El Festival Internacional de Cine de Annecy, que este año celebrará su 40ª edición del 13 al 18 de junio en dicha localidad francesa de la Alta-Saboya, es el certamen dedicado al cine de animación más importante del mundo. Comenzó en los años 50, como resultado de las Journées internationales du cinéma d’animation (Jica) in Annecy, con Pierre Barbin como director ejecutivo, hasta que en 1960 se convirtió en un evento competitivo bienal. Entre 1983 y 1997, sus cifras fueron experimentando crecimientos importantes, como se aprecia, por ejemplo, en el número de películas recibidas, que pasó de 386 a 1.271 (en 2016 ya han sido unos 2.600 filmes). Además, hasta 1981, la asistencia al mismo estaba constituida básicamente por miembros del cineclub de Saboya y profesionales artísticos; pero a partir de 1983, el éxito del festival atrajo a numerosos profesionales de la industria, tanto del área cultural como de la económica. Con el resultado de que en 1985 se organizara por primera vez el International Animation Film Market (Mifa), que ofrece a los trabajos presentados en la selección oficial mejores opciones para encontrar distribución. Desde ese mismo año, los estudios norteamericanos, como Warner o Disney, comenzaron a tener más presencia en la programación. Hitos alcanzados que posibilitaron una mayor apertura al público. Una circunstancia que tuvo su cénit en 1993, cuando el certamen inauguró las proyecciones al aire libre sobre el Pâquier, un gran campo en el centro de la ciudad situado frente al lago y las montañas, en el que se instaló una pantalla gigante para la exhibición de películas clásicas o modernas. Todo esto derivó en que en 1998 el Festival de Annecy se convirtiera en una celebración anual.
El nuevo milenio ha consolidado al certamen galo. Ya el año pasado se rompieron records de número de acreditados, países representados, preestrenos y filmes recibidos. Este 2016 se han seleccionado más de 200, repartidos entre diversas retrospectivas, preestrenos, proyecciones especiales y secciones competitivas que aspiran a 18 premios oficiales. Divididas estas últimas en largometrajes, cortometrajes, películas de encargo (producidas para ser emitidas en la televisión o con fines publicitarios), de estudiantes y, desde 2002, producciones para Internet, el máximo galardón es el Cristal de Annecy, seguido del Premio Especial del Jurado, y del Premio del Público. Los laureles han sido concedidos a obras muy diversas técnica y temáticamente a lo largo de su historia, entre las que encontramos éxitos recientes como
El niño y el mundo (Cristal y Premio del Público en 2014) o clásicos del nivel de Hayao Miyazaki (
Porco Rosso, Cristal en 1993). Porque Japón ha estado siempre muy presente en el cuadro de honor. A otros nombres capitales del cine japonés, como el mentado Miyazaki o Isao Takahata (
Pompoko, Cristal en 1995), se han unido destacadas figuras actuales como Mamoru Hosoda (
La chica que saltaba a través del tiempo, Distinción especial en 2007) o Keiichi Hara (
Colorful, Distinción Especial y Premio del Público en 2011;
Miss Hokusai, Premio Especial del Jurado en 2015). También el festival se hace eco del cine estadounidense comercial e independiente, que va desde Henry Selick (
James y el melocotón gigante, Cristal en 1997;
Los mundos de Coraline, Cristal ex aequo en 2009) hasta Bill Plympton (
¡Me casé con un extraño!, Cristal en 1998) o Wes Anderson (
Fantástico Sr. Fox, Cristal y Premio del Público en 2010). Es estimulante, en los últimos años sobre todo, el protagonismo del cine español con trabajos como
Arrugas (Distinción especial 2012) u
O Apóstolo (Premio del público 2013), que después gozaron de un gran recorrido internacional.