Introduce tu búsqueda

  • Especial Festival de Cannes.
    Cobertura de la 70ª edición.

    Obsesión por los absolutos.
    La ciudad perdida de Z, de James Gray.

    Naderías y pasatiempos.
    Certain Women, de Kelly Reichardt.

    Romper las cuerdas.
    Lady Macbeth, de William Oldroyd.

    Bajo la máscara de la tolerancia.
    Déjame salir, de Jordan Peele.

    Crítica en Serie | Fargo (Temporada 1)

    Fargo (Temporada 1)

    Un cóctel de respeto, personalidad propia y estilo

    crítica de Fargo (2014-) | Temporada 1

    FX | 1ª temporada: 10 capítulos | EE.UU, 2014. Creador: Noah Hawley, basado en la película Fargo. Directores: Adam Bernstein, Randall Einhorn, Colin Bucksey, Scott Winant, Matt Shakman. Guionista: Noah Hawley. Reparto: Billy Bob Thornton, Martin Freeman, Allison Tolman, Colin Hanks, Bob Odenkirk, Keith Carradine, Joey King, Joshua Close, Russell Harvard, Adam Goldberg, Glenn Howerton, Oliver Platt, Julie Ann Emery, Rachel Blanchard, Keegan-Michael Key, Jordan Peele. Fotografía: Dana Gonzales, Matthew J. Lloyd. Música: Jeff Russo.

    “Esto es una historia real. Los eventos aquí descritos tuvieron lugar en Minnesota en 2006. A petición de los supervivientes, los nombres han sido cambiados. Por respecto a las víctimas, el resto ha sido contado exactamente como sucedió”. Así, durante diez semanas, ha comenzado Fargo, adaptación libre y rabiosamente original de la maravillosa película de los hermanos Coen, estrenada en 1996. La película empezaba con un cartel similar, cambiando “2006” por “1987” y preparando al espectador para asistir a la minuciosa reconstrucción de un caso policial en un helado pueblo americano. Fargo, la serie, creada y escrita por Noah Hawley, nos prepara para algo similar. En ambos casos es mentira. No son historias reales sino que pertenecen al fértil mundo de la imaginación de estos tres guionistas. Esta adaptación para televisión cuenta con la bendición de Joel & Ethan Coen, productores ejecutivos de título (no han estado implicados directamente en ningún aspecto de la serie) y a los que debemos indirectamente esta gran temporada. Hawley se acerca a la personal atmósfera e imaginería de los Coen desde el respeto, pero sin ser manso. Uno no puede evitar pasarse los primeros capítulos haciendo comparaciones (el tono de comedia negra, la sequedad de la violencia, la cadencia de los diálogos, el perfil de varios personajes), pero llega un momento en el que, casi sin darse cuenta, uno ha dejado de estar en el mundo de los hermanos y está en el del creador de la serie.

    Un mundo que arranca cuando Lester Nygaard (estupendo Martin Freeman, aprovechando al máximo su cara de tipo corriente y complaciente) se cruza en la sala de espera de un hospital con un peculiar caballero que ofrece desinteresadamente ayudarle con un problema. Esa charla, impúdicamente mefistofélica, pondrá en marcha una cadena de acciones que llevará a ambos personajes a cruzar sus destinos más de lo que ninguno hubiera deseado. El hombre de la oferta es Lorne Malvo, un personaje asombroso que pasará a la galería de grandes villanos televisivos, y con toda justicia. Interpretado por un Billy Bob Thorton inconmensurable, en absoluto dominio de su cuerpo y talento, Malvo es un ángel exterminador, completamente letal, ingenioso y de una calma muy turbadora, que disfruta haciendo el Mal porque sí y es puramente coeniano (hay varias similitudes con el Anton Chigurh que creó Cormac McCarthy y que los hermanos llevaron al cine). Todo en Fargo roza la excelencia, pero este personaje y su correspondiente intérprete son rotundos. La trama orquestada alrededor de este fatal encuentro en el hospital revela una planificación minuciosa, con flashbacks, elipsis, tramas paralelas y las ramificaciones del caso dosificadas con mano maestra, expuestas con claridad pero sin concesiones para el espectador perezoso.

    Fargo (Temporada 1)

    Hablar de esa planificación lleva a alabar el fabuloso estilo de la serie, que sus directores han sabido mantener desde que Adam Bernstein dirigiera el arranque de la peripecia. En Fargo hay voluntad de contar la historia verbal y visualmente, y pocas veces ambas partes casan tan bien como aquí. Lo mejor es que este estilo se contagia del retorcido sentido del humor de la serie, sobre todo cuando se pone al servicio de Malvo, y queda así demostrado en momentos como el imposible plano secuencia del ataque al cuartel general de los mafiosos o la odisea de Lester para inculpar a su hermano. Fargo juega con las expectativas de la audiencia en cada momento y conjuga sabiamente la gravedad (a lo que ayuda la música de Jeff Russo, hermosamente fatalista) con la diversión, sin dejar nunca de inquietar. Como logró serlo la película, aunque por otros medios, esta serie contiene un discurso sobre el ser humano y las elecciones que hacemos, cómo la vida se compone de esas elecciones y los actos tienen consecuencias. El alto nivel de la escritura hace que los personajes esencialmente buenos no sean ridículos en su bondad y que los malos no sean despreciables (hay casi una morbosa atracción en ver cómo Lester va acumulando mentira sobre mentira) porque acaben con vidas humanas. Sean como sean, cada personaje está tocado por el carisma que da la unión del talento de un intérprete con un guión de calidad.

    En esos buenos esencialmente buenos destaca por derecho propio el personaje de la agente Molly Solverson, a la que da vida la impecable semidebutante Allison Tolman y que tiene la difícil tarea de no dejarse comer, sobre todo en los últimos capítulos, por el icónico recuerdo de Frances McDormand como una tierna agente embarazada que resolvía el caso aplicando la lógica. Molly es al alma de una serie negra que hace crónica de eventos criminales desde la distancia de aquel que entiende la importancia de los detalles. No es redonda, ya que a veces se relame un poco en la letalidad de Malvo y las tramas de Oliver Platt y Kate Walsh están algo descompensadas, pero la visión de conjunto justifica de sobra el visionado. Fargo (2014) se permite hasta el lujo de cruzarse con Fargo (1996) de manera completamente inesperada pero nada caprichosa, lo que demuestra la disposición del creador a hacer de su historia algo perdurable. Una historia llena de recovecos, sorpresas, decisiones acertadas, frío y estilo, que da la sensación de película de diez horas, algo de lo que se habla mucho cuando se quiere vender la buena televisión pero que pocas series o miniseries logran transmitir de verdad. Fargo es una historia con principio, desenlace y fin que puede ser la primera de varias temporadas con casos distintos (a la manera de American horror story (2011-) o True detective (2014-), y que confirma a la pionera FX como la cadena de basic cable más interesante y variada del panorama, aunque muchos prefieran AMC. Los tres Critic Choice Award que acaba de obtener (Mejor miniserie, Mejor actor en miniserie o TV-Movie para Thornton y Mejor actriz de reparto en miniserie o TV-Movie para Tolman) así lo demuestran. | ★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    Feelmakers

    0 comentarios:

    Publicar un comentario

    "Sueñen. Vean cine."

    Críticas

    Festivales

    • El cine de Olivier Assayas. Una mirada a su filmografía

      Por Ignacio Navarro / «Todo lo que se necesita para hacer una película es una mujer y una pistola. Esta frase un tanto discutible (por lo sexista) la pronunció Jean-Luc Godard, nada menos que el estandarte de esa corriente tan identificable del cine como fue la Nouvelle Vague...».
    • Las 10 mejores películas de Luis Buñuel

      Por Alberto Sáez Villarino. «A pesar de lo que pudiéramos imaginar, movidos por la falta de preocupación de unos medios de comunicación con cierta tendencia a la holgazanería a la hora de catalogar los estilos y movimientos artísticos, el período surrealista de Buñuel fue considerablemente breve. En realidad, sólo dos películas entran dentro de los esquemas político-estéticos propuestos por André Breton: Un perro andaluz y La edad de oro...».
    • Monstruos que huyen, monstruos que persiguen, monstruos que observan: M, el vampiro de Düsseldorf

      Por Elisenda N. Frisach. «Fue a mediados del siglo pasado, cuando Europa se recuperaba de la Segunda Guerra Mundial mientras se encaminaba a una tercera contienda de alcance planetario –aunque esta vez marcada por un equilibrio del terror conocido como «Guerra Fría»–, que el historiador francés Daniel Halévy publicó su libro Ensayo sobre la aceleración de la historia (1948), donde, entre otras cosas, determinaba el espíritu de nuestra época; un zeitgeist marcado por la constante transitoriedad tecnológica y científica...».

    Classics

    [12][Trailers][slider3top]