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    Crítica | [•REC] 4: Apocalipsis

    [•REC] 4: Apocalipsis

    Cómo destrozar un mito en 95 minutos

    crítica a [•REC] 4: Apocalipsis (Jaume Balagueró, España, 2014)

    ¡Qué lejanos quedan ya los tiempos en que Jaume Balagueró y Paco Plaza nos regalaron la primera entrega de [•REC] (2007)! Aquella extraordinaria película de zombies se atrevió a integrar el formato de metraje encontrado, tan en boga en el cine norteamericano desde El proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick, Eduardo Sánchez, 1999), en un producto 100 % español, rodado con nervio y apabullante perfección técnica. Los amantes del cine fantástico cayeron rendidos ante la odisea de la periodista Ángela Vidal –Manuela Velasco logró el Goya a la mejor actriz revelación por su caracterización de esta teniente Ripley patria– en el interior de un edificio asolado por un virus que convertía a sus inquilinos en una horda de seres monstruosos y sedientos de sangre. Conscientes de la magnitud del éxito de la propuesta, que llevó a Hollywood a perpetrar su correspondiente remake, Quarantine (John Erick Dowdle, 2008), Balagueró y Plaza retomaron su aventura, justo donde terminó la primera parte, en [•REC]² (2009), mucho más elaborada a nivel de efectos especiales y con un argumento que presentaba nuevas y reveladoras informaciones sobre el origen de la infección y el terrorífico personaje de la niña Medeiros. [•REC]³: Génesis, con dirección de Paco Plaza en solitario, supuso una leve decepción para muchos de los seguidores de la saga, que no supieron entender el tono paródico y berlanguiano de su historia. Con todo, aquella divertidísima orgía de sangre y destrucción en la que se convertía la boda de Koldo y Clara, a ritmo de hits musicales tan ochenteros como el Eloise de Tino Casal, continuó manteniendo un gran nivel de calidad e ingenio. Con [•REC] 4: Apocalipsis (2014), la vuelta de Jaume Balagueró a la silla de director hizo que los fans de la franquicia comenzaran a frotarse las manos, soñando con un potente broche final de la historia. En teoría, los pasos a seguir para reverdecer los laureles de la saga serían tirar la casa por la ventana a la hora de ofrecer algo más espectacular, recuperando el buen pulso y la seriedad de las dos primeras entregas, así como devolviéndonos a Manuela Velasco como reina del grito por antonomasia.

    La película no comienza del todo mal, entroncando directamente con el final de [•REC]². Los primeros minutos nos devuelven al interior del edificio barcelonés en donde empezó todo, con dos bomberos rescatando a la que parece única superviviente de la masacre, la reportera Ángela. Lamentablemente, los personajes son inmediatamente puestos en cuarentena en el interior de un barco que esconde un laboratorio en donde se realizan misteriosas investigaciones que mucho tienen que ver con el brote de la enfermedad. Y es precisamente ahí donde la cosa comienza a hacer aguas (nunca mejor dicho) por todas partes, ya que no se podría haber elegido un escenario con menos posibilidades estéticas que éste. Se entiende que Balagueró pretenda volver a los orígenes claustrofóbicos y opresivos de los inicios, encerrando a sus personajes en los pasillos y salas de máquinas de este barco pero lo único que consigue es que su película se resienta a nivel visual, con una fotografía feísta de Pablo Rosso, que languidece ante el colorista y elegante trabajo que realizó en [•REC]³. Y no es éste el único aspecto de la cinta que desmerece en comparación con el tan denostado tercer capítulo de la serie, ya que el guión carece de la frescura de los diálogos y situaciones de aquella y, sobre todo, se echa en falta unos personajes tan bien construidos y originales (¡ay, aquel inspector de la SGAE!). En [•REC] 4 se pierde totalmente cualquier homenaje a Rafael Azcona para entrar de lleno en los terrenos arquetípicos de cualquier Resident Evil de pacotilla. Y es, otra vez, cuando la vuelven a fastidiar, ya que ni Manuela Velasco es Milla Jovovich, por muy bien que le siente la camiseta de tirantes, ni Jaume Balagueró debería haberse rebajado a entrar en campos tan trillados y comerciales, cuando ha demostrado ser un magnífico director con títulos tan arriesgados como Los sin nombre (1999) o Mientras duermes (2011).

    [•REC] 4: Apocalipsis

    El reparto parece perdido, al igual que sus personajes, a través de las estancias de este buque maldito, sin que nadie le dirija. En la fauna de personajes encontramos todos los tópicos en los que un producto de este tipo puede caer, haciéndolo además de una forma burda y torpe. La receta de tal despropósito reside en hacer acompañar a la Velasco de un bombero de buen ver en plan héroe; el gordito informático y empollón, fan declarado de Ángela; o una anciana con demencia senil que sobrevivió a la escabechina de la boda, como compañeros de aventura. Del cocinero oriental o el negro fortachón confinado en las calderas mejor no hablar, ya que parece que los estereotipos raciales no han evolucionado en tantos años de cine. Ni la sobriedad del veterano Héctor Colomé ni la simpatía innata de Ismael Fritschi resultan suficientes para levantar el alicaído nivel actoral del filme, en el que, incluso, la propia protagonista hace gala de una evidente pérdida de frescura, una vez que su personaje ha sido liberado del formato de telerrealidad. Por todo esto, lo único que le quedaba a Balagueró era ofrecer lo que todo seguidor de la serie pedía a gritos: acción y casquería fina. Pues bien, hasta en eso, [•REC] 4 se revela como un trabajo insatisfactorio y rácano. A la película le cuesta mucho entrar en materia, perdiendo demasiado metraje en una presentación de personajes estéril y sin interés. Y, cuando lo hace, tampoco es que aporte nada diferente a las decenas de títulos que, con semejante características, nos llega desde el cine norteamericano. Los efectos especiales y de maquillaje, cumplidores, como no podría ser de otro modo, ya no sorprenden a nadie y, a pesar de intentarlo con esos letales monos infectados del virus o una pretendidamente espectacular tormenta en alta mar –por aquello de rizar el rizo–, la cinta no deja momento alguno que pueda quedar grabado a fuego en la retina. Todo es tan previsible y zafio en [•REC] 4 que hace que naufrague también, en última instancia, como entretenimiento, convirtiéndose en la obra más arrítmica y aburrida de las cuatro. Y esto es lo peor que se puede decir de una película de zombies. Siempre nos quedará el consuelo de que, en teoría, sus responsables han dado carpetazo definitivo a su historia, por lo que el espectador no tendrá que ver cómo sus ideas van degenerando hasta extremos más delirantes aún. Finalmente, para lo único bueno que ha servido el filme es para que los escépticos que machacaron sin piedad a Paco Plaza por [•REC]³ logren reconciliarse con un largometraje mucho más estimulante de como lo quisieron pintar, infinitamente más inspirado que el que nos ocupa. | ★★★ |

    José Antonio Martín
    Redacción Las Palmas de Gran Canaria


    Ficha técnica
    España. 2014. Título original: [•REC] 4: Apocalipsis. Director: Jaume Balagueró. Guión: Jaume Balagueró, Manu Díaz. Productora: Filmax. Fotografía: Pablo Rosso. Música: Arnau Bataller. Montaje: David Gallart. Intérpretes: Manuela Velasco, Héctor Colomé, Mariano Venancio, Críspulo Cabezas, Paco Manzanedo, Emilio Buale, Ismael Fritschi, María Alfonsa Rosso, Carlos Zabala.


    Póster: [•REC] 4: Apocalipsis
    El fulgor efímero

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