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    Crítica | Plan de escape

    Plan de escape

    Revival ochentero

    crítica de Plan de escape | Escape Plan, de Mikael Hafström, 2013

    Lo retro está de actualidad. Los antiguos cassettes han encontrado su descanso en las carcasas de los móviles, los vinilos están viviendo una segunda juventud alcanzando cotas de ventas que no se veían desde hacía más de 30 años, la moda ha retomado las tachuelas y el cuero, y lo analógico ha empezado a adquirir la reputación de lo hipster. Los ochenta han vuelto, al menos superficialmente. Se nota en la música, se nota en la ropa, y sobretodo se nota en el cine. La industria ha retomado su época más desenfada, dirigiendo la mirada hacia algunas de sus obras más tontorronas, apelando a su genuino sentido de la diversión para levantar homenajes conscientes de si mismos, que juegan con ello a través de la construcción de discursos repletos de nostalgia y referencias continuas. Los mercenarios es el paradigma de esta añoranza por el entrenimiento de aroma retro, y Stallone se ha erigido como uno de sus impulsores. Sus últimos años de carrera están siendo un revival de viejas victorias como demuestra la decente Plan de escape. Con el añadido (y  atractivo) de que se trata de la tercera reunión (tras Los mercenarios y su secuela) de dos intocables de la acción ochentera: Silvester Stallone y Arnold Schwarzenegger; este último ya enteramente volcado en su regreso a las pantallas, dedicado al compromiso de resucitar dos de sus grandes mitos: Conan y Terminator, en sendas nuevas entregas.

    Los últimos tiempos han traído escepticismo, y, curiosamente, la forma de combatirlo está siendo la evasión pura, el recuerdo de tiempos mejores y más inocentes. Las grandes estrellas ya han hecho su parte, y ahora es cuando el resto de cineastas decide apuntarse al carro. El sueco Mikael Hafstrom ha dado el salto con su quinta película después de haber estado dando bandazos desde 2003, pasando de un drama escolar a un drama bélico, jugueteando con el terror de 1408 o intentando dar la campanada con El rito, hasta que por fin ha encontrado un género que parece que maneja con cierta soltura y además está en plena efervescencia. Plan de escape es todo una excusa para el espectáculo, de la misma forma en que lo eran las películas de John McTiernan. Ray Breslin es un escritor y empresario de éxito. Su trabajo es el de poner a prueba las medidas de seguridad de las cárceles más respetadas fugándose del recinto, haciéndose pasar por un reo más, utilizando una falsa identidad y un código de evacuación de emergencia. El inicio comienza presentándolo a través de la preparación y ejecución de su última fuga, mediante una set piece de acción que marca el estilo exagerado y autorreferente de la cinta: los títulos de crédito, las estratagemas tendentes a la inverosimilitud extrema que sólo pueden llevar a cabo los héroes de acción más hipervitaminados, y por supuesto, la violación del espacio convirtiendo todo el lugar en un plano en tres dimensiones que nos enseñará la ruta a seguir para llegar al exterior.

    Plan de escape

    Este es un cine de soluciones absurdas, donde el montaje adquiere una importancia capital y el sonido y la música son las barandillas que guían al público hasta la siguiente sala, azuzándole en su desenfreno, invitándole a coger más palomitas, a beber más refresco. Total, aquí no se oirán los mordiscos. No caben grandes cuestionamientos en una obra como esta. Es absurdo, y hasta cierto punto, es injusto. Plan de escape pertenece a un cine de transparencia. A uno tan simple y tan tierno en su sencillez que no hay lugar para dobleces, dobles lecturas, o indirectas. Se ve a través de él, igual que a través de un cristal. Cualquier persona que tenga un bagaje mínimo sabrá exactamente el tipo de película que le espera. Un filme de guiños y complicidad ochentera. Una cámara suspendida en las enormes salas de almacenaje de un barco industrial donde el villano de turno (interpretado con una malsana delicadeza por James Caviezel), ha construido “la prisión de prisiones”, la fortaleza infernal, la prueba de fuego de nuestro action man favorito, el mayor centro de reclusión secreta del mundo construido a partir de las notas del propio Ray Breslin. El placer cabrá encontrarlo en las ideas que se nos ofrezcan en esa fuga y su posterior consecuencia: ¿dilatar los tornillos de un conducto de ventilación para llegar a la superficie? O tal vez ¿Simular un motín en el pabellón B para que el A quedé totalmente desierto de vigilancia? Eso suena mejor, y hasta parece fácil. Todo es fácil en el cine de los 80.

    Y es que, aunque Plan de escape ha pasado a engrosar con dignidad la lista de nuevos éxitos de Stallone y Arnold, manteniendo vivo el respeto que ambos intérpretes ya se han ganado, tampoco es menos cierto que no explota del todo algunas de sus mejores bazas. El humor no es demasiado brillante, ni tampoco se prodiga. En su escasez está una de sus mayores debilidades. Se echa de menos un mayor espíritu gamberro, un poco más de autoconfianza. La suficientemente como para reírse de sí misma, que es lo que no se permite. No aprovecha como hubiera podido el encuentro de los dos actores, a pesar de las peleas a las que da lugar entre ambos, rememorando esos crossovers en torno a dos figuras adoradas que se enfrentan en un combate mítico: King Kong contra Godzilla. Esa es la clase de cachondeo que ofrece. Ver los tópicos añorados revivir enfrente nuestro, enfrentarse y colaborar, invitando a los fans de cierta edad a recordar a sus antiguos ídolos, y regalándole a la juventud más visceral los tiros y explosiones necesarios que calmen la ebullición de las hormonas. Éstos pueden añadir otra muesca a su ranking. ★★★★

    Gonzalo Hernández
    Redacción Madrid

    Estados Unidos. 2013. Título original: Escape Plan. Director: Mikael Hafström. Guión: Jason Keller, Miles Chapman. Intérpretes: Arnold Schwarzenegger, Silvester Stallone, James Caviezel, Amy Ryan, Vincent D'Onofrio, Curtis '50 Cent' Jackson, Vinnie Jones. Fotografía: Brendan Galvin. Productoras: Summit Entertainment, Emmet/Furla Films, Mark Canton Productions, Envision Entertainment Corporation, Boies/Schiller Film Group, Atmosphere Entertainment MM. Fecha de estreno oficial: 18 de Julio de 2013 (Comic-Con de San Diego).

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