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    Crítica | El poder del dinero

    El poder del dinero, de Robert Luketic

    Ciberespionaje industrial

    crítica de El poder del dinero | Paranoia, de Robert Luketic, 2013

    El poder del dinero (Paranoia, 2013) es una traducción no del todo desafortunada pero que no está a la altura del título original. Paranoia le va como anillo al dedo. Robert Luketic aprovecha la coyuntura actual, plagada de escándalos de ciberespionaje y en las que las empresas de telefonía móvil tienen la sartén cogida por el mango –se acabaron los mecheros en los conciertos–. Vivimos en un mundo en el que nuestra privacidad está en tela de juicio. Distintas multinacionales, grandes corporaciones y agencias de seguridad intentan conseguir millones de datos sobre los usuarios –nosotros– a través de las aplicaciones de los smartphones de redes sociales, localizadores o juegos. Desde esa perspectiva, los nuevos teléfonos móviles –que ya tienen poco de teléfono– son herramientas facilitadoras de una gran base de datos, que muchos anhelan. Lógicamente el continente de esos datos es la clave. Las compañías tecnológicas se zurran por dominar el mercado. Guardan con celo sus prototipos. Internet, la prensa, el mundillo está plagado de leyendas e intuyo que verdades. Hay noticias, no muy frecuentes, de directivos despedidos por filtrar información. Por ejemplo, los enfrentamientos entre Apple y Samsung son de sobra conocidos. Sus ejércitos de abogados han fraguado una dura batalla por temas de patentes, diseño y a saber qué más. Todo esto sucede, ocurre. El espionaje industrial existe, el fantasma de una inteligencia que todo lo registra también. No obstante la exageración ridícula conduce a la “conspiranoia”. Máxima que rige la historia de El poder del dinero.

    No sé en qué momento Luketic pensó que podría convertir la ponderación extremada de lugares comunes, con recursos narrativos más gastados que la piedra del mechero de Serge Gainsbourg, en una buena película. Ya se la saben, la conocen. La típica historia sobre la socorrida ambición del joven humilde –Liam Hemsworth– que quiere vivir al otro lado del puente. Su avaricia y codicia le conducen al despido y a un pequeño fraude de una cuenta de gastos de su ex empresa. Dada su delicada situación personal y para evitar consecuencias legales se verá obligado a infiltrarse en la compañía de Jock Goddard –Harrison Ford–. Rival y antiguo mentor de su anterior jefe Nicholas Wyatt –interpretado por un estridente y caricaturesco Gary Oldman–. Una gran suma de dinero, un nuevo status social, y unas desavenencias afectivas serán el caldo de cultivo para dotar a la cinta de calado emocional. Están todos, desde el infiltrado evidente, pasando por los directivos sin escrúpulos hasta el perro guardián que hace el trabajo sucio. Un filme plagado de superficialidad. Incluida la resultona banda sonora. Una galería de estereotipos de mantequilla. Un abuso nauseabundo de gente guapa en pantalla. Moralina final previsible, con glamour de mercadillo. Protagonista con la espada de Damocles sobre la cabeza. Ya ven, lo tiene todo. Falla a sus amigos, engaña a su novia, miente a su padre. Queriendo pero sin querer. Es el precio del pretendido esnobismo impostado. El director y su guionista –Barry Levy– crean un monstruo sin alma, recién embalado, con el precinto puesto. De ahí esa elegancia inicial que a la postre deriva en “postureo” barato. Una historia sobre los bajos de Brooklyn y los altos de Manhattan. La inmundicia de siempre con el aliciente coetáneo de los smartphones. Una rivalidad de altos vuelos con naturaleza de pelea de gallos a la salida del instituto. Una pérdida de tiempo. Una cinta que bien podría haber sido víctima del kill switch –una función de Google para la desinstalación remota de aplicaciones–. | ★★★ |

    Andrés Tallón Castro
    redacción Madrid

    Estados Unidos, 2013, Paranoia. Director: Robert Luketic. Guion: Barry Levy. Productora: Relativity Media / Gaumont / Demarest Films / EMJAG Productions. Fotografía: David Tatterssal. Música: Junkie XL. Reparto: Liam Hemsworth, Amber Heard, Harrison Ford, Gary Oldman, Embeth Davidtz, Josh Holloway, Richard Dreyfuss, Julian McMahon, Lucas Till, Angela Sarafyan.

    El poder del dinero póster
    El fulgor efímero

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