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    Crítica | Annabelle

    Annabelle

    La muñeca diabólica

    crítica a Annabelle (2014), dirigida por John R. Leonetti | ★ |

    Si hay algo que no se le puede negar a James Wan como realizador de películas de terror es su capacidad pasmosa de beber de diferentes clásicos del género, explotando todos los tópicos y lugares comunes en imposibles mezcolanzas en las que casas encantadas y posesiones demoniacas conviven en perfecta armonía. Su insolencia únicamente es equiparable a su innata destreza para crear atmósferas de pesadilla, que logra que sus películas puedan pasar por originales. Así, su divertidísimo tren de la bruja que fue el díptico de Insidious o aquella más que resultona Expediente Warren (2014) con la que fascinó a la crítica, se han convertido en pequeñas joyas dentro de un panorama actual bastante desolador en lo concerniente a la calidad de este tipo de productos. El problema empieza cuando quien se recrea en lo mil veces visto carece del más mínimo talento, no solo como narrador, sino como creador de imágenes potentes con las que, al menos, sea capaz de disfrazar un guión mediocre. Eso es lo que le sucede a John R. Leonetti, un tipo cuyas únicas credenciales anteriores a Annabelle (2014), eran dos penosas secuelas de El efecto mariposa y Mortal Kombat. Su entrada en el proyecto se debe única y exclusivamente a la necesidad de los productores de buscar mano de obra barata que sustituyera a James Wan en las labores de dirección, perpetuando lo que se presentaba como un negocio de lo más rentable: una nueva saga en ciernes para lucimiento de la grotesca muñeca que copara los primeros e inquietantes minutos de Expediente Warren. Wan demostró cierta inteligencia retirándose a tiempo del género que le ha dado la fama, tal vez presagiando que este spin-off iba a hacer aguas por todos lados, fracasando en todos los campos en los que la película original fue un triunfo.

    Por lo pronto, el argumento no ofrece ninguna novedad que pueda significar un revulsivo para las películas de miedo que se vienen estrenando últimamente. La historia presenta a un joven matrimonio –ella siempre sospechando que algo no marcha bien, temerosa; él, cómo no, el típico incrédulo que no borra la sonrisa de la cara y a toda manifestación paranormal le busca la interpretación lógica– que se prepara para emprender la aventura de ser padres por primera vez. Sin embargo, un violento incidente con la hija de sus vecinos, perteneciente a un culto satánico, hace que su apacible existencia se torne en una pesadilla repleta de sucesos que no tienen explicación, apariciones demoníacas y mucho, mucho mal rollo alrededor de la muñeca más cara de su colección, la Annabelle del título. No es necesario ser demasiado cinéfilo para percatarse del tufo que desprende el libreto a La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968) y Muñeco diabólico (Tom Holland, 1988). La gracia del juguete utilizado como herramienta por un demonio para robar el alma de algún inocente había funcionado muy bien en Expediente Warren al estar insertada su trama en medio de un guión mucho más trabajado y que venía avalado por la atrayente coletilla de “basado en hechos reales”. La pareja protagonista de aquella, formada por el matrimonio de parapsicólogos Ed y Lorraine Warren (espléndidos Patrick Wilson y Vera Farmiga), era lo suficientemente carismática como para que el público se mantuviera pegado a la butaca con sus vivencias. En Annabelle, por el contrario, los esquemáticos personajes quedan más empequeñecidos por el deficiente trabajo de unos actores anodinos. La única cara conocida del reparto, Alfre Woodard, se enfrenta al que probablemente sea uno de los papeles más vulgares y ridículos de su carrera, aun cuando la actriz lo saque adelante con una profesionalidad que está por encima del bien y del mal. Pese a que, al igual que en Expediente Warren, la historia se sitúa en la década de los setenta, la puesta en escena es mucho menos efectiva, abusando de las escenas de interiores para ahorrar trabajo de ambientación. Los movimientos de cámara, las localizaciones y la fotografía parecen más propios de un telefilme de sobremesa, evidenciando un ajustado presupuesto de 6,5 millones de dólares que, sin embargo, no es excusa para tal chapuza, puesto que la visualmente brillante Insidious costó cuatro veces menos.

    Annabelle

    Annabelle es una propuesta artísticamente inerte, a la que se le notan demasiado las costuras en su artificiosa condición de máquina de hacer dinero. La cinta no consigue en ningún momento arrancar el escalofrío requerido en el espectador, abusando demasiado de las subidas de sonido para causar el sobresalto fácil (un mal del que se salvan pocas cintas de este tipo hoy en día). Tampoco explota bien (pese a que es lo mínimo que se lo podría exigir) la figura de la muñeca como amenaza en la sombra, hasta el punto que los pocos momentos de considerable impacto –como los que tienen lugar en el ascensor que lleva al trastero del piso superior– no la tienen a ella como protagonista. Sin ir más lejos, el propio James Wan logró sacarle mucho más jugo a este tipo de figuras, espeluznantes para muchos, con el muñeco de ventrílocuo de su menos conocida (y, sin embargo, más que reivindicable) Silencio desde el mal (2007). La incompetencia de John R. Leonetti para mezclar los ingredientes puestos a su alcance, solo consigue que la mayoría del tiempo, su película produzca vergüenza ajena e, incluso, involuntarias risas. Este es el caso de una escena que tiene como protagonistas a unos dibujos infantiles típicamente proféticos. En resumidas cuentas, ¿podría ser Annabelle peor de lo que es? Sin duda, ya que al menos suceden suficientes cosas –sin orden ni concierto y con nula cohesión interna, eso sí– como para que su visionado sea entretenido y fácilmente disfrutable si no se es muy exigente. Si a Expediente Warren le quitamos su buena historia, su irreprochable puesta en imágenes, sus actores en estado de gracia y su habilidad para poner la piel de gallina sin demasiado esfuerzo, lo que queda es Annabelle. | ★★★ |

    Jose Antonio Martín
    redacción Las Palmas de Gran Canaria


    Estados Unidos. 2014. Título original: Annabelle. Director: John R. Leonetti. Guión: Gary Dauberman. Productora: Warner Bros. Pictures / Evergreen Media Group. Fotografía: James Kniest. Música: Joseph Bishara. Montaje: Tom Elkins. Intérpretes: Annabelle Wallis, Ward Horton, Tony Amendola, Alfre Woodard, Eric Ladin, Kerry O'Malley, Brian Howe.


    Póster: Annabelle
    El fulgor efímero

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