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    Entrevista: Juan Tomás Ávila Laurel, protagonista de «El escritor de un país sin librerías»

    Ex colonia española, Guinea Ecuatorial es una gran desconocida, principalmente porque así parecen desearlo las autoridades de nuestro país. El escritor de un país sin librerías es la primera película que busca y puede realmente dar una visión de lo que está sucediendo bajo la dictadura de Teodoro Obiang. Su protagonista, el escritor Juan Tomás Ávila Laurel, ha denunciado la situación durante años, hasta 2011 en la propia Guinea y, desde entonces, refugiado en España, donde curiosamente apenas se publican sus libros, que sí se leen en el extranjero. Aprovechando el paso del documental por el Festival Rizoma, hablamos con él de lo que nadie más habla.


    Entrevista: Juan Tomás Ávila Laurel, protagonista de «El escritor de un país sin librerías».
    Texto de Juan Roures | Cineteca, Madrid.

    En 2011 realizaste una huelga de hambre en tu país, ¿qué te llevó a ello?

    La situación de desamparo, la represión continua, la falta de libertades, incluso de materiales... En aquel momento el norte de África estaba ardiendo a raíz de la Primavera Árabe y nos visitó el presidente del congreso de los diputados de España, José Bono, quien se reunió con Teodoro Obiang, el dictador de Guinea, para reforzar los lazos entre ambos países. Sentí que venía a tranquilizar al dictador, no a preocuparse por el pueblo guineano, y me indigné. Como no pertenecía a ningún partido político, opté por este acto de protesta.

    Desde entonces vives refugiado en España. ¿Eres guineano, español, ambas cosas...?

    Vivo en España desde 2011, sí, pero soy guineano. No tengo pasaporte español, sólo un documento de residencia. Yo nací en 1966, dos años antes de que Guinea se independizara de España, así que estoy entre dos mundos... Y quizá en ninguno, ya que los guineanos perdimos la nacionalidad española con la independencia y, cuando dejamos Guinea durante mucho tiempo, se nos quita también la nacionalidad guineana como castigo... Los vínculos históricos son muy fuertes, pero yo no me considero español y desde luego España no me considera español.

    ¿Cómo es vivir entre dos mundos?

    En realidad en la superficie la vida en España y Guinea no es tan diferente. A fin de cuentas, los países colonizados buscan calcar las costumbres de los países colonizadores. Guinea tiene un estilo distinto, claro, pero hay muchas similitudes, al menos cuando tienes determinado poder adquisitivo. Lo que realmente cambia es la concepción de la democracia y los derechos humanos. En España, la gente tiene derecho a protestar por lo que considera injusto; en Guinea, no. Y es muy difícil acceder a la cultura; yo soy escritor y apenas tengo formas de acceder a la literatura allí. Guinea no ha desarrollado determinadas técnicas ni determinada infraestructura para evitar depender del exterior.

    España y Guinea Ecuatorial tienen una relación histórica y, sin embargo, allí se sabe todo de aquí y aquí, nada de allí...

    Exacto. Porque las autoridades españolas, incluso el pueblo español, así lo quieren. Nadie ama lo que no conoce, y Guinea en España no se conoce ni parecer quererse conocer. Supongo que es una estrategia para evitar pensar en determinados temas embarazosos. Borrar Guinea de la agenda política es el camino más fácil. Y es triste, porque no hay personas guineanas visibles en la sociedad española. De hecho, mis últimos libros ni siquiera se han publicado en España, sino que han ido directamente a otros países. Con este documental intentamos arrojar luz sobre el asunto, pero hemos tenido muchas dificultades para hacerlo y para distribuirlo. Estuvo en la Seminci, donde pasó muy desapercibido; ahora aquí, en Rizoma, y el 13 de diciembre lo estrenaremos comercialmente en una sola sala de Madrid: el Artistic Metropol. Romper la tradición de tapar lo guineano es muy difícil.

    Este documental podría servir para que conozcamos y amemos Guinea...

    No necesariamente que se ame, pero al menos sí que se conozca, que es el primer paso, porque efectivamente, si no fuera por este documental, no me estarías entrevistando ahora. Gracias a él, alguien desconocido como tú se ha acercado a mí y me ha permitido hablar de este tema. Y así otras personas podrán leerlo y formarse una opinión...

    ¿Cómo surgió tu participación en esta película?

    Bueno, yo soy una persona conocida por haber dado la cara en Guinea Ecuatorial, entre la huelga de hambre y mis escritos. Cuando vivía allí, escribía cosas que asustaban a los mismos guineanos, y habrían asustados a los españoles si las hubieran leído. Marc Serena, el director de El escritor de un país sin librerías, tiene una fuerte conexión con África: suele asistir al festival de cine africano de Tarifa-Tánger y hace unos años rodó Tchindas (2015) en Sao Vicente, una pequeña isla de Cabo Verde. Como amante de África, es lógico que Guinea Ecuatorial, ex colonia española, le atraiga. A través de amigos comunes, decidimos embarcarnos en este viaje juntos.

    Sin duda, Guinea aparte, tú eres el protagonista de esta película. ¿Cómo te has sentido?

    Muy bien, en realidad ha sido fácil. Es cine, claro, y por tanto es inevitable perder espontaneidad, pero por lo demás he estado muy tranquilo. A fin de cuentas, ya estoy acostumbrado a decir las cosas claras sobre lo que está pasando en Guinea.

    ¿Y cómo te sientes cuando ves Guinea representada en otras obras? Palmeras en la nieve (Fernando González Molina, 2015), por ejemplo, fue un éxito en España...

    Bueno, no quiero hablar mal de la obra de nadie: cada uno hace su esfuerzo. Pero debemos luchar para que la intención de ocultar lo guineano deje de existir. El exotismo de Palmeras en la nieve, que está basada en la novela de Luz Gabás, no es un problema, o no lo sería de no ser porque después se tapa la realidad de Guinea Ecuatorial y, por tanto, los españoles sólo conocen esa. Buscar relacionar mi país con algo falso sí es peligroso, me gustaría que se empezara a hablar de Guinea sin dar tantas vueltas, que se dejase de marginarnos.


    Petrunya

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