujer en el cine que ha contado, entre otras, con parte de las realizadoras presentes en el ciclo Femenino Singular. Entremedias paseos de seminceros y curiosos varios por la recién estrenada (y larga, muy larga) alfombra roja; porque da igual que haga buen tiempo y no haya ninguna excusa seria para resguardarse. Únase a nosotros: camine por los soportales de la Plaza Mayor sintiéndose como una auténtica estrella de cine, perciba el terapéutico almohadillado de terciopelo rojo y plantease la pregunta de por qué no democratizar esta sensación todos los días a todas las horas. Pero recuerde, si todos somos especiales, nadie lo es, y aunque sea un mero toque simbólico/decorativo y publicitario (el banco rojo ese), la ideología (Zizek presente), el espíritu si se prefiere, acaba impregnando cualquier acción, y oigan, así es bonito que el monopolio de prestigio que simboliza habitualmente el tapiz se rompa permitiendo pisadas de mortales.