|| Críticas | Cannes 2026 | ★★★★☆
Tangles
Leah Nelson
La memoria de la pérdida
Ignacio Navarro Mejía
Cannes (Francia) |
ficha técnica:
Canadá, Estados Unidos, 2026. Título original: «Tangles». Dirección: Leah Nelson. Guion: Leah Nelson, Sarah Leavitt y Trev Renney (Basado en la novela gráfica de Sarah Leavitt). Compañías: Giant Ant, Monarch Media, Point Grey Pictures, Lylas. Festival de presentación: Cannes 2026 (Sección Special Screenings). Distribución en España: Por determinar. Fotografía/Animación: Animación 2D (Blanco y negro con detalles en color). Reparto (voces originales): Abbi Jacobson, Julia Louis-Dreyfus, Bryan Cranston, Beanie Feldstein, Samira Wiley, Seth Rogen. Duración: 102 minutos.
Canadá, Estados Unidos, 2026. Título original: «Tangles». Dirección: Leah Nelson. Guion: Leah Nelson, Sarah Leavitt y Trev Renney (Basado en la novela gráfica de Sarah Leavitt). Compañías: Giant Ant, Monarch Media, Point Grey Pictures, Lylas. Festival de presentación: Cannes 2026 (Sección Special Screenings). Distribución en España: Por determinar. Fotografía/Animación: Animación 2D (Blanco y negro con detalles en color). Reparto (voces originales): Abbi Jacobson, Julia Louis-Dreyfus, Bryan Cranston, Beanie Feldstein, Samira Wiley, Seth Rogen. Duración: 102 minutos.
Tangles, de Leah Nelson, habla en efecto de estos lazos desde la cercanía pero, también, desde la evasión a la que se recurre para esconder, relativizar, asumir o incluso superar el dolor que inevitablemente acompaña a tal drama. Sarah es una dibujante de la revista 'Outspoken', residente en San Francisco, ciudad efervescente a finales de los años 90 entre libertades y reivindicaciones varias. Pero un día, cuando vuelve a la pequeña y conservadora ciudad de su infancia en el interior de Maine, para visitar a su familia, se da cuenta de que algo pasa. Su madre se comporta de manera errática, y el resto de su familia se refugia en la negación, hasta que aquel comportamiento va empeorando, deriva insoslayable, y al final se ven forzados a pasar por las consultas médicas de rigor que confirman el diagnóstico más temido. Lo que sigue es previsible, por supuesto, y el desenlace no puede ser sino conmovedor, pero para lograr este efecto no basta con el mero recuento del hecho, por fidedigno que sea, sino envolverlo con los recursos cinematográficos que se juzguen más apropiados. Desde los acercamientos domésticos de familia y pareja hasta decisiones concretas como la canción idónea entonada en el momento justo, los parámetros de la producción y posproducción están orientados a la complicidad y la rápida asimilación, pero sin forzarla con recursos que desentonen con el fondo, aquí entre desolado y esperanzado.
En este caso, además de la imagen animada, está es en blanco y negro y sus trazos son simples, todo lo cual evita que la plasmación visual del drama roce la frivolidad. Esto podría ocurrir con una animación colorida y estilizada, que se saliera de la alegoría para entrar en la metáfora. En cambio, el estilo depurado aquí acerca la imagen a la reminiscencia real, a la vez que permite distorsionarla de vez en cuando, por esa necesidad de huida de la realidad que mencionábamos. La película, en cualquier caso, apuesta por la ligereza antes que por la pesadumbre, con frecuentes toques de humor (como el leitmotiv de la falseada voz de la azafata de vuelo) y unos diálogos que, aunque medidos, tienden a la espontaneidad, al habla cotidiana, alejada de cualquier solemnidad. La emoción, además, queda garantizada en algunas secuencias álgidas en la vena del cine comercial norteamericano más fiable, que casa bien con esta película a priori alejada de tales parámetros. Y es que, estilo visual aparte, su puesta en escena envuelve un desarrollo narrativo muy hollywoodiense, contando además con voces de algunos de sus actores más reconocidos, así Julia Louis-Dreyfus o Bryan Cranston. Esperamos que eso ayude a que tenga la mayor visibilidad posible entre el público generalista, sorteando su formato algo marginal, pues de lo que habla y cómo lo hace es algo que puede llegar a cualquier espectador. ♦










