Con el diablo a las espaldas
reseña de La estrella de Salomón (2015) | Alba editorial.
La estrella de Salomón. Título original: Svezdá Solomona. Autor: Aleksandr Ivánovich Kuprín. Traducción y notas de Alberto Pérez Vivas. Editorial: Alba. Colección: Rara avis, 23. Número de páginas: 158. Encuadernación: rústica. ISBN: 978-84-9065-105-6. Precio: 14,90 €.
Seguro que alguna vez os habéis imaginado capaces de con solo vuestro pensamiento conseguir aquello que deseáis, que vuestros sueños más anhelados se hagan realidad nada más mentarlos en voz alta, que toda la realidad que os rodea se pliegue a vuestro antojo. ¡Ah, cuántas cosas maravillosas podríamos hacer! Aunque también podría florecer cual rosa maligna nuestro lado más oscuro. Ya hemos visto cómo el malvado Kilgrave (en magnífica interpretación de David Tennant) convertía este poder en una auténtica pesadilla para quien se cruzara en su camino en la excelente serie televisiva Jessica Jones. Pero claro, todo depende de a quien le toque en suerte esa capacidad increíble. En La estrella de Salomón (Svezdá Solomona, 1917), novela de temática fantástica del escritor ruso Aleksandr Ivánovich Kuprín (1870-1938), nos encontraremos con que su protagonista, Iván Stepánovich Tsviet, recibe este don del mismo diablo aunque lo utilizará de manera absolutamente contraria a la del oscuro y retorcido Kilgrave. Pese a esto, el mito fáustico impone sus normas y nos deja claro que el origen de un poder sobrehumano no admite dobles lecturas: lo que nace del mal solo puede llevar al mal. Iván es un joven sencillo que se gana la vida como empleado administrativo en el Juzgado de Menores Huérfanos. Un joven de buen corazón, algo corto de entendederas pero educado y formal que vive en una buhardilla donde cuida con mimo de sus plantas y su canario y lleva una existencia modesta y tranquila con la que es feliz. Es afable, decente, abstemio, trabajador… Un dechado de virtudes, un alma cándida cuyos sueños se limitan a mantener los diversos trabajos en los que se desenvuelve y que le da lo justo para vivir en la ciudad, con el extra suficiente como para poder enviar el dinero necesario para mantener a sus dos hermanas solteronas y a su anciana madre que viven en el campo.
Kuprín nos describe todo esto en un retrato rápido y certero, con un marcado tono de humor amable, que consigue que en pocas líneas simpaticemos con el buenazo de Iván, pero también creando un entorno cálido y común al lector que provocará que cuando lo extraño irrumpa en el relato lo haga con mayor fuerza al hacerlo en un ambiente cotidiano. Y lo extraño es la fulminante aparición de la mefistofélica figura del agente de negocios Mefodi Isáievich Tóffel, su nombre ya es toda una pista sobre su verdadera personalidad, el cual visitará a Iván para comunicarle que es dueño de una herencia de un tío paterno que murió hace diez años. De la extrema tranquilidad pasaremos a la mayor de las locuras, reflejo de la irrupción de Tóffel en la vida del inocente Iván. Tóffel es un personaje excesivo y estrambótico, tan simpático como taimado, que contrasta a la perfección con el bobalicón de Iván. Este parte hacia la mansión y las tierras que ha heredado dejando su vida presente atrás. Su llegada es recibida en el pueblo vecino como tantas veces hemos leído en libros y visto en películas: los aldeanos le advierten que su antepasado tenía un pacto con el diablo y que lo mejor que podría hacer es largarse de allí cuanto antes. Aunque él no lo cree pronto comprobará que su tío guardaba en su biblioteca una buena colección de libros rarísimos, uno de los cuales contiene anotaciones de su puño y letra donde trataba de desentrañar los secretos de un misterioso volumen en el que entre otras rarezas y cosas siniestras podemos encontrar el nombre del lovecraftiano Dagón. En fin, no nos detendremos más en la trama, tampoco es difícil adivinar qué va sucediendo ya que lo importante para Kuprín no es tanto el componente esotérico y fantástico (se citan casi sin dar respiro a Paracelso, a Cagliostro, a Hermes Trimegisto y a un tal Sa-tán…) del relato sino cómo el joven Iván vivirá su nueva vida, una existencia en la que, gracias a los deseos del diablo por conocer el secreto que Iván ha conseguido desvelar en las anotaciones de su tío, gozará del poder que mencionábamos al principio. La entrada de Iván en la mansión abandonada de su lejano familiar logra resultar estremecedora gracias a la fuerza de Krupín al trasladarnos a la atmósfera de la terrible casona mezclando a esto el sentimiento de sentirse ajeno y extraño a todo ese mundo que no puede dejar a un lado Iván. Su primera noche en la mansión y su primer paseo por sus solitarios y ominosos pasillos nos dejan algunas de las mejores páginas de la novela.