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    Crítica | +1 (Plus One)

    +1 (Plus One)

    DESDOBLAMIENTOS EN LA NOCHE

    crítica de +1 (Plus One) | Dennis Iliadis, 2013

    Entre las muchas obsesiones que ha cultivado el cine de ciencia ficción a lo largo de su ya larga historia, una de las que más me ha fascinado desde niño es la terrorífica posibilidad de que seres llegados del espacio exterior intenten invadir nuestro planeta utilizando la facultad de suplantar nuestros cuerpos. Ni que de decir tiene que una de mis historias favoritas es la de La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) –y su excelente remake de 1978 La invasión de los ultracuerpos, por el que siento debilidad–, sin duda, la que mejor ha plasmado en imágenes una invasión de estas características. No fue la única: El enigma de otro mundo (1951) –este sí superado por el remake de John Carpenter La cosa (1982)– o Invasores de Marte (1953) también me aportaron intensos momentos de deleite cinéfilo frente a la pantalla. En el cine reciente, varios títulos destinados al público adolescente han incidido en la misma temática con desiguales resultados. Es el caso de The Faculty (1998) o Comportamiento perturbado (1999). +1 (Plus One) es el último filme en subirse al carro y, afortunadamente, lo hace con aptitudes más que suficientes para considerarse un producto original y con suficiente personalidad propia. El director griego Dennis Iliadis ya había salido airoso en su salto a Hollywood con la realización de la nueva versión de La última casa a la izquierda (2009), beneficiada también por el hecho de que la original de Wes Craven haya envejecido fatal. Sin embargo, para su segundo asalto a la taquilla estadounidense, el realizador ha optado por un trabajo más personal, anclado en las menos ambiciosas coordenadas del cine independiente que le permiten una mayor libertad creativa.

    Lo primero que llama poderosamente la atención de +1 (Plus One) es su imaginativo guión (obra del propio Iliadis y Bill Gullo), capaz de sorprender al espectador en cada escena. Si hay algo que la película no es, eso es previsible. Y no solo por los giros argumentales, sino también por su capacidad de descolocar a través de un estudiado equilibrio entre varios géneros. Comienza como una bonita historia de amor, la de David y Jill, cuyos dos años de feliz noviazgo terminan tirados por la borda a causa de un absurdo malentendido. A continuación, el asunto parece que va a derivar hacia la típica comedia juvenil sobre pardillos obsesionados con acostarse con todo lo que se ponga a tiro, a través de la presentación del personaje del mejor amigo de David, el deslenguado Teddy. Ambos colegas, acompañados por Allison, otra amiga que vendría a ser el típico patito feo de la que todos se mofan, se disponen a asistir a la que se supone que debe ser la fiesta más grande y desmadrada del año, que se celebra en casa de otro chico del instituto. Las primeras señales de ciencia ficción aparecen cuando una especie de extraño meteorito impacta en suelo terráqueo y comienzan unos misteriosos cortes de luz que se van repitiendo cada cierto tiempo. Durante la fiesta en cuestión, David volverá a encontrarse con Jill, a la que intentará reconquistar, mientras que Teddy logra llevarse a la cama a Melanie, una explosiva rubia que, a simple vista, parecía fuera de su alcance. La pesadilla comienza cuando los protagonistas descubren aterrados que en la fiesta hay un duplicado exacto de todos y cada uno de los asistentes y que con cada nuevo corte de luz, se vuelven a repetir las mismas situaciones (como si volvieran atrás en el tiempo) y estos dobles cada vez están más cerca de ocupar el cuerpo de la persona original para suplantarla. Lo que cabría esperarse desde este momento es la típica lucha por la supervivencia contra esta peligrosa fuerza alienígena, pero es aquí cuando Iliadis vuelve a sorprendernos al emprender otros caminos mucho más estimulantes, ya que cada uno de los tres amigos utilizará estas circunstancias especiales para su propio beneficio y enmendar antiguos errores o conductas.

    +1 (Plus One)

    +1 (Plus One) utiliza el siempre sugestivo tema de los viajes espacio-temporales para mostrarnos la desesperada lucha de David por recuperar el amor de Jill en medio de una invasión alienígena que casi pasa a un segundo plano. Estos planteamientos ya dieron excelentes resultados en dos cintas de culto como Donnie Darko (2001) y El efecto mariposa (2004), con las que guarda ciertas similitudes, aunque en esta ocasión se le ha añadido a la poción unas acertadas dosis de humor negro y unas audaces escenas de sexo con las que sus responsables hacen toda una declaración de intenciones al no temer la calificación R que pueda evitar que su obra llegue a la mayor cantidad de público posible. El excelente montaje, con numerosos saltos en el tiempo y distintos puntos de vista de una misma situación, con una cámara nerviosa que no deja de moverse por los diferentes rincones de la casa, recuerda muchísimo al de la transgresora Las reglas del juego (2002), la adaptación que filmó Roger Avary sobre la novela de Bret Easton Ellis. Pese a no contar con un gran presupuesto, la película puede presumir de una impecable puesta en escena y unos buenos efectos especiales que muestran hasta qué punto de perfeccionamiento ha llegado la técnica para duplicar a un actor en la misma escena (aunque en el caso del personaje de Allison sí se empleara a dos actrices gemelas, Suzanne y Colleen Dengen).

    También se ha acertado de lleno con la elección de sus jóvenes (y poco conocidos) actores, especialmente en lo concerniente a la pareja protagonista, formada por el interesante Rhys Wakefield –que ya se acaparó la atención en The Purge (2013), donde se merendaba al resto del reparto en su papel de villano– y la muy prometedora Ashley Hinshaw –vista en Chronicle (2012) y con aptitudes más que suficientes para convertirse en nueva musa del cine indie–, que logran una muy buena química romántica capaz de lograr que sus personajes trasciendan del arquetipo mil veces visto en este tipo de filmes. Pero no se asusten, +1 (Plus One) no es un pastelón y también ofrece suficientes secuencias turbadoras que merecen figurar entre lo mejor que se podrá ver dentro del cine fantástico de 2013, especialmente la violenta (y catártica) lucha a muerte entre humanos y réplicas en la casita de la piscina, en donde el director saca su vena más gamberra y gore. Bien es cierto que la película no gustará a todos, ya que hay que liberarse de prejuicios para dejarse atrapar por su inteligente juego, pero sin duda no dejará indiferente a nadie, aunque solo sea por la valentía de su final, cargado de una ambigüedad moral difícil de encontrar en el cine proveniente de Hollywood. La misma de la que hacía gala aquella obra maestra de Christopher Nolan titulada Memento (2000). Desde ya, +1 (Plus One) tiene tantas papeletas para pasar sigilosamente por las salas comerciales como para convertirse en un inmediato título de culto para los amantes de la ciencia ficción. ★★★★

    Estados Unidos. 2013. Título original: +1 (Plus One). Director: Dennis Iliadis. Guión: Bill Gullo, Dennis Iliadis. Productora: Process Films. Fotografía: Mihai Malaimare Jr. Música: Nathan Larson. Montaje: Yorgos Mavropsaridis. Intérpretes: Rhys Wakefield, Logan Miller, Suzanne Dengel, Ashley Hinshaw, Natalie Hall, Rohan Kymal, Ronald Ogden, Bernard D. Jones, April Billingsley, Peter Luis Zimmerman, Adam David Thompson, Chelsea Hayes.

    +1 (Plus One)
    El fulgor efímero

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