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    [Seminci] Crítica | Little Feet

    Little Feet

    El juguete familiar de Rockwell

    crítica a Little Feet (2013), dirigida por Alexandre Rockwell. | ★★★★ |

    Veo esta cinta cuando ya casi ha pasado un mes de la última edición del festival de San Sebastián, y no puedo evitar recordar una obra que me cautivó por su frescura y su atrevimiento: la mexicana Güeros, la cual acabó con justicia doblemente premiada con los galardones de Horizontes Latinos y de la Juventud. Pues bien, similar revelación he tenido en el visionado de esta Little Feet, una película personalísima del creador Alexandre Rockwell, el cuál por si no les suena el nombre, dirigió aquella excentricidad llamada En la sopa (1992) que fue premiada en Sundance, o, cómo no, uno de los segmentos, aquél de El hombre equivocado, en la coral Four Rooms. Pues bien, ha sido este señor quién firma una maravilla independiente no solo en forma y contenido, sino en economía, pues no es su estética cutre, su imagen llena de ruido, sus saltos de sonido no profesional, o la necesidad de subtitular numerosos diálogos en el que el texto resulta incomprensible lo que hace de esta una película libre y alternativa, sino su total y verdadera independencia de cualquier tipo de estudio. Financiada por el propio Rockwell y por el tan en boca de todos crowdfunding —el cual el realizador ha defendido en la rueda de prensa posterior como una posible salvación del cine, pero claro, lo hace desde una perspectiva y currículum envidiables- lo cual da a sus palabras una relatividad que no tendrían si fueran pronunciadas por un chaval de Moratalá—, el filme está protagonizado por sus dos hijos, los cuales se embarcan en la aventura de llevar a su pequeño pez de colores, recientemente viudo, a encontrar algún nuevo amigo en el mar.

    Es esta trama lo de menos en una cinta poética que ensalza la inocencia y el atrevimiento de los primeros años de vida, que evoca la añoranza de la niñez, de aquellos días largos de juego en la calle y de aquellos veranos que parecían infinitos. Es la ruta que realizan con un carrito de la compra por el medio urbano la excusa perfecta para el desarrollo de todo un estilo rompedor de cualquier norma o convención estílistica. Parece Rockwell, autor total de la obra, pues dirige, graba y edita, estar tomándose la filmación como un juego libre con sus criaturas, una herramienta puramente intuitiva que rehúye de artificiosas planificaciones para explorar los límites del medio cinematográfico. Y es gracias a esta “falta de seriedad” que logra imágenes tan atractivas como sugerentes, siendo el corte de su montaje, dinámico y libre, el que abre caminos que aún no están lo suficientemente explorados, logrando resultados que combinan corrientes tan distintas como la Nouvelle vague y los estilos del videoclip MTV. Sea el ejemplo perfecto la sugestiva escena de la tiza y los disfraces. ¿Y cuál es la pena? Que esta “historia sin historia” se agote tan pronto en un final adorable y transparente, pero excesivamente convencional. Que Rockwell evite darle a su trama una mayor carga de profundidad siguiendo la progresión de emocionante descubrimiento que marcan sus dos hijos con el viaje por la ciudad. Es este metraje ausente el que, aparte de convertir a Little Feet, sin lugar a dudas, en un largo —la cinta dura exactamente sesenta minutos, que es el límite que establece la diferencia entre el medio y el gran formato—, le hubiera aportado una dimensión más que evitara la posible sensación de banalidad de la imagen en su discurso. | ★★ |

    Álvaro Martín
    Enviado especial a la 59ª edición de la Seminci


    Estados Unidos, 2013, Little Feet. Dirección y guión: Alexandre Rockwell. Productoras: Black Horse. Intérpretes: Lana Rockwell, Nico Rockwell, Rene Cuante-Bautista, Olinga Bolden, Tussi Bolden, Benjamin Keepers. Fotografía: David Walter Lech, Alexandre Rockwell, en blanco y negro. Montaje: Alexandre Rockwell. Música: Sigur Rós. Duración: 60’. Sección Oficial.


    Póster: Little Feet
    En cuerpo y alma

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