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    Recap | The Walking Dead. Four Walls and a Roof (5x03)

    The Walking Dead. Four Walls and a Roof (5x03)

    No es país para caníbales

    crítica a Four Walls and a Roof (5x03) | The Walking Dead. | ★★★★ |

    AMC | EE.UU, 2014. Director: Jeffrey F. January, Creador: Frank Darabont, Guión: Angela Kang & Corey Reed, Reparto: Andrew Lincoln, Lauren Cohan, Chandler Riggs, Norman Reedus, Steven Yeun, Danai Gurira, Melissa McBride, Chad L. Coleman, Michael Cudlitz, Sonequa Martin-Green, Lawrence Gilliard, Andrew J. West, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Fotografía: Stephen Campbell, Música: Bear McCreary.

    Por esperado, el guión de The Walking Dead no ha dejado de sorprendernos. Su estructura es esencialmente clásica. Hay una apertura, por lo general construida con el suspense necesario para atrapar a la audiencia. Luego la habitual cortina de presentación y el arranque de un capítulo que va manejando la acción y el diálogo equilibradamente. Y para el cierre los escritores introducen un giro en la historia, a veces bastante significativo, que deja abierto el camino al próximo capítulo. Si bien cada momento está correctamente desarrollado, después de cuatro temporadas y tres capítulos de una quinta, no quedan dudas de que el cierre es el punto fuerte de la serie. Desde el No more good days (1x01), en cuyo inolvidable final un Rick (Andrew Lincoln) desesperado escucha la voz de Glen (Steven Yeun), lo que confirma que no es el único sobreviviente a la epidemia, hasta Four walls and a roof (5x03), el más reciente episodio de la serie; lo cierto es que los guionistas han adquirido y perfeccionado una habilidad especial para cierres de lujo, posiblemente una de las razones fundamentales, no la única, de que cada vez sean mayores las audiencias de la serie.

    En esta reciente entrega, la apertura arranca como casi siempre, en el final del capítulo anterior. Bob (Lawrence Gilliard) presencia como Gareth y los suyos degustan pedazos de su pierna y discuten sobre la necesidad de alimentarse de la misma especie y qúe carne tiene mejor sabor: la de hombre o la de mujer. Una escena en la que Andrew J. West, como Gareth, se luce interpretativamente, con expresiones de una diabólica ingenuidad, típica de los mejores villanos en la historia de la ficción. Y como era de esperar, cierra el epílogo con el gancho que ya caracteriza a la serie antes de los créditos de presentación. En este caso, es la confesión de Bob de haber sido mordido por los zombies el día en que fuera a buscar alimentos, y por consiguiente la confirmación a Gareth de estar comiendo comida podrida. Una especie de cruel venganza que desata la ira del grupo de caníbales.

    The Walking Dead. Four Walls and a Roof (5x03)

    El resto del capítulo alternará el encuentro entre los caníbales de Gareth y los sobrevientes de Rick con la reflexión entorno a cuál debe ser el mejor final para Bob. La primera parte está más lograda que la segunda. La iglesia es el escenario para el enfrentamiento, manejado con un esmerado ritmo al que contribuyen desde la limitada presencia de sonidos hasta la ambientación a media luz del recinto. Luego se desata la matanza que extermina los caníbales y en la que una vez más no queda dudas de la clase de seres humanos que las circunstancias han hecho convertirse a nuestros protagonistas. Lo más interesante es el auto-reconocimiento que lleva implícito la escena. Mientras Rick, Sasha (Sonequa Martin-Green), Michonne (Danai Gurira) y Abraham (Michael Cudlitz) acaban con los caníbales, otros como Glen, Maggie (Lauren Cohan) y Tyrese (Chad L. Coleman) observan con una mirada cómplice, pero a la vez devastadora, que habla de la deshumanización que nuestros protagonistas han ido sufriendo y asumiendo. Menos lograda resultó la despedida de Bob, entregado como carnada, un final que Tyreese cumple por Sasha pero que resultó demasiado frío a pesar de las despedidas individuales, incluida la del propio Bob, quizás porque como ellos, nos estamos acostumbrando también a estos tipos de adiós.

    Para el final queda guardado lo mejor. Una parte del grupo decide salir hacia Washington, donde pudieran encontrar una vida mejor. La otra parte prefiere esperar por Carol (Melissa McBride) y Daryl (Norman Reedus), que han salido a buscar a Beth (Emily Kinney). Sorprendentemente dos incondicionales de Rick, Glen y Maggie, deciden abandonarlo para seguir con Abraham y el doctor Eugene (Josh McDermitt) a la tierra prometida. Mientras cae la noche, Michonne recorre los alrededores de la iglesia, ahora más segura porque ya tiene su espada, y aparece Daryl entre las sombras. ¿Quién está detrás de él? Lo desconocemos. Por su expresión no parece un muy feliz regreso. Una escena que está en que el enfoque de la cámara desempeña un papel central para no revelar ningún detalle más y garantizar el impacto necesario para un buen cierre de capítulo. Podríamos esperar dos posibles episodios para la próxima entrega de la serie. Un gran flashback que nos explique qué pasó con Daryl y Carol, o uno que continúe la línea argumental de Four walls and a roof, en el que sea el arquero quien conduzca a los suyos desde el presente a lo que fue su pasado inmediato. Sea uno u otro, está tan consolidada en este momento la estructura dramática de la serie que es difícil fallar. Scott M. Gimple (showrunner), Kirkman (guionista y escritor del cómic) y su equipo se han convertido en hacedores consagrados que han sabido perfeccionar una misma fórmula conocida al punto que hoy nadie quiere que se cambie. | |

    Alain Arias Barreto
    Redacción Buenos Aires


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