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    Cobertura #KVIFF2021
    Cobertura #KVIFF2021

    Karlovy Vary 2021 (V): «A cámara lenta»

    Tercera (y última) crónica de la 55ª edición del Festival de Karlovy Vary.

    ▼ Críticas
    «Saving One Who Was Dead», Václav Kadrnka.
    «Boiling Point», Philip Barrantini.
    «Land of Sons», Claudio Cupellini.
    «The Exam», Shawkat Amin Korki.
    «Wars», Nicolas Roy.
    «The Staffroom», Sonja Tarokić.
    «Mirrors in the Dark», Šimon Holý.
    «Otar's Death», Ioseb Bliadze.

    La fiesta del cine checo –y europeo oriental— finalizó el pasado sábado con euforia. La que brota cuando los números acompañan –ya en el primer fin de semana sobrepasaron las dos decenas de miles de visitantes— y la organización responde a la altura de las circunstancias. Las medidas de seguridad, similares a las de otros eventos –léase Cannes—, que obligaban a los acreditados a realizar PCRs cada cuarenta y ocho horas –con coste, pero asumible (€12)— y portar una pulsera que ratificara esa validación; más mascarillas obligatorias solo dentro de las salas, marcaron el desarrollo de un certamen que tiene como principal reclamo la presentación de filmes de cierto calado, en su sección Horizons, con distribución sellada en el país. En Karlovy Vary aconteció, por ejemplo, y casi de forma anónima, la premiere europea, en una Midnight Sessión, de The Green Knight, la fantástica –en el amplio sentido del término— nueva película de David Lowery, y se exhibieron filmes como Ahed’s Knee, Ali and Ava, Bad Luck Banging or Loony Porn, Benedetta, Compartment Nº6, Drive my Car, Flee, The House Arrest, A chiara, Introduction, Memoria, Paris, 13th District, Petite Maman, Vortex o The Worst Person in the World. Para la prensa foránea, el KVIFF supone, además de una bonita experiencia turística, un jalón más en la recuperación de títulos destacados tanto en Berlín y, sobre todo, en Cannes. Todo sin la tensión y las prisas de estos gigantes. En Karlovy Vary todo parece moverse más lento. Es la mejor manera de disfrutar el cine. Y la propia vida.

    por Mariona Borrull Zapata
    septiembre 02, 2021

    Karlovy Vary 2021 (V) | Críticas: «Saving One Who Was Dead», «Boiling Point», «Land of Sons», «The Exam», «Wars», «The Staffroom», «Mirrors in the Dark» & «Otar's Death»

    por Mariona Borrull Zapata | septiembre 02, 2021

    Karlovy Vary 2021 (IV): «Decodificación eslava»

    Segunda crónica de la 55ª edición del Festival de Karlovy Vary.

    ▼ Críticas
    «Bird Atlas», Olmo Omerzu.
    «As Far As I Can Walk», Stefan Arsenijević.
    «Two Ships», Jan Foukal.
    «Sisterhood», Dina Duma.
    «Roots», Tea Lukač.
    «Nuuccha», Vladimir Munkuev.
    «After the Winter», Ivan Bakrač.
    «Dear Ones», Grzegorz Jaroszuk.

    Mariona Borrull Zapata, enviada especial a Karlovy Vary, comentaba en un tuit, a propósito de su cobertura en la ciudad checa, lo siguiente: «La cantidad de horas invertidas en descubrir y plasmar el corazón de un cine que habitualmente desdeñaríamos... Para mí, ese es el objeto último de la crítica, y creo que aquí me habré acercado un poco más a él». Dos frases que, por un lado, plasman a la perfección el sentimiento de cierta incomodidad por llamarlo de alguna manera, de incomprensión, cuando se abordan filmes de estas coordenadas, totalmente alejadas no solo del mainstream, sino también del cénit de cine autoral que suele acaparar los elogios de la crítica y los teóricos; por otro, la enorme satisfacción que supone descubrirlo, desencriptarlo y degustarlo. Siempre desde una posición exógena, con cierta distancia, pero que posibilita mover el velo y adentrarse en el contexto educativo y social que articula una mirada, una perspectiva, aparentemente distinta pero no por ello peor.

    Todo es una cuestión de códigos. En esta cabecera siempre hemos aludido al sentido del humor checo, capaz de vitorear productos sumamente ingenuos, propios de otro tiempo y de otro lugar –la televisión. Pero tenemos el mejor ejemplo si nos alejamos de la comedia y nos situamos dentro de géneros de mayor apertura. Un filme como Operación Anthropoid –se estrenó en España con ese título—, dirigido por Sean Ellis, supuso una enorme revolución en la República Checa. Primero, porque se rodó en Praga; segundo, porque junto a intérpretes locales de renombre, figuraban dos actores de prestigio como Jamie Dornan y Cillian Murphy; tercero, y lo más importante, habla de un episodio histórico de relevancia para la entonces conocida como Checoslovaquia: el intento de asesinato de Reinhard Heydrich, oficial nazi conocido como «el carnicero de Praga, por parte de la resistencia capitalina». Un largometraje que, a nuestros ojos, puede resultar eminentemente localista, que jamás intenta esconder su trucos –fruto de la carestía presupuestaria— y donde es evidente la diferencia de nivel entre los actores anglosajones y los checos y eslovacos que conviven en el elenco. O eso creemos nosotros. Porque, en realidad, no solo el público se venció ante la propuesta de Ellis, la prensa checa habló en conceptos superlativos. ¿Lealtad patriótica? ¿O quizá una mirada, con el contexto vivido y experiencial como cimiento, distinta? Ambas. Los checos aman su cine, tal y como hacen los franceses con el suyo. También su exigencia es diferente. Son conscientes de las problemáticas de su industria y por ello celebran. Eso es, celebran que se pueda hacer cine en su país. No siempre fue fácil, como le ocurre a otras naciones en el este europeo. Allí se factura el cine que les interesa y les conmueve. Simplemente. Y suerte que existe un festival como Karlovy Vary para darle cabida y visibilidad.

    por Mariona Borrull Zapata
    agosto 30, 2021

    Karlovy Vary 2021 (IV) | Críticas: «As Far As I Can Walk», «Bird Atlas», «Roots», «Nuuccha», «After the Winter», «Dear Ones», «Two Ships» & «Sisterhood»

    por Mariona Borrull Zapata | agosto 30, 2021

    Karlovy Vary 2021 (III): «Vary para principiantes»

    Primera crónica de la 55ª edición del Festival de Karlovy Vary.

    ▼ Críticas
    «At Full Throttle», Miro Remo.
    «Nö», Dietrich Brüggemann.
    «Every Single Minute», Erika Hníková.
    «Prince», Lisa Bierwirth.
    «Runner», Andrius Blazevicius.
    «Patchwork», Petros Charalambous, Janine Teerling.
    «Intensive Life Unit», Adéla Komrzý.
    «Wild Roots», Hajni Kis.

    Karlovy Vary es realmente importante. Escribo esto porque, perogrulladas aparte, mis compañeres jóvenes aún se preguntan en qué parte del mundo me encuentro al escribir estas líneas: la ciudad de Karlovy Vary, a medio camino entre Núremberg y Praga, permanece escondida en un valle montañoso de la República Checa. Sus calles son un hervidero de influencias entre lo germánico y lo soviético. Sus fachadas vienen de una película de Ghibli. El festival, con 55 años de recorrido, es seno y hogar de aquello que llamamos «cine del Este», a pesar de encontrarse en el corazón mismo de Europa Central. Uno de los nueve festivales de clase A de nuestro continente, por las alfombras rojas del Hotel Thermal han paseado los nombres más destacados de la cinematografía mundial, como los grandes tablones que adornan el Auditorio se encargan de ostentar. Dentro de las salas, descubrimos que en Competición se agitan estrenos internacionales de la más diversa estofa, propuestas más o menos robustas que esconden su buena dosis de gratas sorpresas. La sección East of the West proyecta, por su parte, debuts y segundas obras provenientes del centro y del Este de Europa, de los Balcanes, los antiguos países de la Unión Soviética, Oriente Medio y el Norte de África.

    De estrenos muchos, pero pocos llegan a nuestros oídos: son los relegados, los otros. Los pequeños jugadores, los malentendidos dramas soviets, comedias extrañísimas que causan furor solo entre el público local. Agazapadas en la parrilla, películas de título impronunciable que brillarán por un momento antes de ser soterradas por los gigantes de Venecia. Las crónicas que siguen esta breve introducción quieren dar voz a un paisaje tan rico como sorprendente, vivaz y marciano en el mejor de los sentidos. También familiar, claro, porque por muy lejos que te encuentres, entrar en un cine siempre es como volver a casa.

    por Mariona Borrull Zapata
    agosto 28, 2021

    Karlovy Vary 2021 (III) | Críticas: «Nö», «Every Single Minute», «At Full Throttle», «Prince», «Runner», «Patchwork», «Intensive Life Unit», «Wild Roots»

    por Mariona Borrull Zapata | agosto 28, 2021

    Karlovy Vary 2021: Palmarés

    Cuadro de honor de la 55ª edición del KVIFF.

    Ferragosto ya ha pasado, el verano se acaba. Los primeros signos de invierno caen ligeros por encima de nuestras cabezas desprotegidas. Llegan, por ejemplo, con las primeras muestras de que el estío que supuso el palmarés cannois, arriesgado y antiformulaico como pocos, fue solo eso, un oasis de buen tiempo. Hoy, en Karlovy Vary, As Far as I Can Walk de Stefan Arsenijević se ha llevado tres de los premios principales: Globo de Cristal a la Mejor Película, Mejor Actor para Ibrahim Koma y Mención Especial del Jurado. La película, de un humanismo light que entona con problemáticas de estricta actualidad, era la elección ganadora cómoda, la opción por defecto. Las advertencias acerca de la crisis de los refugiados se descubren como una pancarta lo suficientemente resplandeciente para que no nos planteemos si detrás hay una película buena de verdad.

    Por lo demás, los premios han sido repartidos equitativamente. Destaca el Premio Especial del Jurado para Every Single Minute, un brillante documental de Erika Hníková que juega a la ambivalencia para con un sistema radical de enseñanza. También el galardón a la Mejor Dirección, para Dietrich Brüggemann y su filme Nö, un cuento moral en clave metalingüística y estética royanderssoniana. La elección a Mejor Actriz estaba cantada desde que vimos la intensidad reprimida en la interpretación de Éléonore Loiselle en Wars, donde da vida a una soldado vejada por su superior. El documental The Staffroom, un viaje a las entrañas de un instituto dirigido por Sonja Tarokić, y la interpretación de Vinette Robinson en Boiling Point, se han llevado el resto de Menciones del Jurado.

    Para con la sección dedicada a primeras y segundas obras, se ha otorgado el Grand Prix a la notable Nuuccha, de Vladimir Munkuev, el Premio Especial del Jurado a Sisterhood, de Dina Duma (una decisión, creemos, discutible) y una Mención Especial del Jurado a Intensive Life Unit de Adéla Komrzý. En efecto, Karlovy Vary ha demostrado una vez más ser un festival progre y al día con el mundo. Queda ahora adivinar cómo compensamos a las buenas películas.

    COMPETICIÓN


    • Globo de Cristal a la mejor película: As Far As I Can Walk, Stefan Arsenijević (Serbia).
    • Premio especial del jurado: Every Single Minute, Erika Hníková (R. Checa).
    • Premio a la mejor dirección: Dietrich Brüggemann, por Nö (Alemania).
    • Premio a la mejor actriz: Éléonore Loiselle, por Wars (Canadá).
    • Premio al mejor actor: Ibrahim Koma por As Far As I Can Walk (Serbia).
    • Mención especial del jurado: The Staffroom, Sonja Tarokić (Croacia).
    • Mención especial del jurado: Vinette Robinson, por su papel en Boiling Point (Reino Unido).
    • Mención especial del jurado: Jelena Stanković, por la dirección de fotografía de As Far As I Can Walk (Serbia).
    • Premio FIPRESCI: The Exam, Shawkat Amin Korki (Alemania).
    • Premio del público: Zátopek, David Ondříček (R. Checa).

    EAST OF THE WEST


    • Gran Premio East of the West: Nuuccha, Vladimir Munkuev (Rusia).
    • Premio Especial del Jurado: Sisterhood, Dina Duma (Macedonia del Norte).
    • Mención especial del jurado: Intensive Life Unit, Adéla Komrzý (R. Checa).

    PREMIOS HONORÍFICOS


    • Globo de Cristal por su contribución al cine mundial: Sir Michael Caine, Reino Unido.
    • Premio President por su contribución al cine checo: Jan Svěrák, R. Checa.
    • Premio President: Ethan Hawke, EE.UU.

    por Mariona Borrull Zapata
    agosto 28, 2021

    Karlovy Vary 2021 (II) | Palmarés

    por Mariona Borrull Zapata | agosto 28, 2021

    Karlovy Vary 2021: Introducción

    Anotaciones sobre la 55ª edición del KVIFF (20-29 de agosto).

    Año Olímpico por accidente; año de reactivación para todos los eventos cinematográficos que en el verano del 2020 no pudieron desarrollarse por las razones de sobra conocidas. No resulta sorprendente, por tanto, que la 55ª edición del Festival de Karlovy Vary se haya encomendado a uno de los símbolos checos del siglo XX: Emil Zátopek, uno de los grandes corredores de fondo europeos de la historia, triunfador en los JJ.OO de Londres (1948) y Helsinki (1952). «Si quieres correr, corre una milla; si quieres cambiar tu vida, corre un maratón», era su máxima. Elegir siempre el camino más largo conforma el subtexto acorde a su personalidad. Algo que le hizo posicionarse en contra del comunismo durante la Primavera de Praga, acción que le supuso ser degradado públicamente. Las aristas de una vida apasionante, acompañada por su esposa, la también atleta Dana Zátopková, se recogen en el filme de apertura de esta entrega del certamen más importante de Europa Central. Un biográfico titulado Zátopek y dirigido por el veterano David Ondricek. Un trabajo que está coproducido por la Ceská Televize, motor del evento comandado un año más por Karel Och, y que marca la línea editorial de este.

    La producción checa y eslovaca que contiene el sello del ente nacional tiene un evidente perfil comercial. Zátopek no es una excepción. Un filme de marcado carácter local, que no se avergüenza de su modestia y que no duda en tomar el camino recto para llegar al espectador, con narrativas de fácil digestión. No se podría espera otra cosa, no obstante. El año pasado el KVIFF tuvo que renunciar a su 55ª edición, articulando, cuando bajó la incidencia sanitaria, una versión reducida y descentralizada denominada 54½, buscando reactivar la industria fílmica. El Festival de Karlovy Vary cumple 55 años de historia. Ha sobrevivido a la posguerra, a la guerra fría, al comunismo y a todo tipo de crisis socioeconómicas y políticas. Es una marca consolidada que sin embargo siempre busca reivindicarse mediáticamente (las presencias este año de Ethan Hawke, Michael Caine y Johnny Depp, galardonados con premios honoríficos, son parte de la fórmula). Más cuando ha tenido que cambiar sus fechas tras el movimiento de salvación de su homólogo de Cannes. El KVIFF es un festival ejemplar, tanto en organización como en autoconsciencia del lugar que ocupa en el circuito. Su afán de proteger el cine del área es encomiable. También lo es su espíritu: «humble and persistent» (humilde y persistente), como siempre indica Och, su delegado general. Al igual que Emil Zátopek, ese hombre eternamente anciano que nunca miró atrás.

    El largo de Ondricek dio el pistoletazo de salida, nunca mejor dicho, a un festival cuyo máximo apartado ha apostado más que nunca por las ficciones checas y eslovacas. Atendiendo a lo comentado anteriormente, tiene sentido. El propio Och, en varias entrevistas, ha sostenido que por ahora es una incógnita el daño que ha hecho la crisis sanitaria al cine de Europa Central y Europa del Este. Producciones que necesitan de la colaboración con empresas de diferentes países para subsistir; también de la subvención pública de estas naciones implicadas. La reválida tras Karlovy Vary para la mayoría de integrantes de sus dos secciones fundamentales resulta compleja. Derribar ese afán localista demostraría la madurez de un sistema actualmente endótico. La peor señal es que los principales directores y directoras checos y eslovacos no siempre recurren al KVIFF. El exiguo movimiento industrial internacional que acontece en el Thermal Hotel pudiera ser la clave. También que las preferencias de los cineastas de prestigio estén encabezadas por Cannes y Berlín. La batalla contra la levedad, contra esa aura efímera parece el caballo de batalla del futuro del certamen que se celebra cada julio en la ciudad-balneario.

    En la competición «Vary» se conjuga el presente y el futuro de la ficción checa. Por un lado, los mentados trabajos televisivos; por otro, autores que buscan nuevos caminos. Son los casos de Václav Kadrnka y Erika Hníková. El primero ganó el Globo de Cristal en 2018 con la excelente Little Crusader, su segunda cinta, y ha presentado en esta 55ª edición su tercera película, Saving One Who Was Dead, ensayo sobre la muerte tan críptico como su anterior creación. La segunda basa su cine en el formato documental y presenta este año su segunda obra, Every Single Minute, que sigue a un matrimonio que está educando a sus hijos bajo el método Kamevéda, que prescribe una serie de principios para el desarrollo psicomotor. Junto a estos dos filmes, aparecen en la sección oficial largometrajes de cineastas ilustres del país como Olmo Omerzu o Miro Remo, que, con matices, se adscriben a movimientos más convencionales. Del resto de la Competición destaca la película Boiling Point –que cuenta con distribución en España a cargo de Filmin—, segundo trabajo del británico Philip Barrantini que adapta un cortometraje propio que captura la tensión en la cocina de un restaurante londinense. Con ellas, optarán al Globo de Cristal cintas provenientes de Canadá (Nicolas Roy), Serbia (Stefan Arsenijević), Italia (Claudio Cupellini), Croacia (Sonja Tarokić) y Alemania (Shawkat Amin Korki, Dietrich Brüggemann, Lisa Bierwirth).

    En la preciosa ciudad del Karlsbad se encuentra nuestra compañera Mariona Borrull Zapata tomando notas de las películas que conforman los dos concursos más importantes –una vez eliminada la sección de documentales— del festival: la Competición Oficial e East of the West. En los próximos días publicaremos tres artículos especiales –más un palmarés y un top 10—, reseñando todos los filmes de dichos apartados, que listamos a continuación:

    COMPETICIÓN


    • Bird Atlas, Olmo Omerzu (R. Checa).
    • Boiling Point, Philip Barantini (Reino Unido).
    • The Exam, Shawkat Amin Korki (Alemania).
    • Wars, Nicolas Roy (Canadá).
    • Every Single Minute, Erika Hníková (R. Checa).
    • At Full Throttle, Miro Remo (R. Checa).
    • Nö, Dietrich Brüggemann (Alemania).
    • Le Prince, Lisa Bierwirth (Alemania).
    • As Far As I Can Walk, Stefan Arsenijević (Serbia).
    • The Land Of The Sons, Claudio Cupellini (Italia).
    • The Staffroom, Sonja Tarokić (Croacia).
    • Saving One Who Was Dead, Václav Kadrnka (R. Checa).

    EAST OF THE WEST


    • Dear Ones, Grzegorz Jaroszuk (Polonia).
    • Runner, Andrius Blaževičius (Lituania).
    • Intensive Life Unit, Adéla Komrzý (R. Checa).
    • Roots, Tea Lukač (Serbia).
    • Wild Roots, Hajni Kis (Hungría).
    • Two Ships, Jan Foukal (R. Checa).
    • Nuuccha, Vladimir Munkuev (Rusia).
    • Otar’s Death, Ioseb “Soso” Bliadze (Georgia).
    • Patchwork, Petros Charalambous (Chipre).
    • After The Winter, Ivan Bakrač (Montenegro).
    • Sisterhood, Dina Duma (Macedonia del Norte).
    • Mirrors In The Dark, Šimon Holý (R. Checa).

    por Emilio M. Luna
    agosto 28, 2021

    Karlovy Vary 2021 (I) | Introducción

    por Emilio M. Luna | agosto 28, 2021

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