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    El drama de la joven burguesía. Tráiler de The Riot Club, de Lone Scherfig

    Riot Club, de Lone Scherfig

    La (falsa) biografía de los chicos de Bullingdon.


    Lone Scherfig regresa a la dirección, después de su fallida One Day (2011), con una nueva cinta sobre los problemas con los excesos y la soberbia en jóvenes burgueses (temática similar a la que tan buenos resultados le dio con An Education, 2009). The Riot Club es la adaptación del drama de Laura Wade: Posh —título que, en un principio, también había sido dado a esta película—. La trama nos traslada a Oxford, donde encontraremos a un grupo elitista de jóvenes que organiza reuniones secretas en salas privadas de suntuosos bares. En concreto, el guion se centra en las esperanzas y la determinación de dos jóvenes por ser aceptados en tan exclusiva logia. Lo que en un principio parecía un gran entretenimiento lleno de lujos, extravagancias y una posición social envidiable, pronto se tornará una pesadilla al comprobar que la violencia desmedida y la crueldad son la verdadera diversión de sus infames miembros. El ficticio The Riot Club, está claramente inspirado en el real Bullingdon Club de la universidad de Oxford y, pese a que la directora se ha apresurado a desmentir cualquier relación con el mismo, que tacha de mera coincidencia, el comportamiento, vestimenta, afición por los banquetes y rituales de sus miembros resultan tan similares que las excusas de Scherfig parecen únicamente destinadas a evitar cualquier conflicto legal dado el poder de algunos de sus afiliados (el primer ministro británico, David Cameron, es un antiguo socio). Entre el reparto encontramos a Douglas Booth (Noé), Natalie Dormer (Rush), Sam Claflin (The Quiet Ones), Jessica Brown Findlay (Albatross), Max Irons (La huésped) y Holliday Grainger (Grandes esperanzas, 2012). Su estreno llegará el 19 de septiembre en Reino Unido e Irlanda. | Alberto Sáez Villarino (Dublín, Irlanda) |




    The Riot Club póster
    Feelmakers

    1 comentarios:

    1. Esa nota 'cinéfila' que alude a "Rashomon" de Kurosawa está fuera de lugar: porque ese asunto del subjetivismo/relativismo en plan Ramón de Campoamor no viene a cuento en este caso; y, sobre todo, porque La película japonesa a cuyo pase asisten los protagonistas de "Los Ojos Amrillos..." es en realidad "Cuentos de la Luna Pálida" de Mizoguchi.

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