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    Crítica | Life Itself

    Life Itself

    La vida misma

    crítica de Life Itself | dirigida por Steve James, 2014

    Imagino el terror inicial con el que un director enfrenta el documental biográfico sobre uno de los críticos de cine más influyentes de la historia, poseedor del premio Pulizer y de una estrella en el paseo de la fama de Hollywood. El mismo que debió sentir Steve James cuando Roger Ebert accedió a que realizara una película sobre él. Me atrevo también a adivinar que el mayor reto para James en Life Itself no era retratar con justicia los detalles más o menos gloriosos de la biografía de Ebert, sino enfrentarse a un ser humano al que se le estaba escapando la vida. Life Itself comienza mostrándonos a Ebert en la habitación del hospital de Chicago donde ha pasado los últimos meses sometiendo a radioterapia su cáncer de tiroides: su cara está desfigurada, ha perdido el habla y come a través de una pajita que la enfermera le introduce por un orificio en la garganta. Cinema verité del más crudo. Pero Ebert abre enseguida su ordenador para comunicarse con nosotros: la voz robótica que sale del aparato es lúcida y divertida, porque Ebert puede ser un hombre enfermo pero ni por asomo es un hombre derrotado. Hasta sus últimos momentos, el popular crítico e icono de la televisión americana tuvo sed de ver cine y de escribir sobre él, y así queda retratado en el filme, ultimando detalles de su página web (rogerebert.com) y compartiendo opiniones sobre arte y sobre los avatares de la vida con sus seguidores en las redes sociales.

    La pasión por el cine y la escritura es una de las temáticas sobre las que gira el documental, pero el más grande homenaje de la cinta es a la vida en sí misma y a cómo ésta resulta, a menudo, la más asombrosa, absurda y apasionante de las historias. En la primera página de su libro de memorias Life Itself, que da título al filme, leemos: “Nací dentro de la película de mi vida. No recuerdo cómo entré en ella, pero aún me sigue entreteniendo”. Como crítico de cine Ebert siempre poseyó lo que tienen los buenos escritores: un punto de vista propio sobre la realidad. Con esa mirada genuina enfrentó y escribió sobre el alcoholismo y la rehabilitación, el desamor y el amor, la frustración y el éxito. Roger Ebert comienza como periodista en el Chicago Sun-Times donde a los 33 años recibe el premio Pulizer, el primero otorgado a un crítico de cine. Ebert celebraba entonces sus éxitos en el bar de siempre de Chicago, uno con olor a serrín y a hogar, borracho, rodeado de amigos y de mujeres no muy recomendables. En esa época heroica el whisky desbocaba su legendario talento para contar historias. Después llegaría la rehabilitación en Alcohólicos Anónimos. Por aquellos años forma pareja con el crítico del Chicago Tribune Gene Siskel en Siskel y Ebert, el programa que popularizó la crítica cinematográfica y convirtió a Ebert en un icono de la televisión americana. Uno de los segmentos más tiernos e hilarantes de Life Itself se refiere precisamente a la tensa relación entre los dos presentadores y a cómo sus grandes egos colisionaban con frecuencia generando brillantes fuegos artificiales.

    Toda gran película que se precie incluye una historia de amor épica, en este caso con el nombre de Chaz Hammelsmith Ebert, la fuerte e inteligente mujer afroamericana de la que Roger se enamoró perdidamente a los 50 años. De ella diría en una de sus columnas del Chicago Sun-Times: “Llena mi horizonte, es el gran hecho de mi vida, tiene mi amor, me salvó de pasar la vida solo, que es a lo que pensaba estaba condenado”. A través de Chaz el espectador sufre la parte más dura de la muerte: la que le toca al que se queda. Es ella también quien nos regala una de las secuencias de mayor emotividad del filme cuando narra el fallecimiento de Ebert y “el viento de paz” que barre la habitación del hospital en el que se ha congregado toda la gente a la que quiso mientras suena una banda sonora de jazz. Steve James, autor de premiados documentales como Hoop Dreams, consigue en Life Itself una lúcida reflexión sobre la vida y la muerte, y sobre la transición de la una a la otra. Ebert jamás vería el filme terminado, aunque me atrevo a especular que Life Itself hubiera conseguido un aprobado de aquellos marca de la casa, con el pulgar hacia arriba. La imagen del periodista se desvanece en la pantalla y las luces de la sala se encienden, pero el eco de su voz permanece unos segundos más, como si no quisiera irse: “Nos vemos en las películas”, parece decirnos. | ★★★ |

    Inés Esteban
    redacción Nueva York

    Estados Unidos, 2014, Life Itsel. Director: Steve James. Guion: basada en las memorias de Roger Ebert. Fotografía: Dana Kupper. Música: Joshua Abrams. Productora: Kartemquin Films. Presentación oficial: Sundance 2014. Reparto/invitados: Roger Ebert, Errol Morris, Werner Herzog, Martin Scorsese.

    Poster Life Itself
    El fulgor efímero

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