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  • In sanguis veritas.
    The neon demon, de Nicolas Winding Refn.

    ¿Cuántos poetas se necesitan para elogiar a una ciudad?
    Paterson, de Jim Jarmusch.

    El castigo de Hedoné.
    La doncella, de Park Chan-wook.

    Especial Oscar Race 2017.

    Epicedio appassionato.
    Solo el fin del mundo, de Xavier Dolan.

    XXXVI Semana de Cine de Autor de Lugo

    La caza
    La caza (Jagten), de Thomas Vinterberg, 2012.
    Como cada septiembre, el final irremediable del verano va de la mano de una ineludible cita con un buen puñado de joyas cinematográficas. Éstas se dan cita con periodicidad anual en la Semana Internacional del Cine de Autor de Lugo, que a lo largo de más de tres décadas ha proyectado obras cumbre del séptimo arte patrio, europeo y mundial, gracias al trabajo de sus creadores, el Grupo Fotocinematográfico Fonmiñá, vinculado al mundo de la imagen desde los años setenta. En esta edición número 36, el interior del Auditorio Gustavo Freire, sumado a otros lugares como la Biblioteca Pública, llenaba sus butacas con una gran afluencia de asistentes y hacía presente lo importante que es para nuestra ciudad amurallada esta inyección tan vital de arte y cultura. A pesar de que la mayoría de filmes ya habían sido proyectados en fechas pasadas en festivales internacionales y nacionales de renombre, el cartel ofrecía una variedad temática estupenda, con diversas secciones y ciclos (la pertinente Sección Oficial, Lo mejor del año, Homenajes, Cortos, Para comer... Lugo!, Cosecha dorada o Arte de cine) para todos los gustos y edades. Filmes laureados y reconocidos desde La mujer del chatarrero, La caza, Sister, Gloria, Pelo malo, La vida de Adèle o La segunda mujer, renacieron de nuevo en formato grande para deleitar a los asistentes con esa magia y autenticidad que sólo el cine de autor es capaz de insuflar en nuestros corazones. A continuación, una compilación de las críticas de las obras que una servidora tuvo el placer y la ocasión de ver. Pasen y lean.

    Soul Kitchen

    SOUL KITCHEN


    Los conflictos familiares, el amor por la música y los riesgos del pequeño negocio se dan cita en Soul Kitchen, una inteligente comedia alemana acuñada por Fatih Akin hace un lustro, y recapitulada para esta edición del Festival de cine de autor de Lugo. Zinos, su protagonista simpático y bonachón parece ser un imán para los problemas en cadena y las situaciones bochornosas. Este joven griego regenta un pequeño y humilde restaurante en Hamburgo al borde de la quiebra, siempre inundado de sus éxitos favoritos de la música soul, mientras su remilgada novia Nadine está a punto de partir en busca de trabajo periodístico a Shangai, la clientela huye por causa de las excentricidades del alocado cocinero, y su hermano Illias acaba de regresar de prisión. Partiendo de este eje de personajes ciertamente disfuncionales nos adentramos en la red de subdramas dramáticas y clímax disparatados, bajo una óptica de humor sencillo y genuino, desarrollado de manera bastante natural y que parece teñido de cierta dosis de improvisación.

    La vida de los fogones de Soul Kitchen se ve por tanto, amenazada desde diversos flancos: los sucios especuladores inmobiliarios que salivan al pensar en derribar el negocio y edificar viviendas, los inspectores de hacienda y sanidad, o la fuga de clientes, a la vez que vemos desfilar a un adorable mendigo, un cocinero que quiere revolucionarlo todo con delikatessens minimalistas, jugadores de póker borrachos o a la encantadora ayudante de cocina. Zinos tiene demasiadas guerras abiertas, con el corazón en Shangai, el impulso de revitalizar el negocio que levantó hace años sin ayuda y con sus propias manos, o la obligación moral de dar a su hermano un contrato laboral para que éste pueda perpetuar la condicional sin problemas y salir a flote de nuevo. ¿El resultado? Una comedia fresca, de argumento original y mágica banda sonora (con éxitos de Sam Cooke o Hans Albers haciendo inevitable que por lo menos, nuestros pies bailen desde la butaca), que aporta soluciones hilarantes y entretenidas a los conflictos y dilemas que la trama va diseminando. Resulta fácil sentirnos cómplices con Zinos, su agradable y desastroso protagonista, se nos abrirá el apetito con los platos jugosos de su rústico restaurante, y odiaremos sin dudarlo a “los malos del cuento”. No será el ejercicio más novedoso del cine europeo en el terreno del humor, pero desde luego conseguirá con creces copar nuestros objetivos de pasar el rato divertido que su título anticipaba, repleto por lo tanto de soul, comida y carcajadas. | |

    Alemania, 2009, Soul Kitchen. Director: Fatih Akin. Guión: Fatih Akin, Adam Bousdoukos Productora: Corazón International / Dorje Film / Norddeutscher Rundfunk (NDR) / Pyramide Productions. Fotografía: Rainer Klausmann. Reparto: Adam Bousdoukos, Moritz Bleibtreu, Birol Ünel, Anna Bederke, Pheline Roggan,Lukas Gregorowicz, Dorka Gryllus, Wotan Wilke Möhring, Demir Gökgöl, Monica Bleibtreu, Marc Hosemann, Cem Akin, Catrin Striebeck, Jan Fedder, Ugur Yücel,Philipp Baltus, Udo Kier, Lars Rudolph Presentación oficial: 2009: Festival de Venecia: Premio Especial del Jurado, 2010: Premios del Cine Europeo: Nominada mejor película

    La caza

    LA CAZA


    La sutil línea entre la confianza y la acusación, la expiación y la culpa, el perdón y la condena no es más que una raya de tiza o de sangre emborronada por nuestros propios pasos. Qué complicado es vivir a veces entre las disyuntivas sin vuelta de hoja, esos puñados de palabras que lo cambian todo, o la irreversible fracción de segundo que puede hacer arder la normalidad para siempre. El amado director del movimiento Dogma 95, Thomas Vinterberg, en un soberbio ejercicio estético y narrativo, nos angustia y atrapa con un drama psicológico espeluznante que juega de forma audaz con la compasión, la rabia y la crudeza. Ubicados en un recóndito pueblecito rural danés alejado de la mano de dios, presenciaremos las vicisitudes de una historia truculenta, seguramente con el ceño fruncido y los puños apretados, el estómago cerrado y la mirada fija en esos rincones domésticos a donde no llegan el sol ni la esperanza. Nos encerraremos en la quietud de esos bosques otoñales donde los venados no esperan ser cazados, en el interior de un colegio donde el subconsciente colectivo de los niños se retroalimenta de una mentira inocente, y en el hogar de Lucas, el protagonista comedido, frustrado y acribillado por una población que ni siquiera se frena a cuestionarse su culpa.

    La caza ahonda en muchas cuestiones inquietantes, y su impecable factura técnica se suma a una actuación con mayúsculas por parte de Mads Mikkelsen, que encarna a un profesor de parvulario despedido y acusado de abusos sexuales a Klara, la hija pequeña de su mejor amigo, precisamente en un momento crucial de su vida en el que iniciaba la remontada tras su divorcio, comenzaba una relación sentimental y acordaba distancias con su primogénito Marcus. Así, eclipsados por la pesadumbre y la derrota transmitida por la interpretación sobresaliente de su protagonista, nos convertimos en los sádicos rehenes de una historia determinada por un clima agobiante, un tempo lento y una fotografía brumosa. De la mano de esta fábula visceral sobre el impacto de las mentiras y la culpa en la tormentosa vida de un buen hombre, nos sentimos engañados por las mismas trampas, acongojados por una soledad que oprime y cuestionamos la misma hipocresía social, la doble moral de la caridad cristiana o la poca autonomía que a veces se les da a los niños para enmendar sus errores. Un drama social incómodo y gélido que ahoga más que aprieta, que dispara y acierta, y que sobre todo, revuelve las tripas y deja un necesario poso de angustia. Para quitarse el sombrero ante Vinterberg. | |

    Dinamarca, 2012, Jagten (La caza). Director: Thomas Vinterberg. Guión: Thomas Vinterberg, Tobias Lindholm. Productora: Zentropa Entertainments. Fotografía: Charlotte Bruus Christensen . Música: Nikolaj Egelund. Reparto: Mads Mikkelsen, Thomas Bo Larsen, Annika Wedderkopp, Alexandra Rapaport, Anne Louise Hassing, Lars Ranthe, Lasse Fogelstrøm, Susse Wold,Ole Dupont, Sebastian Bull Sarning. Presentación oficial: 2012: Festival de Cannes: Mejor actor (Mads Mikkelsen). 2012: Premios del Cine Europeo: Mejor guión. 5 nom., incluyendo mejor película. 2012: Premios BAFTA: Nominada a mejor película en habla no inglesa. 2012: Festival de Sevilla: Sección oficial largometrajes a concurso. 2013: Oscars: Nominada a mejor película de habla no inglesa. 2013: Globos de Oro: Nominada a mejor película extranjera. 2013: National Board of Review (NBR): Top mejores películas extranjeras del año. 2013: Independent Spirit Awards: Nominada a Mejor película extranjera. 2013: Satellite Awards: Nominada a mejor película extranjera. 2013: Premios Goya: Nominada a Mejor película europea

    Gloria

    GLORIA


    Puede presumir el cine sudamericano de naturalismo en la manufactura y en el diálogo, en una frescura y encanto a menudo inherente a sus personajes. Y, precisamente, ese realismo vivaz, cargado de tonalidades emocionales, risa, amor y frustraciones cotidianas tan dotado de credibilidad se puede percibir en el último trabajo cinematográfico de Sebastián Lelio. Gloria, filme que da nombre a su carismática protagonista, nos traslada a la vida caótica y frágil de esta mujer chilena de 58 años, divorciada, sexualmente vital, inteligente y sensible, habitual de los guateques nocturnos, las aventuras esporádicas y dispuesta cada día a no dejarse aplastar por la rutina, a golpe de canciones, carcajadas y calidez. Gloria es una comedia dramática que traza un dibujo de la autonomía y las intentonas de no naufragar de una mujer madura e independiente, divertida y deslenguada. A lo largo de su transcurso traza de forma hábil, y mediante planos cerrados y cercanos las capas que conforman la existencia diaria de esta mujer, que ya desde el comienzo sucumbe a los encantos de Rodolfo, un hombre de 65 años que renueva sus esperanzas hacia el amor.

    Gloria nos sumerge en atmósferas aparentemente burguesas y convencionales, para rascar los monstruos y debilidades ocultos bajo la superficie de una mujer abocada a vivir sin rumbo ni timón, y lo hace combinando a la perfección el realismo cotidiano con los momentos más hilarantes, si bien es cierto que esta comedia dramática ahonda más en la parte emocional. La dirección técnica es entusiasta y original, provocando que la cámara sea prácticamente una voyeur de los acontecimientos familiares y personales, también atreviéndose a mostrar secuencias sexuales explícitas nada usuales en el cine cuando se trata de personas que no encajan en el canon de edad y belleza estereotipados. En cuánto a la narrativa, nos hallamos frente a una historia humana e intensa, elaborada de manera inteligente al abogar por una economía de recursos que permite contar mucho en poco tiempo, que sugiere más que muestra y que empleando elipsis y generando diálogos agudos nos cuenta algo mucho más redondo y profundo que una historia de amor y deseo tormentosa entre dos personas maduras. Nos habla del pasado familiar, del peso de la soledad, de lo balsámico de la música, de las rencillas domésticas, de la capacidad de perdonar, de lo catártico de una venganza inofensiva o de las ganas de seguir bailando, a los 58 o a los 100 años. Como la vida misma. | |

    Chile, 2013, Gloria. Director: Sebastián Lelio. Guión: Sebastián Lelio, Gonzalo Maza Productora: Coproducción Chile-España; Fabula Fotografía: Benjamín Echazarreta. Reparto: Paulina García, Sergio Hernández, Coca Guazzini, Antonia Santa María, Diego Fontecilla, Fabiola Zamora, Hugo Moraga, Alejandro Goic, Liliana García, Luz Jiménez, Marcial Tagle. Presentación oficial: 2012: Festival de San Sebastián: Premio Cine en construcción, 2013: Festival de Berlín: Mejor actriz (Paulina García), 2013: Premios Goya: Nominada a Mejor película hispanoamericana, 2013: Independent Spirit Awards: Nominada a Mejor película extranjera, 2013: National Board of Review (NBR): Top películas extranjeras del año, 2013: Festival de La Habana: Tercer Premio Coral. 2013: Premios Ariel: Mejor película iberoamericana.

    Pelo malo

    PELO MALO


    Vivir una hora y media tras los rizos ensortijados y rebeldes de Pelo malo es respirar la lucha por la supervivencia en Venezuela, las calles caóticas de un barrio lleno de polvo, tráfico y paro, y el interior de un hogar desangelado donde los valores tradicionales asfixian la libertad de expresión de un niño de nueve años llamado Júnior. Estamos ante un cine crudo, directo, sin filtros, sencillo y apetitoso como el platano friéndose en las sartenes de tantos hogares caraqueños. Mariana Rondón nos aproxima mediante esta genuina creación (ganadora de la pasada Concha de Oro de San Sebastián en 2013) a una historia sincera y entrañable con tono de docudrama, manufactura artesanal y textura árida y tierna a partes iguales, porque Pelo malo cuesta, duele, quema y en su transcurso obligadamente lento evidencia brechas sociales, dibuja el mestizaje racial y recrea el bullicio ensordecedor de ciudades superpobladas como Caracas. Junior tiene un hermano de pocos meses de edad, y ambos son criados por su madre, una mujer soltera que pelea con uñas y dientes por conservar puestos de trabajo, que detesta que su hijo baile, cante, mire como los muchachos del barrio juegan a baloncesto y quiera posar para la foto carnet de su escuela ataviado de cantante y su enmarañada cabellera alisada. Una madre que es el reflejo de la frialdad y la insensibilización que una sociedad exige a las mujeres independientes que quieren sobrevivir. Su abuela, sin embargo, si está dispuesta a que el niño potencie sus cualidades y sea a su manera, y cada vez que la visita, cantan Mi limonero a voz en grito.

    Seguramente, Pelo malo sea un filme que asfixie los devoradores de tramas rápidas y repletas de giros, pero la parsimonia y los planos largos son necesarios para mostrarnos la angosta realidad que sufre su protagonista. Lejos del happy end o la parábola moralista de cualquier análogo yanqui que se nos pueda ocurrir, nos quedaremos con un poso de incomodidad e inconformismo al finalizar su visionado. Gracias a un efectivo enfoque neorrealista, cámara al hombro e iluminación natural, surge la empatía con su protagonista (Samuel Lange, derrochando toneladas de talento) y palpamos sus anhelos, sueños y temores, mientras con inquina observamos los prejuicios y la incomprensión de su madre, herencia de una mentalidad que excluye a las mujeres de la revolución y dictamina cuáles son los parámetros de una actitud masculina “como dios manda”. Así, en los exteriores, vemos, como si a través de pequeña polaroid se tratase, el chabolismo, el desempleo, el batiburrillo de las calles, las miserias del chavismo, percibimos la lucha de una población humilde, trabajadora y a menudo desencantada, y desde dentro, las miradas no encontradas, la censura, la mano tendida que nunca llega, el miedo que en pleno siglo XXI conduce a clasificar a un niño de nueve años como el marica del barrio y por supuesto, a intentar reconducirlo. Esa violencia no explícita pero latente subyace bajo la estética y los textos de Pelo malo, enarbolando una crítica silenciosa contra el rechazo y la ignorancia bajo la forma de un cuento doméstico. | |

    Venezuela, 2013, Pelo malo. Director: Mariana Rondón. Guión: Mariana Rondón. Productora: Artefactos S.F / Hanfgarn & Ufer Film und TV Produktion / Imagen Latina / La Sociedad Post / Sudaca Films. Música: Camilo Froideval. Fotografía: Micaela Cajahuaringa. Reparto: Samuel Lange Zambrano, Samantha Castillo, Beto Benites, Nelly Ramos, María Emilia Sulbarán. Presentación oficial: 2013: Festival de San Sebastián: Concha de Oro - Mejor Película. 2013: Festival de Mar de Plata: Mejor director, Mejor guión. 2013: Festival de La Habana: Sección oficial largometrajes a concurso.

    César debe morir

    CÉSAR DEBE MORIR


    Los emblemáticos textos de William resucitan, esta vez, de la mano de los octogenarios hermanos Taviani en César debe morir, un docudrama de influjo eléctrico y bella solución estética que nos traslada a la concurrida cárcel de Rebibbia, donde un grupo de presos se entrega con pasión al ensayo amateur de la dramaturgia shakesperiana. Así, el avance de este interesante ejercicio de sobresaliente guión y veracidad consumada nos muestra diferentes capas creativas y niveles de interpretación: mientras bajo las líneas teatrales la opulenta Roma de Julio César agoniza a causa de un gobierno tiránico, también la Italia rancia de Berlusconi sufre una crisis sociopolítica mientras su primer ministro rompe con la separación de poderes. Actores no profesionales y situaciones basadas en hechos reales se combinan por un lado, con el tono poético y grandilocuente de la tragedia teatral y por el otro, con la apariencia documental del filme. Por lo tanto, el resultado final posee cierto carácter meta-artistíco, al reflejar las propias rencillas y problemas de los convictos de manera simultánea a la (re)interpretación de la historia imperial romana, inundando el relato épico de vitalismo y naturalidad. Estos talleres existen en la vida real, y como podemos observar, corren a cargo del director Fabio Cavalli. El valor de esta experiencia es percibido por el espectador a lo largo de toda la trama, e incluso al final, podemos leer en los créditos comentarios de los reclusos auténticos sobre esta vivencia.

    Entre rejas, los habitantes de las celdas provienen de un amplio espectro; mafiosos, asesinos, traficantes y ladrones, algunos de ellos condenados a cadena perpetua y faltos de esperanzas e ilusiones, abocados a permanecer en el ostracismo de esas paredes grises. En su proyecto de realizar una pequeña representación total para el público, los hermanos Taviani ejecutan un ejercicio emocional, inteligente y hasta pedagógico, mostrando la importancia del arte y la catarsis que los reos viven en propia piel mediante los ensayos. Además, las barreras entre el séptimo arte, la poesía, la dramaturgia y el documental se desdibujan, rindiéndose a una estética gobernada por el plano corto, el aprovechamiento al máximo del espacio angosto de la cárcel y la sobriedad del blanco y el negro como únicos colores. La dirección sublime se suma a unas estupendas interpretraciones actorales, y así, los reclusos dan vida a los protagonistas de la tragedia clásica: César, Casio, Marco Antonio o Bruto, mezclando sus querellas personales en la cárcel con la adopción del perfil del personaje que interpretan en la obra. A pesar de su corto metraje, Cesar debe morir se transforma así, en una obra para sentir, pensar, y admirar el potencial inagotable e inmortal del teatro. | |

    Italia, 2012, Cesare debe morire (César debe morir). Director: Paolo Taviani, Vittorio Taviani. Guión: Paolo Taviani, Vittorio Taviani (Historia: William Shakespeare). Productora: Kaos Cinematografica / Rai Cinema / Stemal Entertainment / Le Talee. Música: Giuliano Taviani, Carmelo Travia. Fotografía: Simone Zampagni. Reparto: Fabio Cavalli, Salvatore Striano, Giovanni Arcuri, Antonio Frasca, Juan Dario Bonetti, Vincenzo Gallo, Rosario Majorana, Francesco De Masi, Gennaro Solito, Vittorio Parrella, Pasquale Crapetti, Francesco Carusone,Fabio Rizzuto, Fabio Cavalli,Maurilio Giaffreda. Presentación oficial: 2011: 5 Premios David di Donatello, incluyendo mejor película y director. 8 Nominaciones. 2012: Festival de Berlín: Oso de Oro mejor película. 2012: Premios del Cine Europeo: 4 nominaciones, incluyendo mejor película y director. 2012: Satellite Awards: Nominada a Mejor película extranjera

    La vida de Adéle

    LA VIDA DE ADÈLE


    Tres horas de cine sumergidos en el interior de La vida de Adèle constituyen una de las experiencias cinematográficas más evocadoras, tristes, intensas y conmovedoras que el cine europeo nos ha podido brindar en la última década. El director tunecino de nombre impronunciable Abdellatif Kechiche se propuso el pasado año adaptar de forma libre la novela gráfica de Julie Maroh titulada Blue is the warmest colour, obteniendo como resultado esta obra polémica y mágica de realismo voraz, protagonizada por la novel Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux. Esta historia focaliza las miradas en el recorrido vital de Adèle, una adolescente de quince años con un vacío en su interior que ama la literatura y por cuya mente discurren diferentes inquietudes acerca del amor y la sexualidad. Su vida entera experimenta un vuelco al conocer a Emma, una magnética estudiante de Bellas Artes que la invita a una cerveza en una discoteca parisina. Desde el minuto uno Kechiche se pone la cámara al hombro, y en un ejercicio brillante de cinema verité nos adhiere al cuerpo de Adèle, su melena despeinada, sus gestos, su liberación sexual, su risa y sus llantos, para que la frontera entre la realidad y la ficción se desgaje y no diferenciemos su vida de la nuestra a lo largo de una historia convertida en huracán cinematográfico de sentimientos, deseos y frustraciones.

    Nos hallamos ante un filme atípico por motivos muy diversos: técnicamente abundan las secuencias largas, con planos cortos y expresivos a 20 centímetros de los personajes, una banda sonora adecuada a esos momentos clave que determinan la juventud, y en lo que se refiere al plano argumental, una narrativa lenta y minuciosa que explota el detalle al máximo, que se recrea en más de la mitad del metraje en la parte adolescente de Adèle, y que abunda en pequeños saltos temporales e inteligentes elipsis. Así, prejuicios, desesperación, ternura y pasión están respaldadas por unas excelentes representaciones (entre premios y nominaciones podría empapelarse una pared), entre las cuales Adèle sobresale gracias a un naturalismo extremo y nos hace cómplices de un enamoramiento tan visceral y embriagador que la inmortaliza como un personaje inolvidable. Al final, el hiperrealismo es tal, que poco importa que Adèle esté masticando espaguetis, limpiándose las lágrimas, masturbándose con rabia sobre una cama, torciendo la mirada en busca de complicidad en la barra de un bar, o que la sorprendamos, salvaje en el sexo, descarnada en el amor, dulce con los niños o desesperada en las discusiones, porque en todos esos momentos asistimos a una conexión mágica en la pantalla, a un realismo violento que nos sacude y nos despoja de nuestras vidas durante un rato para aterrizar en la suya. Kechiche y sus actrices generan una propuesta atrevida y genuina, muy díficil de lograr con tanto desgarro, valentía y profundidad psicológica. Una obra maestra que no querremos olvidar, y a la que querremos regresar. | |

    Francia, 2013. La vie d'Adèle. Director: Abdellatif Kechiche. Guión: Abdellatif Kechiche, Ghalya Lacroix (Novela gráfica “Blue is the warmest colour” de Julie Maroh) Productora: Wild Bunch / Quat'sous Films / France 2 Cinema / Scope Pictures / Vértigo Films / RTBF / Canal + / CNC. Fotografía: Sofian El Fani.: Reparto: Adèle Exarchopoulos, Léa Seydoux, Salim Kechiouche, Mona Walravens, Jeremie Laheurte, Alma Jodorowsky, Aurélien Recoing, Catherine Salée, Fanny Maurin, Benjamin Siksou, Sandor Funtek, Karim Saidi Presentación oficial: 2013: Festival de Cannes: Palma de Oro (Mejor película) y Premio FIPRESCI, 2013: Premios César: Mejor actriz revelación (Exarchopoulos) 8 nominaciones, 2013: Globos de Oro: Nominada a Mejor película extranjera, 2013: Critics Choice: Mejor film de habla no inglesa y Mejor intérprete joven, 2013: Premios BAFTA: Nominada a Mejor película de habla no inglesa, 2013: Premios David di Donatello: Nominada a mejor película europea, 2013: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor película extranjera, 2013: National Board of Review (NBR): Mejor actriz revelación, 2013: Premios del Cine Europeo: Nominada a Mejor película y Mejor director, 2013: Independent Spirit Awards: Mejor película extranjera, 2013: Satellite Awards: 3 nominaciones, incluyendo Mejor film extranjero, 2013: Premios Guldbagge: Mejor película extranjera, 2013: Premios Goya: Nominada a Mejor película europea.

    Andrea Núñez-Torrón Stock
    redacción Santiago de Compostela

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