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    Crítica | The Dog

    The Dog

    Más allá de aquella Tarde de perros

    crítica de The Dog | dirigida por Allison Berg, François Keraudren, 2013 | ★★

    Sólo las entrañas de una ciudad como Nueva York podrían engendrar a John Wojtowicz: un outsider, romántico y enajenado devorador de carne de corazón atribulado y generoso. Una más de las almas torturadas que poblaban la urbe aquel 22 de agosto de 1972 en el que, sin saberlo, John estaba destinado a hacer historia. Los testigos la recuerdan como una tarde tórrida de ésas en las que el calor convierte las estancias en calderas y los cuerpos se echan a la calle, vacilantes, luchando por no descomponerse y fundirse con el pastoso asfalto. Aquella tarde de perros todos los elementos de este bizarro mundo se conjuraron para que sucediera lo insólito.

    El capítulo central de nuestra historia transcurre en una sucursal de Brooklyn del Manhattan Chase Bank. John Wojtowicz, casado y con dos hijos, entra a la oficina acompañado de su compinche Salvatore “Sal” Naturale armado del rifle con el que pretende atracar el banco y pagar así la operación de cambio de sexo de su amante Ernest. La escena del crimen se convierte pronto en un circo de tres pistas: francotiradores en los tejados, FBI, personal de la oficina del alcalde (“estás destrozando la imagen de la ciudad”, le grita por teléfono el regidor), miles de curiosos, repartidores de pizza que entran y salen de la sucursal, e incluso la madre de John que se presenta para disuadirle de que libere a los rehenes. Parecía evidente que Wojtowicz no era un criminal profesional; sólo se trataba, o eso decía él, de un hombre enamorado cometiendo una locura peligrosa. Tan peligrosa, que Sal Naturale muere durante la operación y a él le caen 20 años. La realidad parecía, una vez más, estar escribiendo un guion impecable. Sidney Lumet llevó el estrambótico suceso a la gran pantalla en la magistral Tarde de perros, con Al Pacino interpretando a Wojtowicz; filme que conseguiría seis nominaciones a los Óscar, y un galardón al mejor guion original. 40 años después, el documental The Dog se propone desentrañar la psicología de El Perro (como él mismo se hace llamar) más allá de aquella tarde de agosto. La película cuenta con potentes imágenes de archivo que nos transportan al Nueva York de las protestas de Stonewall, el mítico bar de Greenwich Village, aún en pie, donde se desencadenaron en los años 60 las primeras movilizaciones en pro de los derechos de los homosexuales. Con ese mágico telón de fondo del Village, la película nos desvela que antes de convertirse en eventual atracador, Wojtowicz fue primero veterano de la guerra de Vietnam y republicano, y después pacifista y activista gay. Las imágenes muestran incluso una de las primeras bodas homosexuales documentada de la ciudad, con John y Ernest como protagonistas.

    The Dog

    El principal problema reside en que, en ese afán de bucear en la compleja psique de El Perro, el filme nada en la superficie. A lo largo del metraje uno se pregunta a veces dónde se ha metido el director y si éste no será el mismo Wojtowicz, que además bromea gritando a cámara “¡acción!” y “¡corten!”. El documental, por supuesto, tiene director; o mejor dicho, dos: Allison Berg and Frank Keraudren. Hubiera sido responsabilidad de Berg y Keraudren ir más allá de lo que el sujeto quiere contarnos, y es esto precisamente lo que hace que la película se quede a mitad de camino. Filmada a lo largo de diez años, The Dog se apoya en entrevistas con Wojtowicz y su entorno: su madre, su mujer y uno de sus maridos, principalemente. Son ellos quienes aportan un poco de profundidad al personaje. La madre, por ejemplo: un modelo de amor incondicional a un hijo al que quiere y cuida a pesar de todo. Al final de la cinta el espectador se sará cuenta también de que esta viejecita italoamericana de aspecto frágil y voluntad de acero es, realmente, el gran amor de la vida de John.

    No hay duda de que El Perro merece un documental: el realismo que exhuman las personas que le rodean compensa el histrionismo que lo hace en ocasiones poco creíble. El contexto histórico del Nueva York de Stonewall es otra razón para el visionado de la película, y el hecho de que ésta transcurra en los márgenes del activismo gay, la hace incluso más interesante. En la columna del deber les quedará a los directores haber explorado la parte más oscura de una persona compleja y genuina. | ★★★★ |

    Inés Esteban González
    redacción Nueva York


    Estados Unidos, 2013, The Dog. Dirección: Allison Berg, François Keraudren. Guion: Allison Berg, François Keraudren. Productora: Unleashed Films. Presentación oficial: Festival de Toronto 2013. Montaje: François Keraudren. Música: Mark Dancigers y Troy Herion. Fotografía: Amanda Micheli. Intérpretes: John Wojtowicz (como sí mismo).


    Póster. The Dog
    Feelmakers

    1 comentarios:

    1. Recién vi los primeros episodios de la
      temporada uno y me pareció entretenida, más allá de las criticas profundas creo
      que vale la pena. Espero la segunda temporada de Masters of sex venga mucho
      mejor.

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