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    Crítica | Wrong Cops

    Wrong Cops

    Distopías, porno gay y música tecno

    crítica de Wrong Cops | Quentin Dupieux, 2013

    Lo autoparódico, lo absurdo, lo mordaz y lo completamente descabellado se dan cita en el nuevo (divertidísimo, y no apto para mentes sugestionables ni censores del humor negro) filme del galo Quentin Dupieux: Wrong cops. Un ejercicio desternillante, bocazas y bizarro de hora y veinte minutos surgido a partir de las tramas y personajes básicos de un cortometraje que su autor creó algunos años, salpicado por una extraña, pegadiza y cutre música electrónica y poblado por personajes amorales, despreciables y torpes, que siembran la duda de su propia consciencia sobre estar formando parte de un producto de ficción, gracias a los constantes elementos metacinematográficos: autoguiños y fotogramas congelados deliberadamente paródicos con respecto a su uso habitual en las producciones de Hollywood. El inicio nos sitúa convenientemente en el universo absurdo de Dupieux; un policía gordo, repeinado y acostumbrado a hacer abuso de su autoridad se pasea con aires chulescos patrullando la zona mientras vende a sus clientes habituales marihuana introducida en los cuerpos de ratas muertas. Aquí comienzan una serie de locuras repartidas en agudas tramas paralelas cruzadas entre si y se despliega una galería de personajes de corte patético y hedonista, que a pesar de su indumentaria policial, nada comparten con los valores éticos que se presupone deben representar como agentes de la ley. Precisamente, huyen constantemente del cometido que su rol de representantes del orden se suele asociar. El director destruye y satiriza los estereotipos propios de la moral policial, y desata el anticlímax constante a través de los quehaceres diarios, y la vagancia absoluta de los protagonistas, que esquivan cualquier intento de trabajo, aceptan sobornos, se desligan de toda empatía, consumen drogas, engañan a sus familias y son propensos al adulterio y al vicio en todas sus vertientes.

    Un policía negro con un parche y un enorme bulto en la cabeza que aspira a crear un hit maestro de tecno, un hombre ensangrentado y medio muerto en un maletero a causa de un disparo erróneo que sólo se amansa a través de la música, una agente rubia de armas tomar, experta en el chantaje y adicta a la rinoplastia, un vecino con un pasado vergonzoso que lo vincula con convictos amantes de la sodomía, o un barbudo que emplea asiduamente su poder policial a fin de que las mujeres de la ciudad le muestren los pechos a punta de pistola son algunos de los disparatadas, egoístas y faltas de valores, figuras que protagonizan el elenco de Wrong cops, ahondando en una tipología fílmica realmente inclasificable a pesar de su etiqueta de comedia negra policíaca. Son todos ellos, además de caricaturizados para enfatizar el absurdo que rige la esencia de su humor, personajes fuertemente humanizados por con sus constantes errores e inquietudes vitales. El conjunto de los divertidos sketches que componen su desarrollo son completamente impredecibles, y las reacciones de sus personajes, muchas veces incongruentes, forman parte de la no lógica interna de su creador. Es imposible adivinar con certeza las intenciones reales de Quentin Dupieux, pues esta distopía de ficción tan divertida se ríe sin tapujos ni miramientos (y de manera completamente gratuita) de todos los colectivos de los que actualmente es de mal gusto o políticamente incorrecto hacer una broma de humor negro. Pues bien, aquí lo fundamental es la condición humana de cafres que comparten todos ellos, y negros, niños, paralíticos u homosexuales no se libran de su ración de sorna, no con la intención de herirlos, sino de frivolizar con todos los tópicos que imperan en la sociedad actual.

    Wrong Cops

    El tramo final es de lo mejor del metraje (junto al diálogo del policía y el herido con el productor musical), y la reiterada burla que se hace de la industria discográfica, la violencia, el porno, el cine, la institución familiar y por encima de todo, la propia policía, es un motivo para invertir las normas de la realidad y del día a día y provocar que el espectador alce las cejas y se desternille sin llegar a reponerse de la extrañeza que evoca cada sketch. Desde Marilyn Manson como evasivo y freak musical secundario, a una zanja cavada en el jardín para un muerto todavía muy vivo, pasando por obscenos chantajes económicos y el guiño, desde el televisor de una familia, a un film anterior del director, cada elemento se rinde a la parodia. Una clase de humor agresivo, deslenguado y locuaz no recomendado a todos los públicos ni propio de una apacible velada familiar, pero dotado de una personalidad y un tinte surrealista, capaces de hacer que rinda a sus pies sin dudarlo. Wrong cops a veces agota, pero sus bizarradas hilarantes fascinan, nos sumergen en la ilógica por excelencia y se alejan con acierto del 99% de comedias convencionales. Y ya se sabe, en una noche de viernes, no hay nada mejor que empacharse a patatas fritas, y reírse a carcajadas de las hipocresías del mundo que nos rodea. | ★★★ |

    Andrea Núñez-Torrón Stock
    redacción Santiago de Compostela

    Francia, 2013, Wrong Cops. Director: Quentin Dupieux. Guión: Quentin Dupieux. Fotografía: Quentin Dupieux. Música: Quentin Dupieux. Productora: Realitism Films / Orange Sky / Rubber Films. Reparto: Mark Burnham, Eric Judor, Steve Little, Marilyn Manson, Grace Zabriskie, Arden Myrin, Eric Wareheim, Isabella Palmieri, Daniel Quinn, Jonathan Lajoie. Presentación oficial: Sitges 2013 sección oficial de largometrajes a concurso.

    Wrong Cops póster

    El fulgor efímero

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