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    TV & OTT: Presente y futuro del mercado audiovisual español

    || FORMACIÓN
    TV & OTT: Presente y futuro del mercado audiovisual español
    Columna TAI - Marzo




    Hace algo más de un año, en una columna1 en Harper’s Magazine, Martin Scorsese mostraba, partiendo de un homenaje a Federico Fellini, su preocupación por el futuro del cine. No era la primera vez que el cineasta italoestadounidense cuestionaba los actuales sistemas de producción, sobre todo en cuanto a ficción comercial se refiere. Marvel Studios o las series de televisión habían sido con anterioridad blanco de sus críticas por el escaso riesgo que portan sus narrativas. En idénticos términos se ha pronunciado Scorsese a la hora de auscultar el pulso de la producción propia de ficción y no-ficción de los gigantes de streaming. «Los algoritmos tratan al espectador como un consumidor y nada más», espetaba el director de Queens, en unas declaraciones que, como cabía esperar, se sobredimensionaron mediáticamente. Conceptos como público y consumo parecen indisolubles, sin embargo, que se formalice la idea del cine como tan solo un producto que vender atemoriza no solo a puristas, sino que también atañe a generaciones de cinéfilos que han crecido siendo testigos de cómo una luz en una sala oscura revelaba que los sueños, que nuestra imaginación, podían tomar forma y plasmarse en una historia.

    En la adultez del siglo XXI se consume más contenido audiovisual que nunca. Pero, pese a ello, pese a ese auge imparable, las preguntas son cada vez más recurrentes: ¿Está el cine? ¿Qué es cine y qué es solo stock que colocar en catálogo? ¿Son las series el futuro? La crisis sanitaria ha acelerado el esbozo de lo que serían las respuestas. Los hábitos han cambiado –no solo en el séptimo arte, lo podemos extender a la literatura (audiolibros) e incluso a las retransmisiones deportivas (en este caso concreto por un motivo aún más desdeñable)—, y el audiovisual se ha convertido en esclavo de las matemáticas. Y por una vez, Averroes no está en lo cierto: no hallaremos la verdad en ellas; solo un operador que ejerce de eyección para predecir el próximo producto a medida. Con lógica, en esta metamorfosis de la industria, entregada a lo que parece una visión neocapitalista, potente financieramente pero muy limitada en su trazo artístico, hay un anverso positivo: el enriquecimiento de parte del sector, concretamente el productivo, que ha sabido adaptarse y trabaja para satisfacer la (enorme) demanda en estos momentos.

    Si en el segundo párrafo abríamos diciendo que se consume más contenido que nunca; podemos también afirmar que, en nuestro país, se crea más producto –filmes y series— que nunca. Una nueva coyuntura ratificada no solo en festivales, ventanas y foros de producción, sino también a nivel gubernamental, con el fortalecimiento de las Film Commissions autonómicas y el aumento de las facilidades fiscales y burocráticas de estas a la hora de acoger rodajes. Hace falta material para aumentar la oferta estrella de las plataformas de streaming; también fondo de armario de catálogo. En ese sentido, los agentes capitales de la industria lo tienen claro. Ignacio Corrales, Director General de Buendía Estudios y uno de los ponentes de la última mesa redonda de Escuela Universitaria de Artes TAI, así lo remarcaba: «El sector está on fire. Está muy activo, tremendamente activo. Con muchísima demanda de contenidos, tanto en series, como en no-ficción. El cine está viviendo un momento más complicado pero va a empezar a ser requerido como género. En la actualidad el contenido audiovisual está muy requerido tanto en España como en el resto del mundo». Un contexto que ha destapado una nueva realidad: hay escasez de profesionales, que no pueden cubrir toda la demanda, lo que abre una vía competitiva por conseguir a los mejores de cada departamento. Una necesidad que incentiva la formación profesional y fortalece un sector que parecía exclusivo hasta hace un lustro. A este aumento de posibilidades se suma la democratización de la producción local. «El cine y las series de Atresmedia, por ejemplo, acababan llegando a muchos países pero con cierta lentitud. Eso ahora ha cambiado, y nuestra ficción se exporta a gran velocidad». Así pues, es evidente que la industria cinematográfica española está dando el salto definitivo, siguiendo la estela de otras homólogas occidentales. Empero las grandes preguntas siguen estando ahí. Solo el tiempo nos dará las respuestas. Y ojalá que la principal suponga la convivencia entre la exhibición en salas y la reproducción doméstica. El cine es demasiado importante como para que pierda su alma. ⁜

    imagen de cabecera: The Irishman, Martin Scorsese | Netflix |
    1 Il Maestro by Martin Scorsese. Federico Fellini and the lost magic of cinema. Harper’s Magazine. 3 de marzo de 2021.


    * | Artículo que pertenece a una serie de textos creados por EAM en colaboración y coordinación con la Escuela Universitaria de Artes TAI, institución de referencia en la formación en disciplinas artísticas en España con sede en el centro de Madrid y con el mayor campus de artes de España. |

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