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    Crítica | Rester Vertical

    Rester Vertical

    Lo primitivo

    crítica ★★★★ de Rester Vertical (Alain Guiraudie, Francia, 2016).

    Todo comienza con la llegada de un forastero a los campos franceses. La senda marcada desde el principio a través del plano subjetivo del coche remarca el sentido del viaje, de la parada de un extraño en un territorio inexplorado. Las grandes zonas rurales siguen siendo todavía los únicos espacios por conquistar, aún salvajes, comprenden y guardan los secretos de la tierra. Es por tanto evidente que la estructura inicial de Rester Vertical agranda el contexto de paisaje primitivo, en clara consonancia con el interés, casi ancestral, del director por los orígenes animales del hombre y su especial relación con la naturaleza. En El desconocido del lago (2013) lograba definir los instintos sexuales del hombre en un marco claramente repertorial. El patriarcado hallaba en la lejanía del mundo civilizado su particular edén para forjar estereotipos y colonizar un espacio virgen exclusivo. Demandaba una identidad libre despojada de cadenas sociales o morales. La estructura y construcción dramática de Rester Vertical se cierne sobre la figura de un hombre (Leo) sin hogar o casa, del que apenas conocemos un pasado determinado; solo sabemos que se dedica al cine escribiendo guiones sin demasiada fortuna e inspiración. Es llamativo e interesante que Alain Guiraudie intente darle a su película el aspecto de western siendo lo más significativo el retrato masculino y las circunstancias que recaerán exclusivamente en su figura. Los sucesos dramáticos estarán pues sometidos a las vicisitudes del escritor en su nuevo mundo, no tanto como intruso, sino como conquistador, ateniéndose a las cualidades propias de una fábula que no difiere tanto de algunas de las epopeyas westerianas más clásicas.

    Hay varias escenas del filme que pueden ayudar a subrayar esta teoría. La primera es la imagen de la pastora cuidando del rebaño con el fusil. Cuando se da el primer contacto entre esta y el protagonista —la escena sexual reafirma esa idea de colonización, de instantánea identificación con la tierra— entendemos que está a punto de forjarse un nuevo hogar o una nueva comunidad. Es por ello que el forastero logra de inmediato su adaptación geográfica y espacial. También dejando embarazada a la mujer garantiza una continuidad (resuelto por el director mediante una abrupta elipsis). La segunda, incurre mucho más adelante cuando dos hombres armados salvan a Leo del acoso de un grupo de mendigos. La amistad masculina siempre sobresale en las historias típicas del western y son una parte fundamental del cine de Guiraudie, en el que la mujer apenas cuenta con un papel predominante. La tercera, la más evidente, es la exploración mística e iniciática que sufre Leo durante el relato. Sobre todas ellas el realizador solicita la importancia del paisaje en los planos generales donde Leo necesita integrarse con naturaleza y tierra: la granja, los lobos, el lago. Pero también en los planos cortos gestiona una integración sexual alejada de la gran ciudad, o entre tanto, afrontar retos desconocidos como la paternidad. Esta manera de ver las cosas choca con la explícita sexualidad característica en el autor, presentada casi como pulsión otra vez primitiva del propio hombre que denota un polémico estudio del deseo. Todos, o prácticamente todos, los hombres en Rester Vertical tienden a la homosexualidad o a la necesidad de construir un nicho solamente masculino. Sin ir más lejos, la única mujer abandona el lugar en virtud de formar una nueva vida lejos del campo, hasta el punto de abandonar al bebé recién nacido, dejando a los hombres, al padre (abuelo del niño) y a Leo, como modelos de un extraño, y caótico, heteropatriarcado.

    Rester Vertical

    «Estamos ante una obra fascinante, con algunas ideas o imágenes representativas que no renuncian nunca a la auscultación de mitos de la Francia moderna y a la aproximación con el western desde el perplejo vagabundeo del hombre».


    El continuum narrativo de la película trata de sacar a la luz una pervivencia que traspase esa pesadumbre o tristeza tan habitual en la modernidad. Una mirada deslumbrante, distante e irónica, capaz de conjugar dos tipos de vidas antagónicas: la de una contemporaneidad específica, y la que evade responsabilidades para albergar un origen animal. Quizás animal es la exploración sexual y la forma de filmar la genitalidad (primeros planos) de Guiraudie, pero esa misma exploración del sexo es la que impone un sinuoso discurso acerca del sufrimiento: el cuerpo expuesto en su total desnudez ofrece las respuestas y soluciones al complejo mecanismo psicológico de la edad madura. Sin embargo, tanto en El desconocido del lago como en Rester Vertical, se profundiza bastante en las relaciones de amistad entre hombres con diferencias grandes de edad. En la cinta que nos ocupa el vínculo de Leo con el abuelo de su hijo y, sobre todo, la que este tiene con Marcel (un anciano vecino que apenas sale de su casa), son reflejo perfecto de la comunicación (intemporal) habida entre personas de un mismo sexo. La controvertida y súbita escena de sexo manifiesto, rodada en un plano medio prolongado, entre Leo y Marcel es una de las notas discordantes de la cinta que sirven de distracción o metáfora del tormento central de la historia. Un personaje, el de Marcel, que sugiere una orientación durante mucho tiempo soterrada pero que encuentra claros parecidos con aquellos héroes más veteranos del western (en nuestra exigencia de someterlo a los estilemas del género). Generaciones desubicadas ante el asfixiante progreso y la soledad del que siente día a día marchitarse. La resolución —que no desvelaremos— de la controvertida escena contempla en su digresión un puro momento de utopía. El análisis de Guiraudie mira a las raíces alegóricas de la fábula, en cuanto entorna una estructura de cuento perverso. El delirio de ciertas secuencias ahondan en el surrealismo y la fantasía, como demuestran los instantes en los que Leo atraviesa en bote el lago para dar con una especie de terapeuta naturista que lo conecta, literalmente, a un árbol a través de unos raros tubos sanguíneos; o el incesante acoso que el protagonista sufre por parte de un productor para el que escribe el libreto de un largometraje (con la humorística escena del productor llamando a voces a un Leo escondido entre los matorrales del lago como punta de lanza). La película muestra cierto cuestionamiento de la ficción, y de los reveses del cine, eligiendo la profesión de guionista para representar las paradojas o nexos de la vida caótica de Leo y la de las increíbles historias para el séptimo arte. Por eso, cerrándonos sobre el enunciado de su título, apela a una verticalidad rota que compromete la lucha de Leo por mantenerse recto; tal es el declive final que lo arrastra hacia un mayor destierro, una reclusión ahora ya absoluta en las fauces milenarias del campo. En definitiva, estamos ante una obra fascinante, con algunas ideas o imágenes representativas que no renuncian nunca a la auscultación de mitos de la Francia moderna y a la aproximación con el western desde el perplejo vagabundeo del hombre. Leo maravillado por los lobos, constante amenaza depredadora, pasa de sentirse de lobo a cordero en diferentes etapas de su viaje hasta que, en un estremecedor gran plano final, esos dos instintos se unen cohabitando en un mismo territorio. | ★★★★ |


    David Tejero
    © Revista EAM / XIII Festival de Sevilla


    Ficha técnica
    Francia, 2016. Título original: «Rester Vertical». Director: Alain Guiraudie. Guion: Alain Guiraudie. Productora: Les Films du Worso. Presentación oficial: Sección oficial del Festival de Cannes. Fotografía: Claire Mathon. Montaje: Jean-Christophe Hym. Reparto: Laure Calamy, Damien Bonnard, India Hair, Christian Bouillette, Raphaël Thierry. Duración: 100 min. PÓSTER OFICIAL de RESTER VERTICAL.

    Feelmakers

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