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    Crítica | Lilting

    Lilting

    Lost in translation

    crítica de Lilting (Hong Khaou, 2014).

    Las grandes ciudades son, por definición, alienantes. Millones de personas que hacen lo posible por ignorarse unos a otros, recreándose en una soledad y un aislamiento que dicen odiar pero que no evitan romper de ninguna forma. En muchos casos, a ese afán por la soledad se unen las barreras culturales e idiomáticas que sufre aquél que abandona su país por otro que nada tiene que ver con lo que siempre ha conocido. Sea por necesidad económica, por amor, por salvar la vida o por cualquier otro motivo, aquél que abandona su antiguo mundo por uno nuevo está aún más aislado. A pesar del multiculturalismo del que hace estandarte, Londres es, en ese sentido, uno de los mayores ejemplos de ese aislamiento, a veces voluntario, a veces irremediable.

    En ese Londres de la soledad es donde Hong Khaou ha ambientado Lilting. Su protagonista, Richard (Ben Whishaw), es un joven que acaba de perder de forma trágica a su pareja, Kai (Andrew Leung). Destrozado y sin saber muy bién qué hacer, decide contactar con la madre del fallecido, Junn (Cheng Pei Pei), una solitaria viuda de nacionalidad china que vive en una residencia de ancianos. Para poder comunicarse con ella, contrata los servicios de Vann (Naomi Christie); a través de ella, Richard podrá salvar el escollo del idioma y establecer una extraña y emotiva relación con Junn, ayudándola incluso en su relación con un pretendiente (Peter Bowles) que vive en la misma residencia. Pero Vann terminará viéndose implicada emocionalmente en la relación entre Richard y Junn, y dudando cada vez más de qué traducir y qué reformular para mantener tan complejo equilibrio.

    Lilting ha nacido como película, pero podría perfectamente haber sido una obra de teatro. Casi todas sus escenas suceden en interiores, con apenas tres actores principales y un par de secundarios en toda la trama. Hay momentos en los que uno no puede evitar la sensación de estar viendo dramaturgia filmada. Eso contribuye a reforzar la sensación de aislamiento de los dos personajes protagonistas, tanto el físico como el emocional, aunque también ralentiza el avance del metraje. No es que eso sea necesariamente malo; una mayor rapidez en la construcción de las relaciones entre personajes resultaría en algo forzado y probablemente inverosímil. Sin embargo, sí hay ciertos instantes donde se agradecería un mayor ritmo, especialmente en el tramo central de la historia. Khaou se preocupa tanto por tratar ciertos temas con delicadeza y sensibilidad, que a veces se olvida de que debe hacer avanzar la historia que está narrando.

    Lilting

    «A través de las conversaciones a tres bandas entre Richard, Junn y Vann, Lilting se convierte en una subyugante historia de barreras rotas. Barreras de idioma, pero también generacionales y culturales, de sexualidad y vergüenza, de desconfianza y remordimientos».


    El director cuenta con una baza importante a su favor: como en toda obra de teatro que se precie, sus actores son la piedra angular, el elemento clave alrededor de que gira toda la película. Afortunadamente, Lilting posee un dúo protagonista de excepción, que consigue transmitir todo aquello que las —muchas— palabras no pueden con apenas unos cuantos gestos, unas pocas miradas, algunas sonrisas. Ben Whishaw, actor de extensa y exquisita formación teatral que por desgracia nos es más conocido debido a descalabros como El atlas de las nubes o a su participación como nuevo Q en la franquicia Bond, que por sus sutiles y fascinantes encarnaciones del poeta John Keats en Bright Star o de Ricardo II en la miniserie The Hollow Crown, consigue retratar en Richard a alguien que a pesar de su tristeza se niega a dejar de ser optimista, que desea sacar algo positivo de su tragedia; alguien con un sentido de la humanidad y la decencia tan grande que es casi una rara avis en nuestro mundo actual. Pero es Cheng Pei Pei (más conocida por el gran público como la villana Jade Fox de Tigre y dragón) quien consigue centrar la mayor parte de la atención. La actriz china consigue recrear su personaje sin caer en la tentación de los estereotipos; en sus manos, Junn es alguien cuyo sentimiento de desarraigo la ha convertido en una persona desconfiada y de difícil trato, que prefiere ocultar bajo una capa de hielo su bondad, su sentido del humor y generosidad, por miedo a ser herida. Su propio hijo, a pesar de su intenso vínculo, fue incapaz de traspasar esa capa para hacerle ver la realidad de su sexualidad, una barrera tan compleja o más que la del idioma para alguien de su generación y trasfondo. Frente a ellos, Naomi Christie aporta el elemento de unión; es la persona que conoce ambas culturas y ambos idiomas, la bisagra que articula la relación y cuya habilidad resulta fundamental para mantener la historia a flote. No es fácil ejercer de nexo entre dos trabajos tan poderosos como los de Whishaw y Cheng, y Christie consigue pasar la prueba con nota. A través de las conversaciones a tres bandas entre Richard, Junn y Vann, Lilting se convierte en una historia de barreras rotas. Barreras de idioma, pero también generacionales y culturales, de sexualidad y vergüenza, de desconfianza y remordimientos. Barreras rotas no tanto por las palabras (aunque la “creatividad” de Vann a la hora de traducir ayuda a salvar más de una situación), como por los gestos y los impulsos, y por la voluntad de romper el aislamiento. Si bien no es, ni mucho menos, la historia definitiva sobre el lost in translation, resulta un acercamiento sensible, bello y satisfactorio a la temática. | ★★★★ |


    Judith Romero
    © Revista EAM / Londres


    Ficha técnica
    Reino Unido, 2014. Título original: “Lilting”. Director: Hong Khaou. Guión: Hong Khaou. Productor: Dominic Buchanan. Productoras: London Film Productions / Lilting Production / Microwave. Presentación oficial: Festival de Sundance 2014. Fotografía: Urszula Pontikos. Música: Stuart Earl. Vestuario: Camille Benda. Montaje: Mark Towns. Dirección artística: Miren Marañón, Augusta Akerman. Reparto: Ben Whishaw, Cheng Pei Pei, Naomi Christie, Andrew Leung, Morven Christie, Peter Bowles.

    Póster: Lilting
    El fulgor efímero

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