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    Crítica | Sherlock: La novia abominable

    Sherlock: The Abominable Bride

    Avance estanco

    crítica de Sherlock: La novia abominable.

    Especial de Navidad | BBC1 | Reino Unido, 2016. Título original: Sherlock: The Abominable Bride. Director: Douglas Mackinnon. Guión: Steven Moffat & Mark Gatiss. Reparto: Benedict Cumberbatch, Martin Freeman, Rupert Graves, Una Stubbs, Louise Brealey, Mark Gatiss, Andrew Scott, Amanda Abbington, Jonathan Aris, Catherine McCormack, Tim McKinnerny, Natasha O'Keeffe. Fotografía: Suzie Lavelle. Música: David Arnold & Michael Price.

    Si había duda alguna, que no lo parece además, de que Steven Moffat & Mark Gatiss adoran jugar con la audiencia y sus expectativas, la existencia de un proyecto como La novia abominable ha terminado de dinamitarlas por completo. Ante la imposibilidad, por sus apretadas agendas, de hacer una nueva temporada de Sherlock para 2016, los creadores y protagonistas decidieron hacer esta TV-Movie como una especie de placebo para los ansiosos seguidores y además una pequeña preparación para la cuarta temporada propiamente dicha, que llegará a las pantallas a principios del año que viene. Y es que la historia aquí contada es a la vez una entrega hasta cierto punto independiente y ayuda a avanzar la trama general de la serie, que recordemos acabó con el protagonista exiliado de su país tras matar a un hombre y forzado a regresar minutos después por el probable regreso de Moriarty, algo supuestamente imposible por la muerte del asesino. Pues la entrega, que se ha vendido como un especial de Navidad, algo común en la televisión británica, ha tenido un gran éxito y estupenda aceptación, amén de darle a la BBC dos candidaturas a los Emmy, como Mejor TV-Movie y como Mejor actor protagonista para un Benedict Cumberbatch particularmente inspirado. Hasta se proyectó en algunos cines, prueba de la fresquísima popularidad de la serie, que despierta pasiones intensas y teorías de los más rebuscadas. A lo que también contribuye, todo hay que decirlo, los años de espera entre temporadas.

    La novia abominable, que toma el título de una frase contenida en el relato corto de 1893 El ritual de los Musgrave, cuando Sherlock se dedica a listar casos resueltos ante Watson, se erige como una pieza de lo más peculiar dentro del canon de la serie. Y lo hace por varias razones. Es la primera vez que nos situamos en el Londres victoriano donde Arthur Conan Doyle escribió las aventuras de la pareja, lo cual de entrada es una broma hecha a costa de los detractores iniciales de la serie, los puristas del escritor que no concebían la idea de Sherlock y Watson en pleno 2010. Y durante 60 de los 90 minutos de metraje ahí viviremos, en ese finales de siglo donde la relación entre el dúo es, en esencia, la misma. No así sus alrededores, con un Mycroft aquejado de obesidad mórbida, una señora Hudson autoconsciente de su rol mudo en las historias que Watson escribe, una Molly travestida y una Mary igual de misteriosa aunque menos letal. Respecto al argumento, se centra en la investigación del misterio de la Novia Abominable, esposa fantasma que asola a los caballeros que le faltaron al respeto en vida. Los guionistas enredan y enredan el caso hasta el paroxismo, cuando la vuelta al “presente” hace darse cuenta a nuestros protagonistas de que es un enigma sin solución, o uno cuya solución no es tan importante.

    Porque Sherlock acaba despertando de lo que resulta ser una excursión al palacio mental que se nos presentó en la tercera temporada, y el resto del especial es una mezcla entre ficción y realidad, mente drogada y mente sana, inteligencia y adicción. Una mezcla, como no podía ser de otra forma en manos de Moffat y Gatiss, llena de humor, complejidad y metalenguaje. Como el que sitúa a héroe y villano en las cercanías de una catarata, el famoso emplazamiento donde en la literatura se pelearán por última vez. O como el giro que apunta a la conclusión del misterio de la Novia Abominable, y que resulta una reunión de mujeres heridas y despreciadas por el detective. Todo este cóctel de ideas y referencia hace que toda la experiencia sea deliciosa. Porque el fan de Sherlock lo que quiere es ver montajes hiperveloces acordes a la mente deductiva del protagonista, o a un Andrew Scott histriónico como el excesivo Moriarty, o al inspector Lestrade humillado pidiendo ayuda. De todo y eso más hay de sobra en La novia abominable, hora y media que sintetiza lo mejor de la serie –incluyendo la química de un reparto en un gozoso y palpable placer de trabajar juntos– y es capaz de no caer en lo peor (la obviedad de poner en serio (falso) peligro al dúo, los problemas de cómo reflejar el paso del tiempo). Pero a la vez ofrece algo nuevo, porque en ninguna de las nueve entregas anteriores se había jugado de tal forma con el tiempo y lo real o imaginario. Porque es capaz de continuar con la historia donde la dejamos sin apenas decir nada nuevo, y ese no sólo es el mayor mérito, sino hacer todo sin enfadar especialmente a nadie. Tanto los que querían un especial totalmente independiente como los que esperaban con fervor una resolución del cliffhanger se han quedado a medio camino en el nivel de satisfacción, pero la inteligencia y descaro con que todo está planteado –además de lo factible que resulta– hace que en última instancia sea imposible no amar esta TV-Movie. | ★★★★ |


    Adrián González Viña
    © Revista EAM / Sevilla



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