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    Crítica | Como ardilla en el agua

    || Críticas | SEFF 2022 | ★★★☆☆ |
    Como ardilla
    en el agua
    Mayte Gómez Molina, Mayte Molina Romero
    Cuerpos reconciliados


    Javier Acevedo Nieto
    Sevilla |

    ficha técnica:
    España, 2022. Título original: «Como ardilla en el agua». Dirección: Mayte Gómez Molina, Mayte Molina Romero. Guion: Mayte Gómez Molina.Distribuidora: 20th Century Studios. Fotografía: Mayte Gómez Molina. Música: Miguel Otero. Montaje: Mayte Gómez Molina. Duración: 72 minutos.

    «We all know how it goes. The more it hurts, the less it shows. But I still feel like they all know, and that's why I can never go back home».
    Sun Bleached Flies, de Ethel Cain.


    Ante piezas audiovisuales que se presentan como regalos a una madre y que, sobre todo, se construyen como artefactos de miradas íntimas e intimadas, ¿qué papel puede jugar la crítica? Se siente un poco intrusivo comentar un videoensayo en el que permea un fortísimo carácter vivencial y personal, quizá porque la crítica muchas veces aspira tanto a saber qué decir como a comprender qué se dice. Lo primero muchas veces es discutible dado que toda voz crítica se encuentra eventualmente con imágenes que desmontan el ojo. Lo segundo la mayoría de las veces ni se alcanza bien porque esa experiencia es lejana, bien por el influjo del propio prejuicio ideológico (quebrarlo con asertividad es un logro al alcance de pocas mentes) o bien porque somos personas humanas y hay días donde el espíritu parece tendido en un patio de luces un miércoles de otoño.

    Como ardilla en el agua es un regalo a una madre, también una reconciliación con todos los cuerpos que habitamos y, por qué no, un testimonio intrafamiliar donde una cineasta aborda temas de los que uno sabe nada (la maternidad o los trastornos alimenticios) y que uno puede comprender si proyecta sobre ellos temas personales igual de íntimos, con el peligro de usar las imágenes como terapia del ego en lugar de como diálogo con otro: un otro artefacto, una otra persona, unos otros temas, unos otros cuerpos que también sufren el castigo de nuestra propia mirada sádica. Mayte Gómez Molina y Mayte Molina Romero, hija y madre, se reconocen la una en la otra a través de la resignificación de sus cuerpos en el tacto analógico y digital de las anatomías. Esta es una película doméstica, si pudiéramos traspasar los epítetos tendenciosos asociados a este tipo de audiovisual: es amateur porque disecciona el dolor que proyectamos en nuestras casas, es íntima porque en cada toma que se repite hay loops de rutinas, es personal porque se proyecta en un archivo analógico y digital que manipula.

    La poesía y el arte digital de Mayte Gómez Moreno han explorado las intersecciones del dolor simbólico y físico en los cuerpos digitalizados. Quizá porque el dolor puede doblarse muchas veces sobre sí mismo y casi de forma infinita (el infinito nunca llega cuando la propia vida es un espejo sin reflejos), Gómez Moreno lo cercena en insertos compuestos en softwares que trasvasan el cuerpo offline a un cuerpo online que primero fue cadáver. A través de programas como Maya, la cineasta explora en renders 3D las proporciones y modelados del trauma no para evadirse de una voz narradora que se confiesa, sino para utilizar la magnitud humana de la tecnología como forma de expiación de todo aquello que atraviesa la experiencia de ser mujer. En sus mejores momentos, Como ardilla en el agua es un lenguaje criollo que explora la idea de frontera: la frontera entre el error digital y la herida física, la frontera entre el amor materno y otros tipos de amor, la frontera entre el cuerpo castigado y el cuerpo reconciliado. Otra tecnología como el deepfake sabotea las imágenes para reflejar la angustia contra la normatividad corporal y la fotometría que crea modelados de los espacios domésticos de la casa ofrecen miradas extrañadas a los lugares familiares.

    Es importante que entendamos Como ardilla en el agua en su condición de audiovisual tecnopoético. En ella irradian impulsos creativos muy dispares: la literatura expandida en assets descargados de internet, el arte autogenerado en inteligencias artificiales, el uso del glitch y de efectos especulares y de distorsión que dibujan insurgentes filtros en material de archivo de belleza mainstream y, sobre todo, una forma insurgente de expiar el pasado traumático en cartografías y anatomías digitales simuladas en Blender, Maya o Cinema 4D. Gracias a sus supuestos fallos, la obra de Mayte Gómez Moreno muestra una creatividad en construcción que se amolda a formatos y objetos tecnológicos. Pese a ello, lo más reseñable es el cariño y el afecto, medidos en la edificación de una mirada sanadora a través de algo tan aparentemente banal como es mostrar diversión en plano. Es como si la artista fuera capaz por momentos de construir un plugin que generara automáticamente afecto en la imagen, una cualidad tan personal como transferible a determinadas sensibilidades que asoman en el panorama del digital. En Recuerdos del futuro, Siri Huvstvedt propone un tipo de recuerdo prospectivo: nuestro deseo nos hace mirar hacia el futuro e imaginar todas las personas que podríamos ser cada vez que nos imaginemos en mentes ajenas. La escritora concibe la memoria como una arquitectura que debemos aprender a habitar. Obras como la de Mayte Gómez Moreno rehabilitan memorias en espacios digitales y analógicos para reivindicar que, pese al pasado, el futuro puede ser habitado por la extraña satisfacción de reconciliarnos con todo lo que una vez nos hizo daño.


    Como ardilla en el agua, Mayte Gómez Molina, Mayte Molina Romero
    Panorama andaluz SEFF 2022.

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