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Remando al viento
Gonzalo Suárez
Porque sabemos que vamos a morir
Elisenda N. Frisach
ficha técnica:
España, 1988. Título original: «Rowing with the Wind». Direccción y guion: Gonzalo Suárez. Fotografía: Carlos Suárez. Música: Alejandro Massó. Producción: Andrés Vicente Gómez. Productora: Ditirambo Films/Compañía Iberoamericana de TV/Viking Films. Diseño de producción: Wolfgang Burmann. Edición: José Salcedo. Intérpretes: Hugh Grant, Lizzy McInnerny, Valentine Pelka, Elizabeth Hurley, José Luis Gómez, Virginia Mataix, Bibiana Fernández, Josep Maria Pou, Miguel Picazo, José Carlos Rivas, Aitana Sánchez-Gijón. Duración: 96 minutos.
España, 1988. Título original: «Rowing with the Wind». Direccción y guion: Gonzalo Suárez. Fotografía: Carlos Suárez. Música: Alejandro Massó. Producción: Andrés Vicente Gómez. Productora: Ditirambo Films/Compañía Iberoamericana de TV/Viking Films. Diseño de producción: Wolfgang Burmann. Edición: José Salcedo. Intérpretes: Hugh Grant, Lizzy McInnerny, Valentine Pelka, Elizabeth Hurley, José Luis Gómez, Virginia Mataix, Bibiana Fernández, Josep Maria Pou, Miguel Picazo, José Carlos Rivas, Aitana Sánchez-Gijón. Duración: 96 minutos.
Artículo creado en colaboración con FlixOlé, plataforma de streaming bajo demanda especializada en producción y coproducción española que cuenta con un catálogo de 4.000 títulos.
A pesar de la potencia que atesora la hoy considerada primera novela de ciencia ficción de la historia, Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) de Mary Wollstonecraft Godwin Shelley, se trata no obstante de una obra que nunca ha gozado de una adaptación fílmica a la altura de su ambición temática. Sin duda, las icónicas y bellamente realizadas películas de James Whale para la Universal cuentan con grandes aciertos visuales, que saben sintetizar el espíritu del material en el que se basan, pero que rozan apenas la superficie de su hondura de fondo, pues, en tanto producciones de estudio, buscan un claro rédito comercial y priman el componente terrorífico de la historia en detrimento de sus reflexiones éticas, ontológicas y metafísicas. Junto a ello, acercamientos más fieles al argumento original, como el telefilme La verdadera historia de Frankenstein (1973) de Jack Smight o Frankenstein de Mary Shelley (1994) de Kenneth Branagh, no solo se ven igualmente incapaces de redundar en los aspectos más complejos del libro, sino que no saben encontrar un tono adecuado para traducir en imágenes la prosa alambicada y sensorial de partida.
Curiosamente, quien más cerca ha estado de lograrlo ha sido Gonzalo Suárez en su excelente Remando al viento (1988), por momentos una muy libre adaptación del libro de Mary Shelley, aunque en verdad sea un biopic, también bastante libre, sobre la autora inglesa (Lizzy McInnerny) y sobre sus famosas compañías, Lord Byron (Hugh Grant) y Percy Bysshe Shelley (Valentine Pelka), a las que se suman Claire Clairmont (Elizabeth Hurley), hermanastra de Mary y amante de Byron, y John W. Polidori (José Luis Gómez), médico personal del infame barón y también escritor. Estos cinco personajes estrecharán sus lazos durante un encuentro estival en una mansión suiza, un hecho real que ha despertado la imaginación de muchos autores y que tuvo sendas plasmaciones fílmicas contemporáneas a la cinta que nos ocupa: la más convencional de Ivan Passer, Verano atormentado (1988), y el delirio camp de Ken Russell, Gothic (1986).
Ubicado de hecho a medio camino entre ambas, en cuanto a tono, veracidad de los sucesos narrados y empleo del componente irreal, Remando al viento es un relato tan sutil como poético, repleto de tragedia, belleza y melancolía, que oscila entre la reconstrucción histórica, el terror gótico y la recreación de las coordenadas artísticas y espirituales del Romanticismo. No es de extrañar la exuberancia de la fotografía de Carlos Suárez, al hacerse eco del paisajismo monumentalista de grandes pintores del periodo como Caspar David Friedrich, John Constable o William Turner. Igual que también resulta acertadísima la música que sirve de marco de la acción, con obras de Greig, Beethoven o Mozart, aunque sea la conmovedora pieza de Vaughan Williams «Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis» la que ejerza de leitmotiv de la trama y la dote de una pátina lírica y desgarrada.
Según es habitual en las mejores propuestas del realizador asturiano ―desde Ditirambo (1969) hasta Mi nombre es sombra (1996)―, el filme apela a la inteligencia y cultura de su público y articula un complejo entramado de referencias que el espectador ha de ir desgranando, tales como el poema de Byron del que parte, también vagamente, la sugerente secuencia que da título al filme, «So, we'll go no more a roving», o el uso de la críptica composición de Shelley, «Wake the serpent not», a modo de glosa de la propia película. Sin duda, la condición de literato de Suárez pesa notablemente en su modo de enfocar el discurso, que avanza tanto horizontalmente, en la sucesión narrativa de las secuencias, como verticalmente, en la progresión metafórica de un conjunto de subtextos que se van repitiendo, y cuya finalidad no es tanto la consecución atmosférica, como, especialmente, la explicitud de un universo simbólico en el que yace el sentido último de la cinta. Lástima de la precipitación en el montaje, seguramente por imposición de la productora, que debió acotar a la hora y media estándar la duración de un relato que, por su profundidad, habría merecido un poco más de espacio.
por Elisenda N. Frisach
agosto 30, 2022
agosto 30, 2022
Remando al viento (1988): «Porque sabemos que vamos a morir» | FlixOlé
por Elisenda N. Frisach | agosto 30, 2022









