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    Crítica en Serie | Please Like Me (Temporada 2)

    Please Like Me (Temporada 2)

    La suprema importancia del tono

    crítica a Please Like Me (2013-) | Temporada 2. ★★★★★

    Australian Broadcasting Company, Pivot / 2ª temporada: 10 capítulos | Australia, EE.UU, 2014. Director: Matthew Saville. Guionistas: Josh Thomas, Thomas Ward, Liz Doran. Reparto: Josh Thomas, Debra Lawrance, Thomas Ward, David Roberts, Renee Lim, Caitlin Stasey, Charles Cottier, Keegan Joyce, Hannah Gadsby, Bob Franklin, Charlotte Nicdao, Denise Drysdale, Nikita Leigh-Pritchard. Fotografía: Matthew Temple. Música: Bryoni Marks.

    Como ya se ha dicho más de una vez en esta página, las primeras temporadas de las series suelen ser campos de experimentación, ejemplos de “ensayo y error” donde los creadores prueban diferentes cosas, ven cómo funcionan en pantalla, tienen en cuenta la recepción del público y en base a eso pueden (o no) realizar cambios. Josh Thomas ha realizado modificaciones perceptibles en su magnífica serie, con un resultado inmejorable. Si la primera tanda de episodios de Please like me era irregular por el desequilibrio de sus dispares elementos, hasta el punto de que los seis capítulos que la componían acaban pesando en el espectador, la segunda tiene diez y ha logrado un prodigioso balance entre los elementos ya presentes y una nueva hornada de otros. Digámoslo ya, la segunda temporada de Please like me es una obra maestra, y Josh Thomas es un joven con mucho talento. La serie hunde sus raíces en la vida del creador (aunque no esté acreditado como tal), guionista, productor y protagonista, que expone sus historias más personales con una generosidad loable, y a veces parece que fabula con la que podría haber sido su vida de no haberse hecho famoso y rico como comediante precoz.

    La temporada retoma la acción varios años más tarde, y presenta una situación que cambiará radicalmente al final de Milk (2.1): Josh está estudiando en la universidad; Tom y Niamh siguen juntos por el sexo; Papá y Mae tienen una relación más sólida tras haber sido padres y Mamá recae hasta el punto de tener que ser ingresada en una clínica para gente con problemas mentales. Con Josh y Tom vive el atractivo Patrick, gay como nuestro protagonista y una natural adhesión a la serie, sin estridencias. Josh Thomas y sus guionistas Thomas Ward (que da vida a una distorsionada versión de sí mismo en la serie) y Liz Doran han pulido las aristas de los seis primeros episodios, ya sea controlando mejor el carácter del protagonista, que a veces era directamente irritante, eliminando a Geoffrey (aunque éste regresa casi por demanda popular a la trama en Parmigiana (2.3) y profundizando en la inestabilidad de Mamá y la pasividad de Tom. Como relato de salida del armario estaba bien por lo peculiar de la situación, pero el salto temporal beneficia por la seguridad en sí mismo de Josh como hombre gay. Por eso, quizá el mayor cambio sea un ola de madurez, ya que aunque Josh sigue siendo ocasionalmente (muy) egoísta y la temporada va a documentar el progresivo hundimiento moral y emocional de Tom, el tono de toda la peripecia es el de un sabio conocedor del alma humana, capaz de narrar en gestos y las palabras justas diferentes estados de ánimo con la mezcla exacta de humor y drama. Y todo esto con 27 años.

    Please Like Me (Temporada 2)

    La potente simbiosis entre los guionistas y los dos Matthew (Saville el director y Temple el director de fotografía) terminan de redondear el asunto, cuando la propuesta escrita y la oral casan a la perfección. Como si de un reto se tratara, los guionistas se ponen obstáculos constantemente y los superan todos, extendiendo una satisfaccíón casi contagiosa para la audiencia. ¿A qué Tom se lía con una chica de 16 años? ¿A qué un joven mentalmente inestable se cuelga de Josh? ¿A qué se puede reflejar la enfermedad mental con tacto y sin pasarse nunca? Cima tras cima conquistada. Basándose parcialmente en las experiencias depresivas de su propia madre, el protagonista aborda el delicado tema con una seguridad y sensibilidad encomiables, sin dulcificar nada pero tampoco haciendo hincapié en la parte más traumática. Ayuda a esto, y mucho, la brillante interpretación de Debra Lawrance, siempre al borde del exceso pero nunca alcanzándolo. Su risa en particular es contagiosa, casi refrescante como contraste a las zonas oscuras de su personaje.

    Esta segunda temporada, en la que ha entrado el canal de cable y satélite Pivot como parte co-productora norteamericana, ha seguido titulándose según alimentos, aunque la faceta como chef del protagonista sea menos importante, y la siempre jovial I´ll be fine de Clairy Browne & the Bangin' Rackettes presenta de nuevo los créditos interactivos, en una propuesta juguetona hasta el punto de volverse meta en Scroggin (2.7). Dosificando los golpes cómicos y con una coreografía de gestos que se extiende también a primorosas composiciones de plano, los responsables de Please like me logran la complicadísima tarea de acertar en cada una de las decisiones que toman. Son inclementes con los personajes pero sin revolcarse en su desgracia, y es mérito de ese tono del que hemos hablado, que una vez acuñado, da cabida a todo. La música, la suavidad de los movimientos de cámara, la facilidad para provocar distintas emociones al espectador (ya sea un atropello animal, una actuación de instituto o un viaje de acampada) y la palpable complicidad de un reparto redondo (se nota mucho que Josh y Tom son mejores amigos en la vida real) hacen de la experiencia de los capítulos algo especial. Con una tercera tanda ya ordenada, la ilusión es que el equilibrio no se pierda y los responsables se superen, si es posible, con diez nuevos capítulos llenos de ocurrencias dispares y situaciones interesantes. La temporada se cierra con un barrido musical delicado y tierno, un punto y seguido para los personajes que se retomará el año que viene. Y lo hace con ese tono, el tono que tiene la vida. | |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla


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