|| Críticas | ★★★☆☆
Toy Story 5
Andrew Stanton
Llega la jubilación
José Martín León
ficha técnica:
Estados Unidos, 2026. Título original: Toy Story 5. Dirección: Andrew Stanton. Guion: Andrew Stanton, McKenna Harris. Producción: Jessica Choi, Lindsey Collins. Productoras: Pixar Animation Studios, Walt Disney Pictures. Fotografía: Matt Aspbury, Jean-Claude Kalache. Música: Rany Newman. Montaje: Jennifer Neysa Jew. Reparto: Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack, Greta Lee, Conan O'Brien, Shelby Rabara, Bonnie Hunt, Jay Hernandez, Wallace Shawn , Ernie Hudson, Annie Potts, Keanu Reeves, Penélope Cruz, Alan Cumming, Bad Bunny.
Estados Unidos, 2026. Título original: Toy Story 5. Dirección: Andrew Stanton. Guion: Andrew Stanton, McKenna Harris. Producción: Jessica Choi, Lindsey Collins. Productoras: Pixar Animation Studios, Walt Disney Pictures. Fotografía: Matt Aspbury, Jean-Claude Kalache. Música: Rany Newman. Montaje: Jennifer Neysa Jew. Reparto: Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack, Greta Lee, Conan O'Brien, Shelby Rabara, Bonnie Hunt, Jay Hernandez, Wallace Shawn , Ernie Hudson, Annie Potts, Keanu Reeves, Penélope Cruz, Alan Cumming, Bad Bunny.
Después de aquella entrega, que hablaba de la madurez y de cómo hay que saber decir adiós, este nuevo episodio mostraba cómo Woody y compañía tenían que reinventarse en su nueva vida junto a una Bonnie cuya creatividad la lleva a fabricar un juguete de un cuchador sacado de la basura, naciendo así Forky, todo un robaescenas. Lo cierto es que, pese a su no del todo justa etiqueta de "innecesaria", estamos ante una película ciertamente notable, que contaba con una villana a la altura, esa muñeca Gabby Gabby que llevaba años en una tienda de antigüedades, anhelando ser adoptada por la nieta del dueño, al tiempo que empoderaba al hasta ahora desaprovechado personaje de Bo Peep y terminaba convirtiendo a Woody en un "juguete perdido", lanzándose a la aventura de descubrir mundo sin ningún niño al que adorar. Quienes no supieron valorarla en su momento, tal vez lo harán tras ver Toy Story 5 (Andrew Stanton, 2026), la nueva entrega que acaba de aterrizar en las pantallas de todo el mundo y lo ha hecho, cómo no, arrasando con cualquier competencia en cartel. Lo hace después de que la peripecia en solitario de Lightyear (Angus MacLane, 2022) se estrellara estrepitosamente en taquilla, siendo condenada por crítica y público como una de las peores obras de Pixar. ¿Quedaba algo que contar para justificar una nueva película con estos personajes? Lo cierto es que no mucho, pero sabiendo del carisma de Woody, Buzz y compañía, si los guionistas se lo trabajaban un poco, siempre puede salir una buena historia. La idea central, por lo pronto, no carece de interés. Incluso podría decirse que muestra una realidad sobre la que muchos padres deberían tomar nota y pensar en cómo quieren educar a sus hijos, algo siempre oportuno y necesario. Esta no es otra que el modo en que el auge de la era digital ha hecho que muchos niños dejen aparcados sus tradicionales juguetes para pasarse las horas conectados a otro tipo de entretenimientos más tecnológicos, como pantallas de tablets o consolas de videojuegos. Toy Story 5 explora el miedo que sienten los protagonistas a ser finalmente olvidados en una esquina de la habitación, como si la era de los juguetes estuviese llegando a su fin. El filme de Andrew Stanton acierta a la hora de enfrentar a los juguetes de toda la vida con una nueva adquisición que los padres de Bonnie le han regalado para ayudarla a "relacionarse" con otras niñas, dado el carácter introvertido (y aún demasiado infantil) de la chiquilla. Se trata de Lulypad, una tablet que, rápidamente, consigue relegar a los muñecos a un segundo plano, utilizando técnicas traicioneras. No se puede decir que sea una villana en toda la extensión de la palabra, ya que busca el bien de Bonnie, aunque sea apartándola de Jessie y el resto de amigos que tanto quiere.
Hablando de Jessie, hay que aclarar que Toy Story 5 es una secuela diseñada específicamente para que ella sea la absoluta estrella protagonista, como si de un spin-off encubierto se tratara. Después de la marcha de Woody, ella ejerce de líder natural, acompañada de un Buzz que, en esta ocasión, tiene menos lucimiento del esperado (por mucho que aparezca un ejército entero de héroes espaciales clónicos del personaje al que pone voz Tim Allen). Conscientes de que los mayores logros de la serie se consiguen cuando se recurre a la nostalgia y a la baza de la emoción, hay espacio para que la vaquera encuentre, en el camino, algunas respuestas al traumático abandono sufrido por su primera dueña, Emily. Son instantes genuinamente emotivos, que consiguen recordarnos por qué hemos seguido apoyando cada nueva entrega de la franquicia, desde su inicio en 1995. Por desgracia, el filme se conforma con ser bueno, cumplidor, pero carece de verdadera ambición para aspirar a ser un capítulo digno de los tres primeros. Incluso palidece en comparación a Toy Story 4, ya que carece de factor sorpresa y de una antagonista más potente que esta Lupypad. El exceso de protagonismo de Jessie no debería ser un handicap (es un personaje con mucho encanto y con suficientes atractivos como para cargar con el peso de la historia sobre sus hombros), pero sí lo es el modo en que Buzz y, sobre todo, Woody, quedan relegados a meros secundarios sin escenas de auténtico lucimiento. Peor suerte han corrido aún Mr. Potato, Hamm y el resto de la pandilla, cuyas apariciones resultan casi anecdóticas. Es triste que los guionistas no se hayan preocupado más en perfilar el guion para regalarles los buenos momentos o esas frases ingeniosas que merecían. Técnicamente, después de 30 años y cinco películas, la cinta no podría, sino lucir como luce, fantásticamente a nivel visual. Narrativamente, eso es otra cosa, ya que Toy Story 5 tiene el dudoso honor de ser la entrega menos divertida y más previsible de la franquicia. Se queda a un paso de caer en lo genérico, pero aún hay destellos de la genialidad que caracteriza a la saga en algunos momentos puntuales, sobre todo, cuando entra en los terrenos más sentimentales, aquellos que tienen que ver con Bonnie y lo difícil que es encajar cuando aún te gusta jugar con muñecos mientras el resto de compañeras de clase viven engullidas por las pantallas de sus tablets, manteniendo conversaciones virtuales, a golpe de like. Vistos los resultados económicos, es casi seguro de que no será la última aventura de estos personajes, pero cruzo los dedos para que, en la próxima, tanto Woody como sus modélicos secundarios vuelvan a brillar con la intensidad de antaño. ♦










