|| Críticas | ★★★★☆
Send Help
Sam Raimi
Combinación ganadora
José Martín León
ficha técnica:
Estados Unidos, 2026. Título original: Send Help. Dirección: Sam Raimi. Guion: Damian Shannon, Mark Swift. Producción: Zainab Azizi, Sam Raimi. Productoras: Raimi Productions. Distribuidora: 20th Century Studios. Fotografía: Bill Pope. Música: Danny Elfman. Montaje: Bob Murawski. Reparto: Rachel McAdams, Dylan O´Brien, Xavier Samuel, Edyll Ismail, Chris Pang, Dennis Haysbert, Kristy Best.
Estados Unidos, 2026. Título original: Send Help. Dirección: Sam Raimi. Guion: Damian Shannon, Mark Swift. Producción: Zainab Azizi, Sam Raimi. Productoras: Raimi Productions. Distribuidora: 20th Century Studios. Fotografía: Bill Pope. Música: Danny Elfman. Montaje: Bob Murawski. Reparto: Rachel McAdams, Dylan O´Brien, Xavier Samuel, Edyll Ismail, Chris Pang, Dennis Haysbert, Kristy Best.
Pero los fans de la saga Evil Dead siempre hemos aplaudido los puntuales retornos al terror, género que dio al cineasta su puesto de honor en las antologías, ya fuesen aquella sobria historia de fantasmas de Premonición (2000) o la absolutamente genial Arrástrame al infierno (2009), que recuperó al Raimi más desatado y pasado de rosca, con una memorable bruja haciéndole la vida imposible a una (no tan) pobre empleada de un banco que se negaba a otorgarle un préstamo hipotecario. Ese Raimi divertido, provocador y cargado de mala baba, acaba de regresar, en buena medida, en Send Help (Enviad ayuda), su nuevo título recién estrenado en salas, tras cuatro años alejado de la silla de dirección. Después de haber manejado casi 300 millones de dólares de presupuesto en la reivindicable Doctor Strange en el multiverso de la locura (2022), el realizador vuelve con un proyecto mucho más humilde, de solo 40 millones de costo, algo que, sin duda, supone una presión menor. En esta ocasión, no estamos ante una película de terror, al menos en el sentido estricto de la palabra, pero sí que posee muchos ingredientes que hacen de esta comedia negrísima como el carbón, una experiencia muy cercana al horror. El guion, obra de Damian Shannon y Mark Swift, es una suerte de cruce entre Náufrago (Robert Zemeckis, 2000) y Misery (Rob Reiner, 1990), donde la inteligente y sobradamente capacitada empleada de una multinacional y su jefe, el típico enchufado por papá que no la valora y pretende deshacerse de ella para ascender a un amigo igual de incompetente que él, terminan atrapados en lo que parece una isla desierta, después de convertirse en los dos únicos supervivientes de un aparatoso accidente de avión en medio del océano. Esta circunstancia de dos personalidades antagónicas, que no se soportan, obligados a convivir (y sobrevivir) en la naturaleza, ante condiciones adversas, ya la vimos, en clave romántica, en la entretenida Seis días y siete noches (Ivan Reitman, 1998), pero, aquí, cualquier atisbo de acercamiento sentimental entre los dos náufragos es puro espejismo o estrategia para sobrevivir.
Send Help (Enviad ayuda) es una obra tan sencilla en su planteamiento como modélica en su ejecución. Las primeras escenas, donde se nos presenta a los protagonistas en su lugar de trabajo, en la ciudad, es absolutamente brillante. Ya vemos ahí que Linda Liddle es una mujer incansable en sus labores e ilusionada con un ascenso largamente prometido por su jefe durante casi una década, pero, también, una persona con serios problemas para socializar, capaz de provocar rechazo en quienes le rodean por su condición de "bicho raro". Así la ve, también, su nuevo jefe, Bradley Preston, un tipo más preocupado en tirarle la caña a cualquier mujer guapa de su empresa o en irse con los amiguetes a jugar al golf que en tomarse en serio su recién heredado puesto. Desde el momento en que ambos se encuentran por primera vez, él tiene claro que no quiere ni ver cerca a esa chica que viste fatal y lleva unos zapatos ortopédicos que le espantan. Pero, por ironías del destino, después del accidente de avión en el que viajaban juntos para cerrar un último negocio, Preston verá cómo se da la vuelta a la tortilla cuando se encuentra herido en una pierna y dependiente de una subordinada que, en la isla, se revela como una auténtica superviviente, capaz de construir una cabaña con la misma facilidad que caza un jabalí salvaje o consigue agua con la que no morir de sed. La secuencia de la catástrofe aérea está rodada de forma espectacular (también se puede disfrutar en 3D), dejando claro que Raimi ha aprendido a manejar este tipo de momentos más grandilocuentes en sus incursiones superheroicas. Una vez en la isla, la historia se convierte en un constante tira y afloja entre los dos personajes, donde el espectador se lo pasará en grande viendo cómo la pacífica Linda saca a relucir su lado más psicopático, haciéndole pagar a su jefe todas las humillaciones sufridas en el pasado.
Hay que aplaudir la cantidad de guiños y homenajes que el propio Raimi hace a algunos de los grandes hits de su carrera (cameo incluido de su actor estrella). Desde vomitonas en plena boca al más puro estilo de aquel momento repugnantemente mítico de Arrástrame al infierno, al uso de su famosa "shaky cam", con la cámara moviéndose a gran velocidad, a ras del suelo, como en Posesión infernal, donde representaba el punto de vista de los espíritus invisibles que acechaban a los protagonistas. Momentos puramente marca de la casa que harán las delicias de los seguidores del genial director. Pese a acontecer la historia en el único escenario de una playa, durante la mayor parte del metraje, el guion sabe apañárselas para que el interés no decaiga en ningún momento, incluyendo algunos momentos de acción bizarra (la lucha de Linda contra el jabalí) en medio de una convivencia entre jefe y empleada, marcada por diferentes formas de fastidiarse mutuamente, que también recuerdan a la excelente La guerra de los Rose (Danny DeVito, 1989). Los diálogos son lo suficientemente ingeniosos e incisivos y funcionan perfectamente, al ser puestos en los labios de dos grandes actores como Rachel McAdams y Dylan O´Brien. Porque sí, una buena dirección, un guion preciso y muy divertido y una ambientación perfecta hacen mucho, pero el éxito no sería posible sin la sobresaliente química que ambos actores consiguen en cada plano. Rachel está mejor que nunca, dejando atrás sus papeles de chica mona para construir una Linda solitaria (vive en un apartamento con la única compañía de un pájaro) y soñadora, de la que el público se puede apiadar por el modo en que los demás se mofan de ella, pero que genera auténtico pavor cuando toca vengarse. O´Brien no se queda atrás. Su actuación como Preston es tan carismática que consigue que le odiemos y nos caiga simpático, al mismo tiempo. Ambos tienen un duelo interpretativo de altura en el que los roles de héroe y villano nunca terminan de definirse completamente, y es que ni los buenos son tan buenos, ni los malos tan malos. Raimi nos regala una brillante comedia negra, salpicada de sus inconfundibles toques de acción, terror y gore, que se permite bromear con los peligros que conllevan los roles de poder y cómo este puede corromper a cualquiera que disponga de él. Por cierto, esta Send Help (Enviad ayuda) podría formar una fantástica sesión doble junto a Vuelo nocturno (2005), aquella intriga en avión que la misma McAdams rodó bajo las órdenes de otro grande del terror, Wes Craven. ♦











