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    Mostra de Venecia 2018
    Mostra de Venecia 2018

    La imagen que quemó el sol

    Crítica ✷✷✷✷ de Roma (Alfonso Cuarón, México, 2018).

    México, 2018. Título original: Roma. Director: Alfonso Cuarón. Guión: Alfonso Cuarón. Intérpretes: Yalitza Aparicio, Marina de Tavira, Nancy García García, Jorge Antonio Guerrero, Verónica García, Enoc Leaño, Clementina Guadarrama, Fernando Grediaga, Latin Lover, Diego Cortina Autrey, Carlos Peralta, Marco Graf, Daniela Demesa. Compañías productoras: Esperanto Filmoj, Participant Media. Presentación oficial: Festival de Venecia 2018. Productor: Alfonso Cuarón. Fotografía: Alfonso Cuarón, Galo Olivares. Montaje: Alfonso Cuarón, Adam Gough. Duración: 135 minutos.

    La mayor parte de la carrera del director mexicano Alfonso Cuarón se ha desarrollado fuera de su país natal. Vale decir que su mirada está más cercana a una tradición cinematográfica de la completitud, irradiada desde D. W. Griffith y consolidada por décadas en Hollywood, que asume un mundo acabado, diáfano y que para mirar no renuncia a nada, por el contrario, se esmera en poseerlo: prefiere la reconstrucción a la huella, las sólidas imágenes del pasado antes que su evocación, centrarse en temporalidades concretas en vez de capturar el momento de cambio o transformación. No es el abandono del punto de vista crítico sustituido por un archivo museístico, es más bien otra forma de historiografía obsesiva y detallada, un insistente bodegón de naturalezas muertas en espera de su precisa composición y delineado. Su último fruto, Roma, representa el regreso de Cuarón a sus tierras, y el eventual sometimiento del cine mexicano a otras condiciones ambientales —propias de una superproducción— que hacen de esta película un fenómeno para desbordar los límites de la película y pensar más allá de ella: las ondas que emite una piedra lanzada al estanque, las vibraciones emitidas por el aleteo de una bandada de aves dejadas en el viento como un crimen. En otras palabras, Roma se juega su importancia en el diálogo, el tejido, y el sano desorden que provoca para que se pongan en duda nociones como nación, política e historia. Para eso hay que centrarse en sus imágenes y sonidos, más que en los elementos a los que éstos se refieren, no porque lo «externo» carezca de sentido sino porque las propias imágenes y sonidos son inseparables de éste, y son, de algún modo, la realidad tomando cauce.

    Esto es importante para analizar el realismo arraigado en Roma, y entender cómo está instrumentalizado. Su acercamiento al pasado es reconstruido con un cuidado tal, que podemos cometer el error de confundirlo como un gesto científico antes que artístico, y lo que consideramos, antes que desdeñar cualquiera de las dos categorías, es que la película es un entrelazado de estas dos esferas: la científica y la artística. Inmediatamente vienen a la mente los escritos de André Bazin donde argumenta que el cine había nacido de una necesidad por restituir, palmo a palmo, la realidad misma. Es imposible restituirla, igual que es imposible volver a ella, porque la realidad no es algo que está —en el afuera— es algo que desarrollamos, interrogamos, catalogamos, escrutamos y hacemos viajar a través de mediaciones entre las que se encuentra el cine. En ese sentido, ha sido una obsesión de Alfonso Cuarón «democratizar» ciertas experiencias para el gran público. Lo hizo en Gravity (2013), donde nos puso en la piel de un grupo de astronautas que orbitan en el espacio exterior, y ahora en Roma, colocándonos en las calles de la famosa colonia Roma en la zona céntrica de la Ciudad de México durante los años setenta. Son dos condiciones de imposibilidad: la distancia (del cosmos) y el retorno (al pasado) a los que, sin abandonar la cualidad del cine cual registro, nos propone como itinerario. ¿Se trata de jugar a ser dios, de un cuidadoso alfarero, un pintor hiperrealista, un técnico apabullante o un observador implacable? Son preguntas que atraviesan al cine en la actualidad, y que más vale mantener como preguntas en constante reformulación.

    por Rafael Guilhem
    septiembre 16, 2018

    Crítica: Roma

    por Rafael Guilhem | septiembre 16, 2018

    La resurrección del Imperio

    Palmarés de la 75ª edición de la Mostra de Venecia

    Con el anuncio del palmarés, la ficción anglosajona ha ratificado su preponderancia en la capital del Véneto. Aunque no hacían falta los galardones para llegar a tal conclusión. Alberto Barbera, director artístico del certamen transalpino, el mismo que amenazó con la dimisión si se le imponían cuotas programáticas, en el último lustro ha convertido a la Biennale en el primer paso en la Carrera al Óscar para el cine norteamericano. Lo ha hecho engullendo incluso a la industria local, con cada vez menos autores luchando por el León de Oro. ¿Es casualidad que los grandes directores italianos prefieran estrenar en otras plazas? Poco le importa a Barbera. La Mostra, de nuevo, se equipara a Cannes; incluso la supera, como demuestra esta edición de gran calidad, no solo en su máximo apartado, sino también en espacios minoritarios como Orizzonti, la Semana Internacional de la Crítica y Giornate degli Autori. El triunfo de Alfonso Cuarón y su Roma, por tanto, y atendiendo a su acogida, no es ninguna sorpresa. La crítica se ha rendido al mexicano a la par que emitía un discurso recordando que su verdadero hábitat se encuentra en la sala de cine. Netflix es probable que le dé esa oportunidad, al menos en Estados Unidos –parte de la normativa para competir por los premios de la Academia–, pero es evidente que el cambio de modelo llega ya al circuito de festivales y, laureles mediante, encontrará un acomodo normativo. La victoria de Roma solidifica sus opciones al Óscar, que espera consolidar tanto en Toronto como en Nueva York. Una de sus rivales en Italia, La favorita, de Yorgos Lanthimos, ganadora del Gran Premio del Jurado y el de mejor actriz (Olivia Colman), se postula como alternativa. Sendos filmes, junto a A Star is Born, el debut de Bradley Cooper protagonizado por Lady Gaga presentado fuera de competición, han sido los grandes impactos mediáticos de esta 75ª entrega. The Sisters Brothers (premio a la mejor dirección), Sunset (premio FIPRESCI), Suspiria, Nuestro tiempo y The Mountain, han sido otras propuestas que han llamado la atención –en los tres últimos casos con clara división— y que han enriquecido un festival muy atractivo en lo cinematográfico y del que os hablaremos durante las próximas semanas en forma de críticas.

    Competición


    • León de Oro a la mejor película: Roma, de Alfonso Cuarón. México.
    • León de Plata al mejor director: Jacques Audiard por The Sisters Brothers. Estados Unidos.
    • Gran Premio del Jurado: La favorita de Yorgos Lanthimos. Estados Unidos.
    • Copa Volpi al mejor actor: Willem Dafoe por At Eternity’s Gate. Estados Unidos.
    • Copa Volpi a la mejor actriz: Olivia Colman por La favorita. Estados Unidos.
    • Premio Marcello Mastroianni al intérprete revelación: Baykali Ganambarr por The Nightingale. Australia.
    • Mejor guion: Joel Coen e Ethan Coen por The Ballad of Buster Scruggs. Estados Unidos.
    • Premio Especial del Jurado: The Nightingale de Jennifer Kent. Australia.
    • Premio FIPRESCI: Sunset de László Nemes. Hungría.
    • Premio Luigi de Laurentis a la mejor ópera prima: The Day I Lost My Shadow de Soudade Kaadan. Siria.

    Orizzonti


    • Premio Orizzonti a la mejor película: Manta Ray de Phuttiphong Aroonpheng. Tailandia.
    • Premio Orizzonti al mejor director: Emir Baigazin por The River. Kazajistán.
    • Premio Especial del Jurado Orizzonti: The Announcement de Mahmut Fazil Coskun. Turquía.
    • Premio Orizzonti a la mejor actriz: Natalya Kudryashova por The Man Who Surprised Everyone. Rusia.
    • Premio Orizzonti al mejor actor: Kais Nashif por Tel Aviv on Fire. Israel
    • Premio Orizzonti al mejor guion: Pema Tseden por Jinpa. China.
    • Premio Orizzonti al mejor cortometraje: Kado de Aditya Ahmad. Indonesia.

    Giornate Degli Autori


    • Mejor director: Claire Burger por C’est ça l’amour. Bélgica.
    • Europa Cinemas Label Award: Joy de Sudabeh Mortezai. Austria.
    • Premio Hearst Film: Joy de Sudabeh Mortezai. Austria.
    • Premio del público: Ricordi? de Valerio Mieli. Italia.
    • Premio Nuovoimaie: Linda Caridi por Ricordi? Italia.

    Semana Internacional de la Crítica


    • Premio del público: Still Recording de Saeed Al Batal y Ghiath Ayoub. Siria.
    • Premio Circolo del Cinema di Verona: Blonde Animals de Maxime Matray y Alexia Walther. Francia.
    • Premio Mario Serandrei — Hotel Saturnia & International a la contribución técnica: Still Recording de Saeed Al Batal y Ghiath Ayoub. Siria.

    Secciones paralelas


    • Venezia Classici al mejor documental: The Great Buster: A celebration de Peter Bogdanovich. Estados Unidos.
    • Venezia Classici a la mejor restauración: La notte di San Lorenzo, de los hermanos Taviani. Italia.
    • Premio FIPRESCI (resto de secciones): Still Recording de Saeed Al Batal y Ghiath Ayoub. Siria.
    • Premio SIGNIS: Roma de Alfonso Cuarón. México.
    • Mención especial: July 22 de Paul Greengrass. Estados Unidos.
    • Premio Leoncino d’Oro: Never Look Away de Florian Henckel von Donnersmarck. Alemania.
    • Premio Francesco Pasinetti: Capri-Revolution de Mario Martone. Italia.
    • Premio Especial Pasinetti: Sulla mia pelle de Alessio Cremonini. Italia.
    por EAM
    septiembre 09, 2018

    Palmarés de la 75ª edición de la Mostra de Venecia: Roma, de Alfonso Cuarón, León de Oro

    por EAM | septiembre 09, 2018

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