Introduce tu búsqueda

  • In sanguis veritas.
    The neon demon, de Nicolas Winding Refn.

    ¿Cuántos poetas se necesitan para elogiar a una ciudad?
    Paterson, de Jim Jarmusch.

    El castigo de Hedoné.
    La doncella, de Park Chan-wook.

    Especial Oscar Race 2017.

    Epicedio appassionato.
    Solo el fin del mundo, de Xavier Dolan.

    Crítica | Divergente

    Divergente | Divergent, de Neil Burger, 2014

    Lionsgate vs Summit

    crítica de Divergente | Divergent, de Neil Burger, 2014

    Veronica Roth escribió Divergente con apenas 22 años, en 2011, cuando aún estaba en la universidad. Decidida a apostar por su primera novela, dejó de lado gran parte de sus estudios para dedicarse a la primera parte de lo que a la postre sería otra trilogía de éxito mundial entre los denominados “jóvenes adultos”. En 2008 Suzanne Collins acababa de publicar Los juegos del hambre, y ese mismo año la mormona Stephenie Meyer reformulaba el clásico triángulo amoroso en The Host, con el cierre de su saga estrella aún en el ambiente. Roth entraba, pues, de lleno en el mercado del acné y los gritos con las hormonas aún efervescentes, y con la inteligencia suficiente como para tomar los elementos que toda novela juvenil debe tener según las corrientes dominantes. Divergente se contextualiza en un ambiente postapocalíptico en el que la humanidad ha sufrido una guerra que ha devastado las ciudades. Para evitar futuros conflictos, el gobierno ha dividido a la población según cinco estamentos básicos basados en la personalidad: Erudición —donde se engloban los ciudadanos de mayor inteligencia—, Verdad —en el que se defiende la justicia—, Cordialidad —principalmente dedicada al cultivo de la tierra—, Osadía —amantes del riesgo y guardias de la ciudad, y, Abnegación —altruistas, generosos y por tanto, encargados del gobierno—. En este último distrito es donde conocemos a Beatrice, la protagonista, amago descarado de una Katniss en potencia que no se siente cómoda con las reglas que esa sociedad ha marcado para ella. Es por ley que todo joven debe elegir facción al cumplir 18 años, optando por quedarse en su lugar de origen o trasladarse a un nuevo distrito. Eso sí, una vez tomada la decisión nunca podrá volver. Para asegurar que el criterio sea el adecuado, el gobierno lleva a cabo unas pruebas psicológicas que determinan la auténtica naturaleza estamental de cada chico, independientemente de su elección posterior.

    Divergente | Divergent, de Neil Burger, 2014

    En este contexto Roth introduce el dilema interior de Beatrice. El altruismo no es natural para ella. Es más arrojada que los demás y esconde una vanidad que sus diez segundos ante el espejo —la tradición del distrito reza que uno no puede admirar su imagen reflejada— no consiguen suplir. Los primeros esbozos cinematográficos contextuales son acertados. Formulaicos, pero no carentes de interés. El director de orquesta: un Neil Burger al que las ansias de taquillazo han pasado factura. Divergente (2014) pinchó el fin de semana de su estreno consiguiendo alrededor de 55 millones de euros con un presupuesto de 85. Los muebles se han salvado posteriormente y, como siempre en estos casos, el mercado extranjero es el que está aportando el auténtico colchón de beneficios, con estreno aún pendiente en varios países de Europa. La cinta acusa una falta tremenda de carisma y ritmo. La historia de Roth se intuye como un mash up demasiado evidente de una iconografía literaria juvenil fácilmente reconocible y habitualmente contradictoria. La de una corriente de female power —que ya ha marcado a fuego la saga de Suzzane Collins— personificada a través de una adolescente que se rebela contra un sistema injusto y con valores en decadencia. Y a mitad de camino una relación sentimental que, en el cien por cien de los casos, sirve para matar varios pájaros de un tiro. No sólo calmará las hormonas de sus lectores sino que complementará la formula narrativa con un lío amoroso que siempre será indispensable. Veronica Roth conoce las fuentes y las ha aplicado una tras otra. Lo que queda es valorar un ejercicio puramente formal.

    Tristemente, el filme aburre. Aunque comienza con buen pulso, tomándose su tiempo para contextualizar, a la larga se acusa una falta de dinamismo brutal. Lo que en otras sagas se cuenta en media hora, aquí se alarga hasta la hora y media (y el filme dura 2 horas 20 minutos): el entrenamiento y acondicionamiento de la protagonista a su nuevo mundo, en este caso la facción de Osadía. Los encuentros casuales comienzan a ser la tónica a partir de la segunda mitad y las concesiones que uno debe dar son demasiadas. Burger acierta en el tratamiento visual de determinadas secuencias, mostrándose especialmente cómodo en las pruebas mentales que debe pasar Beatrice. Una serie de visiones en las que el director se permite juguetear con los espacios con un onirismo, eso sí, muy controlado. Por otro lado, falla al inflar el melodrama en exceso con un subrayado de música demasiado abultado en ocasiones, rasgo habitual de Junkie XL (Hans Zimmer es uno de los productores de la cinta). No faltan tampoco las canciones que ayuden a engrosar la venta del soundtrack (ya a la venta en sus mejores plataformas digitales) “featuring Ellie Goulding”, la gran representante pop de esta saga, junto al tremendo Woodkid, con hasta tres canciones nuevas en la banda sonora. La superación personal se cuenta al ritmo de Run Boy Run, grúa mediante. Panorámicas heroicas que inflen a la audiencia, consiguiéndolo en ocasiones. Algo bueno deben tener estas sagas. Contagian la fiebre del placer culpable a su público mediante unos relatos que exigen poco y acabarán formando parte de las películas de infancia de las generaciones para los que Cullen y TrisOnFire (lema fan adoptado por la propia Jennifer Lawrence para su saga) ya son señas de identidad de su cultura de entretenimiento. Burger incluso se permite trazar un guiño tan sangrante como el de que Beatrice se llame a si misma Tris. Cuanto menos, poco sutil.

    Divergente | Divergent, de Neil Burger, 2014

    Al final, Divergente se evidencia demasiado débil, incluso con su reiteración musical hipervitaminada y sus aciertos visuales. La acción tarda demasiado en llegar, y cuando lo hace, es torpe y muy atropellada. Sin brío ninguno y sin gracia. Como en toda producción de este tipo, los grandes nombres no se hacen esperar en el reparto. La mayor sorpresa, una embarazada Kate Winslet, descolocadísima y muy fuera de contexto. Tanto, como una Ashley Judd intentando recuperar sus mejores tiempos. Y de propina, la que podría ser la doble en miniatura de Kerry Washington (Scandal), la hijísima de Lenny, Zöe Kravitz. La que presenta más problemas precisamente es la estrella. Shailene Woodley no necesita esta clase de personajes en su carrera. La actriz ya ha demostrado su talento anteriormente, entregando un precioso trabajo hace poco en la descada cinta independiente, The Spectacular Now (2013), por la que fue nominada merecidamente como Mejor Actriz en los premios Independent Spirit. Su trabajo aquí, en cambio, se percibe algo incómodo. Carente de la naturalidad que hasta ahora había mostrado siempre en pantalla y, lo que es más alarmante, evidenciando algunos de sus trucos interpretativos. En concreto una predisposición impresionante para ponerse al borde de la lágrima en apenas cinco segundos; un tic que repite en varias ocasiones y se percibe algo forzado. En conclusión, la Summit va en busca de sus propios Juegos del hambre. Divergente es un filme desesperado por emular el carisma de la saga protagonizada por Lawrence y— de la que la propia actriz tiene parte de la culpa de su éxito, no nos engañemos— pero le falla el ritmo y la historia. La idea de Roth, aunque interesante, se percibe metafórica y simbólicamente demasiado simplona. Por ahora, ya se han confirmado las secuelas, esta vez con el alemán Robert Schwentke (Plan de vuelo: desaparecida, 2006) a los mandos. Será la reválida para que la productora se enfrente al pesa pesado de la Lionsgate. Al fin y al cabo en el fondo esa es la auténtica motivación y razón de ser de estos productos. | ★★★★ |

    Gonzalo Hernández
    enviado especial al Festival de Berlín 2014

    Estados Unidos. 2014. Título original: Divergent. Director: Neil Burger. Guionistas: Evan Daugherty, Vanessa Taylor (según la novela “Divergent” de Verónica Roth). Intérpretes: Shailene Woodley, Theo James, Ashley Judd, Kate Winslet, Ray Stevenson, Tony Goldwyn, Zöe Kravitz, Miles Teller, Ansel Elgort, Maggie Q, Mekhi Phifer, Ben Lloyd-Hughes, Christian Madsen, Amy Newbold, Ben Lamb. Fotografía: Alwin H. Küchler. Música: Junkie XL. Montaje: Richard Francis-Bruce, Nancy Richardson. Productoras: Summit Entertainment, Red Wagon Entertainment. Fecha de estreno oficial: 18 de Marzo de 2014. Estados Únidos (Premiere Mundial).

    Póster de Divergent
    Feelmakers

    0 comentarios:

    Publicar un comentario en la entrada

    "Sueñen. Vean cine."

    Críticas

    Classics

    • Retrospectiva de Jacques Becker

      Por José Luis Forte / «A golpe de escoplo y martillo un hombre perfora el suelo de hormigón de una celda. Cada impacto hace saltar esquirlas y polvo de cemento en una tarea que se nos antoja imposible. Hay poco tiempo, el ruido es infernal, los guardias de la prisión pueden pasar en cualquier momento y solo la casualidad de que haya obras en el edificio permite que los golpes no llamen la atención. Como un péndulo que marca los segundos con una perfección milimétrica, como gotas de agua que fueran cayendo de un grifo inagotable, la secuencia del trabajo se desarrolla maquinalmente, pero es un hombre quien incansable mantiene el hipnótico ritmo».
    • El cine de Hou Hsiao-Hsien, un espacio para habitar. Apuntes sobre The Assassin

      Por Miguel Muñoz Garnica. «Estamos en el sur de Taiwán, a principios de los años cincuenta. Un pueblecito rural de calles sin pavimentar y casas humildes donde las duchas con agua caliente se dan calentando un barreño de agua sobre una hoguera. Un grupo de niños, descalzos y vestidos de blanco, juega con peonzas en la plaza del pueblo».
    • Las 10 mejores películas de Akira Kurosawa

      Por José Luis Forte. «De nuevo el juego está en marcha, como diría nuestro adorado Sherlock Holmes: destacar las diez mejores obras de un director de cine. En esta ocasión es el gran Akira Kurosawa el elegido, quizá el autor japonés más popular y con más merecido prestigio de la lejana isla. Y otra vez nos encontramos con la habitual problemática: dejar fuera películas que deberían incluirse en la lista».

    Premios

    Festivales

    [12][Trailers][slider3top]