|| Críticas | ★★★★☆
Historias de la noche
Léa Mysius
Relieves y concavidades
Mario Peña
ficha técnica:
Francia, 2026. Título original: «Histoires de la nuit». Título internacional: «The Birthday Party». Dirección: Léa Mysius. Guion: Léa Mysius y Laurent Mauvignier (a partir de la novela de Laurent Mauvignier). Compañías productoras: F Comme Film. Presentación oficial: Festival de Cannes 2026. Fotografía: Paul Guilhaume. Música: Florencia Di Concilio. Reparto: Hafsia Herzi, Benoît Magimel, Bastien Bouillon, Monica Bellucci, Paul Hamy, Tawba El Gharchi, Servane Ducorps, Alane Delhaye, Tatia Tsuladze. Duración: 114 minutos.
Francia, 2026. Título original: «Histoires de la nuit». Título internacional: «The Birthday Party». Dirección: Léa Mysius. Guion: Léa Mysius y Laurent Mauvignier (a partir de la novela de Laurent Mauvignier). Compañías productoras: F Comme Film. Presentación oficial: Festival de Cannes 2026. Fotografía: Paul Guilhaume. Música: Florencia Di Concilio. Reparto: Hafsia Herzi, Benoît Magimel, Bastien Bouillon, Monica Bellucci, Paul Hamy, Tawba El Gharchi, Servane Ducorps, Alane Delhaye, Tatia Tsuladze. Duración: 114 minutos.
Su nueva propuesta mantiene una rica dialéctica con sus anteriores trabajos, especialmente con Los cinco diablos (2022), y con cómo el pasado, específicamente el familiar, interrumpe la aparente normalidad construida desde la ilusoria creencia del conocimiento. El género fantástico sobre el que hasta ahora la francesa había operado da un brusco viraje hacia el terror psicológico, a la empírica amenaza física antes que a los desdibujados contornos de la fantasía, pero sin perder, independientemente del género, sus fascinantes concepciones espaciales y la esencialidad que estas imprimen sobre la arquitectura y el diseño de decorados, imprescindible elemento sobre el que se vertebra el eje discursivo de la propuesta, cuyo enfoque dramático, aunque aparentemente consabido en un primer acercamiento, más inquietantemente realista deviene en su progresivo decapado.
Poco después del giro al segundo acto, una vez la casa es asaltada y la familia, presa, el espectador no podrá sino evocar Funny Games (1997), ya no solo por el evidente home invasion, sino por mantener la misma dinámica entre los invasores que ya construyó Haneke basándose en el Arlequín y Pierrot de la commedia dell'arte, siempre en constante desequilibrio psicológico entre el inteligente Arlequín y el melancólico Pierrot. El comportamiento de estos respecto a la familia cautiva sí que cambiará, pues del cinismo de los austriacos se virará a la compleja humanidad de los franceses, que, con más rugosidades de lo habitual en el género, conformarán, especialmente el hermano discapacitado, unos relieves y concavidades, unas texturas que crean personajes profundamente humanos dadas las contradicciones que animan sus acciones y, por extensión, atraviesan a todos los personajes de la cinta. Mysius, pues, delimita su relato desde la emocionalidad de sus humanas creaciones y sus inercias internas, en un ejercicio dramatúrgico muy similar al de Asghar Farhadi, para luego filmar los orgánicos movimientos naturalmente surgidos. La naturalidad con la que se desarrolla el relato es análoga a su progresión dramática, a la acumulación de tensión que se intensifica hasta llegar a la implosión que desde las primeras escenas se comprende como inexorable. El género del thriller es retorcido por Mysius hasta desgarrar el tuétano, llegando al drama familiar e incluso paternofilial, con tímidas desviaciones al psicoanálisis que resultan cuanto menos sorprendentes, cuando no fascinantes, en un aparente ejercicio de thriller psicológico. Léa Mysius consigue pues que todos los elementos expresivos con los que opera estén subordinados a un mismo propósito: la imbricación, o más bien, la disolución de la luz en la sombra y la sombra en la luz, a la aceptación de la innegable condición paradójica del hombre. ♦










