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    Una peli porno, de Terry Southern (Blue Movie, 1970)

    Un descanso en el set de rodaje de ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú

    Una odisea sexual

    crítica a Una peli porno (Blue Movie, 1970), de Terry Southern | Editorial Valdemar.

    Terry Southern, prestigioso novelista y guionista de cine (al menos durante una época, porque el final de su carrera es más triste que el de algunos personajes de esta novela que vamos a comentar), contaba en su haber algunos sonados éxitos en el mundo de la literatura y el cine cuando publicó esta Una peli porno (1970). En este libro editado por la editorial Valdemar se da extensa noticia de su vida y su obra, por lo cual no entraré en detalles sobre las mismas. Sólo indicaré que como novelista había tenido sendos éxitos con su escandalosa novela Candy (1958, coescrita con Mason Hoffenberg) y la colección de relatos A la rica marihuana (1967), que contaría con una gran acogida entre los beats de entonces. Como guionista, participó en la escritura de Barbarella, Casino Royale, Easy Rider y otro buen puñado de películas. En fin, de todo esto hallaréis rendida cuenta en las páginas finales del libro, dedicadas a glosar la figura del escritor. Quizás su trabajo más popular en el cine (Easy Rider aparte, aunque las peleas por la autoría de la misma con Dennis Hopper y Peter Fonda empañaron su momento de gloria) sea su participación en el guión para la película de Stanley Kubrick ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, 1964). De su trabajo en ella nació la idea para escribir Una peli porno. Como lo que sé de ella lo conozco por lo que se explica en el mismo libro prefiero transcribir, más o menos, lo que se indica en la contraportada acerca del mismo y así pasar sin más dilación a comentarlo. También lo hago porque, independientemente de lo que os diga sobre ella, creo que os tentará leerla si os enteráis de cómo surgió la idea central de la novela. “Un día, Kubrick después de ver con unos amigos una película porno en su casa”, bueno, Kubrick abandonó la sala a los pocos minutos, pero comentó que sería curioso saber qué aspecto tendría una de estas pelis rodada con medios y con actores famosos. Él no la rodó, ya lo sabemos, pero al bueno de Southern se le quedó en la mente esta idea y años después se lanzó a ponerla sobre el papel.

    Así que ya sabéis su origen, y no os sorprenderá por tanto que, de alguna manera, el director que protagoniza la novela y su guionista sean trasuntos de los propios Kubrick y Southern. Eso sí, llevados al extremo de la sátira, la burla y el más desenfrenado cachondeo. Éste quizá sea el aspecto más interesante, o al menos el que a mí más me ha gustado, pues todo el proceso de levantar la producción de una película (en este caso una porno con presupuesto de superproducción, pero en el fondo equiparable a cualquier otra cinta cara de los grandes estudios) resulta apasionante. Por supuesto, la visión de Southern es vitriólica: todos sus personajes sin excepción son abyectos, egoístas, retorcidos y están obsesionados con el sexo. Southern consigue momentos francamente divertidos y gamberros, todavía hoy fuertes (o quizá más aún hoy en día), pero al tiempo su propia tendencia al exceso resta fuerza al conjunto.

    Stanley Kubrick en el set de rodaje de ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú  (1964)

    Los diálogos son ingeniosos, de réplicas rápidas que se mueven entre la ironía más desencantada, el humor más desencajado y el sarcasmo más destructivo que os podáis imaginar (sin que uno prevalezca sobre el otro: de todos estos aspectos sabe extraer muy buenos momentos, también alguno menos conseguido). Las páginas decididamente guarris brillan de manera especial: Southern se sabía un gran narrador de escenas pornográficas y lo demuestra con creces. Hay una descripción de ya ni recuerdo la cantidad de páginas (diría que casi a tiempo real si yo tuviera memoria) de una mamada que dejó de piedra al mismo Kubrick cuando la leyó. ¡Y no es para menos, creedme! Y su visión de cómo funciona el rodaje de una película resulta espectacular por su credibilidad, y eso teniendo en cuenta que todo está exagerado al máximo. La enfermiza obsesión del director de la película por “sacar” lo mejor de sus actores es de una crueldad mareante. Y la desfachatez, el poco amor al género humano y su pasión por el dinero (ni el señor Cangrejo llega tan lejos; bueno, sí) de todos los implicados en el rodaje está retratado de manera inmisericorde. Es lo típico de que hay momentos en que te ríes y otros en los cuales la sonrisa se te congela en el rostro. Quizá el problema es que al final todo deviene un estrambote. En su afán por escandalizar al lector más allá de lo imaginable, o quizá sólo por continuar con su humor destroyer, el desenlace de la novela es de un ridículo que da sopor recordarlo. La comedia incendiaria se torna sainete tontilón y las páginas finales se leen con algo muy cercano a la desgana. Pero vamos, que sabiendo esto decepcionará menos y seguro que no os importará, porque el resto funciona a la perfección, resultando su lectura ágil y absorbente.

    Hay claras referencias en las protagonistas femeninas a famosas actrices reales, y aquí quizá también creo que la novela de Southern pierde puntos. En especial en lo relativo al personaje que representaría una especie de Marilyn Monroe, Angela Sterling, donde la impiedad que todos muestran con ella, Southern el primero, no me termina de hacer gracia. Su humor exacerbado lo coloca a veces en la misma posición en que se encuentran aquellos de los que pretende reírse. La industria del cine y los que viven de ella no muestran compasión por sus víctimas, pero es que la novela tampoco. Ya sabéis, lo típico de los extremos se tocan. Pues eso. Queda, en resumen, una novela brillante en algunos momentos, descompensada por otros en los que Southern no logra mantener el nivel y cae en hacer aquello que critica en otros, un riesgo en cualquier caso que el autor asume con todas las consecuencias. Y en la cual las páginas más mordaces y divertidas están en esos momentos en que este grupo de locos comienza a poner en pie un proyecto en verdad imposible.

    José Luis Forte
    redacción Cáceres


    Una peli porno, de Terry Southern
    Una peli porno
    de Terry Southern (1970)
    título original | Blue Movie
    traducción | Marta Lila Murillo
    ilustración de cubierta | Fernando Vicente
    editorial | Valdemar
    ISBN | 978-84-7702-698-3
    precio | 20 €
    nº de páginas | 359
    ★★★
    Feelmakers

    1 comentarios:

    1. Buena peli sustentada en los filosos diálogos, logro del guionista, que mantiene el protagonista con "el representante de Dios en la Tierra", como así también, en la meritoria performance de todo el elenco. Fotografía, dirección artística, vestuario y música estupendas. Recomendable: 7 puntos.

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