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    Tráiler de Ant-Man, de Peyton Reed

    Ant-Man, de Peyton Reed

    Estreno en España: 24 de julio. En Estados Unidos: 17 de julio.

    En un año en que Vengadores: La era de Ultrón ha arrasado en las taquillas de todo el mundo con más de 1.380 millones de dólares recaudados, hay que darle la bienvenida a las salas de cine al superhéroe minúsculo surgido de las páginas de los cómics Marvel. Ant-Man es en realidad un delincuente experto en sofisticados robos que es reclutado por Hank Pym, un científico que ha creado un espectacular traje que dota a la persona que se lo pone de una gran fuerza y la capacidad de reducir de tamaño. Como en toda aventura de este tipo, siempre tiene que haber un villano que anhele apoderarse de semejante descubrimiento para ponerlo al servicio de actividades bélicas, y en este caso es Darren Cross, dueño de unas empresas tecnológicas.

    Puede que se trate de un héroe menor en tamaño y popularidad, pero lo cierto es que Marvel Studios ha depositado el nada exiguo presupuesto de 130 millones de dólares en poner en imágenes una empresa que parece más orientada hacia el género de la comedia, sin renunciar por ello al derroche de efectos especiales, unas escenas de acción que satisfagan las exigencias de cualquier aficionado al género y el tradicional cameo del nonagenario guionista de cómics Marvel Stan Lee. La fórmula, por otra parte, funcionó a la perfección en la reciente Guardianes de la galaxia (James Gunn, 2014), por lo que no debería sorprender que el éxito se volviera a repetir. Lo que sí llama poderosamente la atención es la discutible elección del director Peyton Reed para manejar un proyecto de tales dimensiones cuando su currículum se ha forjado a base de comedias del tipo Abajo el amor (2003), Separados (2006) o Di que sí (2008), todas al servicio de estrellas como Renee Zellweger, Jennifer Aniston o Jim Carrey, respectivamente. Una lástima que Edgar Wright, realizador de Zombies Party (2004), Arma fatal (2007) o Bienvenidos al fin del mundo (2013) no se hiciera finalmente con las riendas del producto, pese a que el guion corre, en gran parte, de su cuenta. También es una apuesta muy personal por parte de sus creadores la de otorgarle al habitualmente cómico Paul Rudd el papel de hombre hormiga, una garantía de que podemos estar ante un producto, al menos, divertido. Junto a él, Evangeline Lilly (la Kate de Perdidos), Corey Stoll, el veterano Michael Douglas (por aquello de dar un plus de distinción) y el español Jordi Mollá conforman un reparto cuanto menos llamativo. Se dice que las grandes fragancias llegan en frascos pequeños. Habrá que ver si con Ant-Man estamos ante uno de esos casos.




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