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    San Sebastián 2019: Previa

    San Sebastián 2019: Previa

    Consideraciones sobre la programación del 67º Festival de San Sebastián.

    Les proponemos observar unos segundos la imagen sobre estas líneas. El fotograma corresponde a Mano de obra, primer largometraje del mexicano David Zonana, que competirá en la sección oficial de San Sebastián. Huelga decir que no hemos visto la película en cuestión y que no vamos a entrar a valorarla como tal. Pero el fotograma, el que ha escogido el certamen como representativo del filme, concentra tantos tics del cine de fórmula festivalera que no nos resistimos a señalarlo. Tenemos una imagen —y un título— de evidente compromiso social. Mundo obrero, abusos del capitalismo y demás. Tenemos un tipo de composición muy del gusto del nuevo cine de qualité. Un leve contrapicado, con un centro de simetría creado por el personaje, y con alguna que otra marca de abstracción formal: geometrías a la vista con las pulcras ventanas rectangulares o la espiral de la escalera, la extrañeza del blanco uniforme de la pared. Una combinación, en fin, de realismo de a pie de calle y formalismos muy visibles que casa muy bien con la filosofía habitual del «cine de festivales». Esto es, transmitir compromiso social a la vez que maneras de autor y que los dos queden meridianamente claros. Para rematar, tenemos lo que nuestro compañero José Luis Forte ha postulado el sancta sanctorum del cine de festivales: el plano en torno al cogote del protagonista.

    Insistimos: no estamos dirimiendo aquí la calidad de la película de Zozana, que bien podría ser —y así lo esperamos— algo muy distinto a lo que adivinamos con una simple imagen. Más bien, se trata de los prejuicios que hemos ido adquiriendo a lo largo de los años en nuestras visitas a San Sebastián. No decimos nada nuevo: el certamen español lleva un tiempo entre dos aguas. Por una parte, lastrado por su condición de categoría A menor —en presupuesto, que es a lo que todo se reduce— en un panorama donde Cannes y Venecia se llevan a los autores de relumbrón. Por otra parte, demasiado condicionado por la imitación de los grandes europeos como para atreverse con una línea heterodoxa. En la pasada edición desfilaron por su sección oficial productos tan cuestionables como Angelo o Alpha, the Right to Kill, la una —conjeturamos— con el único aval de estar dirigida por un antiguo colaborador de Michael Haneke y la otra por haber pasado su autor en varias ocasiones por competición en Cannes. Con lo cual, la cosa suele limitarse a buscar prestigios colaterales de otros grandes certámenes, a tirar de temáticas sociales o a andar a la caza de cintas creadoras de polémicas superficiales. La inconsistencia de sus criterios de programación, al menos, deja que de cuando en cuando emerja algo interesante. El año pasado también hubo una apuesta tímida por abrirse al cine de género —In Fabric, High Life—, así como hace dos años El león duerme esta noche —obra cumbre de la década para el que suscribe— pudo verse en la ciudad guipuzcoana, pese a lo poco que encajaba con el resto de la parrilla. Volantazos audaces que no suelen tener demasiada cancha ni continuidad.


    ▲ De izqda a dcha: «Zeroville» de James Franco; «Lhamo and Skalbe» de Sonthar Gyal;
    «Proxima» de Alice Winocour; «The Other Lamb» de Malgorzata Szumowska.

    ¿Por qué nos empeñamos en hacer una previa de un festival echando la vista atrás? —o demasiado adelante, como hemos hecho con Mano de obra—. Porque, en el fondo, nuestra capacidad para anticiparnos al programa de este año está muy limitada ante la falta de nombres con empaque. En la sección oficial creemos ver los mismos tics ya conocidos. A Dark-Dark Man, del kazajo Adilkhan Yerzhanov, por ejemplo, viene avalada por el hecho de que su director haya competido antes en secciones paralelas de Cannes. Igual que Proxima, de Alice Winocour. Tres cuartos de lo mismo con The Other Lamb de Małgorzata Szumowska, una habitual de la Berlinale. Winocour, además, es la guionista de Mustang, un éxito de las fórmulas festivaleras, lo que añade «respetabilidad» a su inclusión. A estas estrategias de marca blanca añadimos la habitual ración de cine a pie de calle y miseria: aparte del filme de Zonana, aventuramos esta línea en Pacificado de Paxton Winters o en Rocks de Sarah Gavron. Para completar el cuadro, tenemos una serie de temas que nunca fallan en las secciones oficiales: enfermedad y vejez en Il pleuvait des oiseaux o Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, secuestros en Patrick, la presión competitiva extrema en The Audition, las tiranteces religiosas en Lhamo and Skalbe o The Other Lamb... Aunque hay algunas concesiones al desenfado de la mano de Guillaume Nicloux y James Franco, ganador de la Concha de Oro hace dos años en otro volantazo del certamen. Por último, tenemos la habitual representación española en San Sebastián, en la que este año Alejandro Amenábar es la estrella con su nueva película, Mientras dure la guerra. El Zinemaldia tiende a presentar filmes carne de Goya, como es el caso. Y como quizá lo sea el de La trinchera infinita, del trío de cineastas vascos Arregui-Garaño-Goenaga, muy mimados por el Zinemaldia; o el de Diecisiete, lo nuevo de Daniel Sánchez-Arévalo. La gran incógnita está en La hija de un ladrón, opera prima de Belén Funes y a cuya visibilidad ayudará mucho la inclusión en el programa principal.

    Estaban avisados: no hemos querido hablar de las películas, de las que daremos cuenta en su momento y en las que siempre hay que esperar algún buen descubrimiento. Hemos querido hablar, poniendo en relación lo poco que sabemos de ellas, del mapa que ofrecen de la idiosincrasia de San Sebastián. O, más bien, de su falta de idiosincrasia. De su tendencia a mimetizar y amontonar tics de festival importante que, con la ayuda de una alfombra roja bien surtida, sirvan lo justo para mantener la aureola de prestigio. Estaríamos, quede claro, encantados de equivocarnos.

    LINE-UP SECCIÓN OFICIAL

    Blackbird (La decisión), de Roger Michell | Estados Unidos. Película de inauguración
    The Song of Names, de François Girard | Canadá. Película de clausura.
    A Dark-Dark Man, de Adilkhan Yerzhanov | Kazajistán.
    Das vorspiel (The Audition), de Ina Weisse | Alemania.
    Il pleuvait des oiseaux (Y llovieron pájaros), de Louise Archambault | Canadá.
    La hija de un ladrón, de Belén Funes | España.
    La trinchera infinita, de Aitor Arregi , Jon Garaño y Jose Mari Goenaga | España
    Lhamo and Skalbe, de Sonthar Gyal | China.
    Mano de obra, de David Zonana | México.
    Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar | España.
    Pacificado, de Paxton Winters | Brasil.
    Patrick, de Gonçalo Waddington | Portugal.
    Proxima, de Alice Winocour | Francia.
    Rocks, de Sarah Gavron | Reino Unido.
    Thalasso, de Guillaume Nicloux | Francia.
    The Other Lamb, de Małgorzata Szumowska | Irlanda.
    Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, de José Luis Torres Leiva | Chile.
    Zeroville, de James Franco | Estados Unidos.

    Fuera de concurso:
    Diecisiete, de Daniel Sánchez Arévalo | España.

    Proyecciones especiales:
    La odisea de los giles, de Sebastián Borensztein | Argentina.


    Miguel Muñoz Garnica
    © Revista EAM / Madrid


    ▼ «A Dark-Dark Man», de Adilkhan Yerzhanov; «Vendrá la muerte y tendrá tus ojos», de José Luis Torres Leiva;
    «Blackbird» de Roger Michell; «Patrick» de Gonçalo Waddington.

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